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Elecciones 2016

Los votantes 'fantasma' y otros pecados electorales de Georgia

Varias demandas en contra de las autoridades electorales tienen a este estado del sur de EEUU en la lista negra de restricciones al votante. Los hispanos están entre los más afectados.
22 Sep 2016 – 11:26 AM EDT

Victoria Arzú, una latina de 28 años, de padres hondureños y descendencia Garufina, se cansó de que los políticos del condado en el que vive, Gwinnett en Atlanta, Georgia, ni se vieran como ella, ni mucho menos representaran a su comunidad.

“Ni en el Consejo de Comisarios ni en la Junta de Educación del Condado, qué decir de los representantes a la Cámara o los Senadores. Ningún candidato de minorías que me represente ha ganado nunca una elección", aseguró Arzú, politóloga nacida en Oklahoma quien hoy vive en uno de los condados más diversos en todo el sudeste del país.

De acuerdo a estimaciones de la Oficina del Censo de Estados Unidos, en Gwinnet el 54% de los habitantes son parte de alguna minoría (latina, afroamericana o asiática) y hay cerca de de 171.000 hispanos , la mayoría mexicanos. Sus representantes a nivel local, estatal y federal, son en cambio todos anglosajones y republicanos, gracias a un estridente caso de gerrymandering: esa palabra sin traducción expresa, que en suma significa el rediseño de distritos electorales con fines partidarios.


“Los funcionarios solo quieren favorecer el voto anglosajón, por eso han dibujado las líneas del distrito de tal manera que los barrios anglosajones tienen más poder electoral. Esto es que los blancos, que votan en bloque, eligen blancos y nosotros no elegimos a nadie”, asegura Arzú, quien también es fundadora del Proyecto Más Color que busca que latinos y afro indígenas tengan mayor representación en los medios de comunicación en español.

Arzú hace parte de un grupo de siete demandantes latinos y afroamericanos (Claudette Forbes, Judy Jones, Catalina Ortiz, Donna McLeod, Louise Poole y Katherine Vega la acompañan) quienes a comienzos de agosto le entablaron una demanda al condado por la violación la sección 2 de la Ley de Derecho del Voto, que expresamente prohíbe prácticas electorales que discriminen por motivos de raza, color, o pertenencia a grupos lingüísticos minoritarios.

En Georgia, tal y como sucede en otros 14 estados, esta legislación de 1965 requería que jurisdicciones con historia de discriminación de votantes, recibieran una autorización previa del Departamento de Justicia antes de legislar en la materia. Pero la sentencia Shelby de 2013 volvió a dejarlos en libertad, y lo que antes parecía un esfuerzo feroz de los republicanos por alterar esas leyes, ahora se presenta en cambios más sutiles.

“Cuando dibujaron los distritos en 2010, el comisionado del condado de Gwinnett y la mesa directiva de las escuelas tomaron pasos para asegurar que la comunidad no participara en decisiones que impactan su día a día”, dijo a Univision Noticias, Jerry González, presidente de la Asociación de Funcionarios Latinos Electos en Georgia ( GALEO en inglés), que junto al Comité de Abogados para los Derechos Civiles y la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color ( NAACP en inglés) presentaron la demanda por este caso en el Tribunal federal para el Distrito Norte de Georgia.

Hemos trabajado muy duro para asegurar que los latinos se registren y que tengan impacto en las elecciones, pero aún hay bastantes barreras”, agregó González. “La falta de protección de Shelby ha tenido un gran impacto en todo el estado”.

Menos intérpretes pero más votantes latinos

También en Gwinnet organizaciones de derechos civiles vienen exigiendo desde enero la emisión de boletas en español que por ley deberían estar disponibles en ese idioma para los puertorriqueños que viven allí: son más de 13.000 de los cerca de 85.000 que hay en todo Georgia. En las primarias, los intérpretes en los puestos de votación para quienes no hablan inglés, fueron la excepción y no la regla.

“Sabemos que muchos no pudieron votar en las primaria por la falta de papeletas bilingües, así que estamos documentando los casos para entablar la demanda”, dijo González. “Nosotros pedimos acceso a información en español para las personas que hablan español, pero al condado no le interesa proteger a los latinos, no nos quieren respetar”.

Contactado por Univision Noticias, el director de comunicaciones del condado de Gwinnet, Joe Sorenson, dijo que no comentará sobre asuntos legales pero al ser preguntado sobre el número de boletas emitidas en español, tampoco ofreció una respuesta.

En los 159 condados de Georgia también se han experimentado otras restricciones. Aunque ha estado en pie desde 2012, una ley aquí acortó el periodo de votación temprana de 45 a 19 días, que funcionará para estas elecciones del 17 de Octubre al 4 de Noviembre. Georgia también tiene un litigio en curso luego de que en 2009 una legislatura controlada por los republicanos, aprobara una ley que exigía a los votantes presentar documentos de prueba sobre su ciudadanía a la hora de registrarse para votar. Aunque una corte federal de apelaciones bloqueó ese registro obligatorio el pasado 9 de septiembre, el litigio sigue en curso.

No es de extrañar entonces que este estado haya sido ganado por los republicanos en siete de las últimas ocho elecciones presidenciales, aunque para los comicios de noviembre, los latinos se están registrando a un ritmo de récord, lo que tiene esperanzada a la campaña de la demócrata Hillary Clinton.

"No tendremos que esperar a 2020. Ya ha llegado la hora y estamos emocionados", le dijo hace dos semanas a Univision Noticias el presidente del Caucus Latino Demócrata de Georgia, Antonio Molina, refiriéndose al crecimiento del voto de su partido en este estado.

Un récord de 58,000 latinos se registraron entre el 9 de marzo y el 6 de septiembre hasta elevar el número total a 150,038 inscritos según cifras de la División de Elecciones del Departamento de Estado.

Votantes "fantasma"

Aún así los latinos sigue enfrentando trabas para registrarse.

Desde hace tres años hay una vergonzosa brecha entre quienes se hacen ciudadanos y se registran para votar, y quienes de verdad aparecen en los registros”, dijo a Univision, Elizabeth Poythress, presidente de la Liga de Mujeres Votantes en Georgia. Esa brecha la estamos cerrando

La activista se refiere a otra demanda liderada por NACCP e interpuesta apenas la semana pasada, en contra del secretario de Estado, Brian Kemp, por privar los derechos de votantes minoritarios al implementar el requisito de "estricta coincidencia" en los formularios de inscripción para votantes.

Esto significa que en el proceso de registro todas las letras y números que comprenden el nombre del votante, fecha de nacimiento, número de licencia de conducir y los últimos cuatro dígitos de su número de seguridad social, deben coincidir exactamente con las letras y números de las bases de datos de la Administración Federal de Seguridad Social.

Si un solo dígito, espacio o apóstrofe está fuera de lugar y el solicitante no logra corregir el desajuste dentro de los 40 días siguientes a la notificación del problema, su solicitud es rechazada automáticamente. Se convierten en una suerte de votantes "fantasma" pues su nombres no aparecen más en las listas y muchas veces se enteran solo el día electoral. Según los demandantes, entre 2013 y 2016 el estado negó 34,874 solicitudes de registro y de ese total solo el 13% de los afectados fueron ciudadanos blancos.

“Latinos, asiáticos y afroamericanos no aparecían en los registros. Una de las razones es que había discrepancia entre los nombres”, asevera Poythress quien desde hace tres años trabaja con otras mujeres en corregir el error a través de la una campaña "Nuevos Americanos" que tiene lugar inmediatamente a la salida de las ceremonias de naturalización de ciudadanos.

“Los registramos para votar, verificamos que todos sus datos coincidan, hacemos copias de sus formas de naturalización que se sellan en un sobre junto con sus formularios de inscripción y los enviamos por correo a las oficinas electorales locales. Así no hay forma de que no los puedan encontrar (a los votantes)”, dice Poythress. Su campaña es apoyada por varios grupos de activismo comunitario y los Servicios de Inmigración y Ciudadanía de los Estados Unidos.

A la fecha han logrado registrar a 15.000 nuevos votantes y publicado la información del proceso en nueve idiomas.

Por su parte, el secretario Kemp ha respondido públicamente a la demanda diciendo que se trata de “un esfuerzo de los grupos liberales para interrumpir el registro de votantes sólo semanas antes de la importante elección de noviembre". Y el Partido Republicano en Georgia ha hecho eco de los llamados de su nominado Donald Trump: suma cada vez más voluntarios para el ejército de vigilancia que habrá en las urnas para evitar que la elección "sea manipulada".

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