Elecciones 2016

Ken Salazar, el hispano que lidera el equipo de transición de Hillary Clinton hacia la Casa Blanca

La candidata demócrata eligió al exsenador para una oficina clave que llenaría los puestos de una eventual administración Clinton. Sus conexiones con la industria petrolífera y su posición a favor del 'fracking' y del libre comercio desagradan a los votantes demócratas más progresistas.
22 Ago 2016 – 12:04 PM EDT

La candidata demócrata Hillary Clinton ya designó a un reponsable para encabezar su posible transición hacia la Casa Blanca y el puesto ha recaido por primera vez en un hispano. Ken Salazar tiene desde la semana pasada la misión de liderar un equipo puente entre la campaña y la potencial administración Clinton. En caso de que ésta sea electa, la oficina de Salazar reclutaría a más de 4,000 empleados para el gobierno de la primera presidenta del país.

Tras la elección de Tim Kaine como compañero de fórmula, Clinton ha optado por otro moderado al nombrar a Salazar, que tiene pocas posibilidades de gustar entre los votantes del ala más liberal del partido.

¿Pero qué más sabemos de Ken Salazar?

Viste a menudo un sombrero tejano, creció en un rancho de Colorado en una familia católica de ocho hermanos y habla buen español a pesar de que su familia lleva siglos en territorio estadounidense.

Sus ancestros llegaron a Nuevo México en el siglo XVI antes de instalarse en Colorado, cuando Estados Unidos todavía no eran un país.

Con una formación en derecho y ciencias políticas, Salazar fue senador demócrata de 2005 a 2009, coincidiendo en el la Cámara Alta con Clinton y posicionándose como primer senador hispano por Colorado, a favor de una reforma migratoria comprensiva. Cuando el presidente Barack Obama asumió el cargo, le reclutó para ser secretario del Interior.

Un mandato complicado

En ese cargo en la administración, de 2009 a 2013, fue encargado de gestionar los recursos naturales del país. Tuvo a su cargo cerca de 400 parques y monumentos nacionales además de la gestión de las relaciones federales con las comunidades indígenas.

Pero su mandato no estuvo falto de controversias. En 2012 otorgó permisos al gigante petrolero Shell para la exploración en el Ártico. Y grupos defensores del medioambiente lo acusaron de tener fuertes lazos con empresas mineras y de la agro-industria.

Además, fue Salazar quien tuvo la responsabilidad incómoda de exigir a la multinacional BP que rindiera cuentas tras el vertido de crudo en el Golfo de México en 2010, en lo que supuso uno de los peores desastres ecológicos en la historia de Estados Unidos. A raíz de eso pidió una moratoria de exploración petrolifera de seis meses que le creó enemigos entre trabajadores de las comunidades costeras.

El acuerdo Transpacífico: un tema espinoso

Salazar dimitió de su cargo de secretario del Interior en 2013 para ocupar un puesto en Wilmer Hale, una de las empresas principales de lobby en Washington, que representa los intereses ante el Congreso de empresas de la talla de Apple, Delta, Verizon además de compañías aseguradoras, financieras, mineras y de la agroindustria.

Según sigue diciendo la página web de esta empresa privada, en este cargo reciente, Salazar ofrecía “asesoramiento legal, estratégico y político a clientes nacionales e internacionales”.

La empresa es conocida por su posición a favor del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por sus siglas en inglés).

De hecho, en un artículo de opinión publicado por USA Today en 2015, Salazar se posicionó personalmente a favor de este acuerdo : “El TPP es el acuerdo de comercio que mejor respeta el medioambiente de todos los tiempos”, dijo.

Cabe destacar que Clinton rechazó el TPP a cambio del respaldo de su máximo rival en las primarias, el senador Bernie Sanders, pero muchos dicen que, de ser presidenta, buscará su aprobación.

Defensor del 'fracking' y del Keystone pipeline

Salazar también ha sido criticado por su posición a favor del fracking, la controvertida nueva practica de extracción de recursos naturales, que Clinton quisiera regular y Sanders eliminar.

Poco después de haber dejado su cargo en el Departamento de Interior, en una conferencia de 2014, Salazar declaró que “no hay ningún caso donde el fracking hidráulico suponga problemas medioambientales”, según reportó entonces el Houston Chronicle.

Ese mismo año, Salazar apoyó la construcción del polémico Keystone XL pipeline, un oleoducto que debía unir el norte de Canadá con el Golfo de México, antes de ser rechazado por el presidente Obama en el 2015 por los riesgos que suponía para el medioambiente.

A pesar de todas estas credenciales que desagradan a los más progresistas, según reporta Político algunos grupos liberales sí se han expresado a favor del nuevo nombramiento. “Lo que le apasiona es un verdadero compromiso hacia los terrenos públicos. Y estamos encantados de verlo”, le dijo a la publicación especializada Melinda Pierce, directora legislativa del Sierra Club, una veterana organización del medioambiente fundada en el siglo XIX.

De cara a Hillary Clinton, Salazar dijo que tiene el “corazón de una latina” y que “tendrá latinos involucrados en todos los niveles del gobierno”. La declaración se la hizo a NBC en la Convención Demócrata, cuando Clinton todavía no lo había llamado a liderar su transición a la Casa Blanca.

Su nueva oficina está ubicada en 1717 Pennsylvania Avenue, a solo una cuadra de la sede de su antiguo despacho de lobista en la capital estadounidense.

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