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Elecciones 2016

La división política de EEUU contada a través de dos bares de Ohio

Dos mundos diferentes. En Clintonville, Ohio, los votantes de Trump y de perfil obrero se reúnen en el bar Eldorado's. Universitarios y votantes pro-Clinton acuden al Bob’s, el bar en la acera de enfrente.
10 Nov 2016 – 3:24 PM EST

De un lado de la calle, votantes blancos sin educación universitaria de El Dorado simpatizan con Donald Trump. Los simpatizantes liberales de Hillary Clinton, de raza blanca y con educación universitaria, suelen ir a beber a Bob's, el bar del otro lado de la calle.

La noche del martes no era la primera vez que iba a El Dorado, un tugurio de Columbus, popular entre los partidarios de Trump de la clase obrera en el disputado estado de Ohio.

Una tarde de julio, me había bebido unas cervezas con los parroquianos junto a la antigua mesa de billar de este bar rocola en el barrio de Clintonville y las conversaciones que había tenido allí estuvieron en mi mente durante el resto de la campaña por las elecciones presidenciales.

Esa tarde fue una introducción a los Estados Unidos que ocasionalmente se mencionan en el vago lenguaje codificado de los analistas políticos de la televisión.

En los fríos términos de los encuestadores, los analistas y los periodistas, la clientela del bar en el estacionamiento junto a la tienda Dollar General sería clasificada principalmente como "votantes blancos sin educación universitaria".

Es un grupo demográfico sobre el que escuchamos mucho durante la noche del martes, pero muy poco durante la campaña.



En territorio obrero

Entre las personas con quienes me reuní ese día había obreros manuales retirados, un veterano de Vietnam que dijo que él simplemente "se las arreglaba", un tipo básicamente desempleado de alrededor de 30 años y otro tipo amigable de edad avanzada que tenía la costumbre de llevarse a casa una hamburguesa y papas fritas como ofrenda de paz para su esposa, después de haberse quedado en el bar más tiempo de lo debido.

Hablamos abiertamente de política y si estos eran los votantes 'silenciosos' de Trump, no eran especialmente tranquilos.

Había mujeres trabajadoras que habían ido a tomarse una cerveza o dos después del trabajo, y más tarde en la noche, algunos motociclistas habían ido también, dejando sus motos fuera de la terraza para fumadores y habían entrado para escuchar la música en vivo.

La banda, hombres de sesenta años vestidos de mezclilla y cuero negro, prometió temas de rock clásico y después de comenzar, el vocalista anunció que la siguiente canción estaba dedicada a 'Donald J. Trump' . Luego, sonaron los familiares compases de 'Keep on Rockin' in the Free World' de Neil Young. La multitud se entusiasmó. Sí, sin duda alguna este bar era territorio de Trump.

Cuando comenzaron a llegar los resultados de las elecciones el martes, regresé al bar. No había fiesta, excepto un pequeño grupo de bebedores reunidos junto al televisor que mostraba la cobertura electoral, pero otros estaban viendo el juego de la NBA de los Cleveland Cavaliers, mientras que algunos simplemente escuchaban la música country y el rock que sonaban en una rocola.

Sin embargo, había habido un intenso debate político en el bar a lo largo de las últimas semanas, dijo el gerente Claude Boveine quien dijo que había detectado ese estado de ánimo durante toda la campaña.

"Creo que más personas están votando en contra de Hillary que realmente por Trump", dijo.

"Clintonville es un área muy liberal, pero estoy viendo mucha más gente de la clase trabajadora a favor de Trump. Hay empleos inútiles, hemos perdido tantos buenos empleos a causa de la globalización y el TLC y todo eso", dijo.

Aunque no todos los bebedores regulares eran simpatizantes de Trump y dos de las mujeres en el bar me dijeron que les repugnaba el candidato republicano y que apoyaban a Hillary Clinton, el multimillonario claramente había llegado a su grupo demográfico específico.

"Él no tiene pelos en la lengua, dice cosas que mucha gente piensa que son la verdad, no esa mierda de la corrección política. Ella representa la globalización, hemos tenido a Obama durante los últimos ocho años, donde todo se trata de la ciudadanía mundial en lugar de los ciudadanos estadounidenses. Trump es un poco más egoísta en el sentido que cuida a nuestro propio pueblo primero", dijo Boveine.

La frecuente acusación de que Trump no tiene experiencia ocupando cargos políticos tenía poca importancia para el gerente del bar, ya cercano a sus 60 años.

"Obama tampoco. Reagan tampoco, quien creo que fue el mejor presidente que hemos tenido desde que nací. Quizás sea el momento de calentar un poco las cosas. Él es el tipo de persona que podría hacer eso, ir contra la corriente".


La desconexión de los demócratas

Si El Dorado es un lugar donde los simpatizantes de Trump pueden opinar sin preocupaciones, los votantes "blancos universitarios liberales" de Clintonville suelen beber en el bar del otro lado de la calle.

Bob's Bar, se describe a sí mismo como el "Centro Cultural de la región Centro-Oeste" y en lugar de las baratas latas de cerveza que sirve Boveine, tiene una larga lista de cervezas artesanales, incluida una cerveza danesa amarga, conocida con el irónico nombre de ' The Brexit', el término que identifica al referendo en el que los británico votaron a favor de abandonar la Unión Europea.

La televisión detrás del bar no estaba sintonizando CNN o Fox News, sino la cobertura electoral de la BBC, y el barman Rich decía que estaba cansado de las "mierderas y amarillistas noticias estadounidenses".

Conforme avanzaba la noche y el sorprendente desempeño de Trump gradualmente se hacía más claro, Rich incitó a la prudencia. "Aún es temprano, falta mucho camino por recorrer", dijo.

Pero para las dos mujeres sentadas en la barra, Katherine Sturbaum y Gretchen Weller, rápidamente fue evidente que Trump se dirigía a la Casa Blanca, una perspectiva que las aterrorizó.

"Me aterra", dijo Sturbaum, "como una mujer educada, eso me aterra. No me gustan las divisiones y el odio que ha surgido. Debemos respetar durante este proceso y hemos perdido eso. Ya no es un debate. Ya se ha vuelto algo ridículo", dijo.

Weller dijo que había pocas dudas de que Trump había logrado llegar a los pequeños pueblos rurales de bajos ingresos de Ohio.

"Vengo de un pueblo, nosotras dos….Creo que hay una percepción de que el Partido Republicano siempre se ha ocupado de los pueblos pequeños y las zonas rurales".

"Creo que es una especie de marca. Si miramos las estadísticas de a quiénes les ha ido bien bajo las administraciones republicanas, veremos que es a la gente educada y con más dinero y no a las personas que trabajan en las fábricas o viven en pueblos pequeños", dijo.

En los días antes de que el término 'votantes blancos sin educación universitaria' se convirtiera en parte de la lengua vernácula política, los analistas hablaban de trabajadores sindicalizados y obreros votantes y Sturbaum dijo que temía que el Partido Demócrata hubiera perdido su conexión con esa clase.

"Crecí en una familia de clase obrera, mi padre estaba en un sindicato y fue defensor de los derechos de los trabajadores y todo eso. Hace treinta años, la gente como él creía que los demócratas eran su partido y los apoyaban. Algo cambió en el camino y no estoy segura de qué es", dijo.

Lo que ha cambiado para los votantes de la clase trabajadora es una cuestión que debería ser de alta prioridad en la agenda de los estrategas demócratas una vez que se recuperen de la conmoción del martes por la noche. Quizás fue como el voto Brexit, cuando una parte importante de los tradicionales votantes del Partido Laborista rechazó los argumentos presentados por 'su partido', las élites y los medios de comunicación. Pero sin duda Trump tocó también otros instintos y estados de ánimo más desagradables.

Los analistas demócratas en televisión hablaban, probablemente más con esperanzas que con expectativas, sobre el hecho de que Trump podría 'llegar a todos' y 'sanar' las divisiones del país. ¿Cómo se unirán los lugares como Ohio después de esta votación?

En El Dorado, Claude no creía que se incluyera un espíritu de reconciliación en la agenda a corto plazo.

"No lo creo. Esta división seguirá durante un tiempo más. Pero es trabajo del próximo presidente".


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