Elecciones 2016

El joven que pensó que para llegar a la oficina de Trump lo mejor era escalar su torre en Nueva York

El hombre, que según la policía se identificó como Steve del estado de Virginia, escaló lentamente la Trump Tower por casi dos horas ayudado por unas ventosas. Abajo, una multitud observó con detenimiento su odisea.
11 Ago 2016 – 10:58 PM EDT

NUEVA YORK - No era el mejor día para trepar por un rascacielos. Este miércoles Nueva York había amanecido oscuro, húmedo y pegajoso. Las nubes habían descargado mucha agua durante la mañana y los cristales aún podían estar húmedos. El martes habría sido todo más fácil para un escalador.

Pero fue el miércoles, unos minutos antes de las cuatro de la tarde, cuando los guardias de seguridad descubrieron la silueta de un joven que trepaba por uno de los muros de la Trump Tower ayudado de una especie de ventosas que los escaladores profesionales llaman copas de succión.

Enfundado en unas bermudas claras y una camiseta oscura y con una mochila negra a la espalda, el escalador avanzaba por una de las paredes laterales del edificio, justo encima de un vestíbulo al que puede acceder cualquier neoyorquino y donde abren cada día un Starbucks, una librería para niños y un Mozzarella Bar.

La presencia del intruso enseguida suscitó la llegada de bomberos, policías y servicios de emergencia, que en torno a las cinco de la tarde intentaron hablar con él desde una escalera de incendios y desplegaron por si caía al vacío un colchón amarillo en un tejadillo en mitad de la calle 56.



A su alrededor, se arremolinaron cientos de curiosos, deseosos de presenciar el espectáculo a la salida del trabajo o en medio de una jornada de compras en Nueva York. La policía cortó la Quinta Avenida a la altura de la calle 57 y negó el acceso al vestíbulo del edificio, donde hay también un restaurante que lleva el nombre de Trump.

Cerca del rascacielos estaban Theresa y Dough, dos turistas de Virginia. Su hija y un amigo estaban dentro del edificio en un patio arbolado cuando empezó todo. “¡No sabían qué estaba haciendo! ¡Podía ser un suicida!”, explicaba Theresa, que aún no había decidido si votar por Trump.

"Hasta arriba, hombre araña"
“Vieron que el escalador tenía unos papeles con algo escrito, pero no pudieron leer qué era. Estaba intentando poner los papeles en las ventanas. Tiene algún tipo de mensaje… Tiene que ver con Trump”.

“Todos estos policías y no se enteraron de que había empezado a escalar”, decía Shanewa de New Rochelle. “Es increíble. Espero que tenga un plan y una bolsa de comida. Quiero saber cómo termina. Esperemos que vaya bien. La ciudad está llena de cosas nuevas como ésta. La ciudad no duerme. Podemos estar aquí toda la noche. ¡Ánimo! ¡Sube hasta arriba, hombre araña!”.

No era la única que animaba al escalador. Cientos de personas coreaban “¡Sube hasta la cima!” y gritaban al joven cuando parecía dudar.


Algunos no quitaban ni un momento la vista. “Me enteré que había un hombre escalando la torre y aquí me planté”, decía Sinead Rafferty, que miraba fijamente apoyada en una de las vallas de la policía. Rafferty había venido a Nueva York para unas reuniones de su bufete de abogados y se había encontrado con este espectáculo. Sin dejar de mirar hacía arriba, discutía con quienes tenía más cerca hasta qué piso había llegado el escalador.

Entretanto, el joven seguía subiendo. Unos minutos antes de las cinco y media, dos policías se asomaron para intentar apresarlo, pero cambió de ruta y se arrimó más a la calle 56. Unos empleados abrieron una ventana y se ofrecieron a meterle en el edificio pero rechazó la oferta. Su objetivo era llegar hasta la cima y quedaban sólo unas horas para la puesta de sol.

El objetivo: llamar la atención de Trump

En torno a las seis y media, la policía empezó a acorralar al joven. Dos agentes quitaron uno de los cristales y se asomaron por una de las ventanas del rascacielos. El escalador estaba justo debajo y enseguida se dio cuenta de que lo habían acorralado en ese lugar.

A su derecha, dos policías habían abierto una segunda ventana. A su izquierda, se descolgaban otros dos en uno de esos carritos que usan para limpiar los cristales de los rascacielos de Nueva York.

A quienes veíamos el espectáculo desde abajo nos parecía casi imposible que pudiera escapar. Pero el joven lo intentó hasta el último instante y obligó a los agentes a reducirlo por la fuerza.

Durante su escalada, estaba sujeto por un arnés enganchado a dos ventosas que fijaba a los cristales del edificio. Las otras dos las iba colocando más arriba y así iba subiendo poco a poco por la fachada sur. Los policías le dijeron que los cristales no eran seguros pero no hizo caso de la advertencia. Su objetivo era llegar hasta arriba para llamar la atención de Donald Trump.

El final de la escalada llegó 17 minutos antes de las siete, cuando dos de los agentes agarraron al joven del brazo derecho y lo metieron de cabeza en la planta 21 del edificio. Durante unos segundos, quedaron fuera sus piernas colgando. Habían pasado casi tres horas desde el inicio del espectáculo. En la muchedumbre congregada en la avenida Madison se escucharon pitidos. Muchos habrían querido otro final.


Unos minutos antes del arresto, varios medios recibieron un vídeo de YouTube donde un joven explicaba por qué había trepado por la Trump Tower. ¿Era un vídeo grabado por el escalador unos días antes? Por ahora ningún medio lo ha podido confirmar.

Steve, de Virginia
Un portavoz de la policía afirmó que el joven les había dicho que se llamaba Steve y era natural del estado de Virginia. También que había trepado por la fachada porque quería una audiencia con Trump. Esa versión coincide con las palabras del protagonista del vídeo, que se presenta como un “investigador independiente” y dice que tiene que hablar con el candidato republicano de un asunto importante antes de pedir el voto para él.

A Steve lo sacaron sujeto en una camilla del edificio y lo trasladaron al hospital Bellevue para someterlo a un examen psiquiátrico.



El desenlace sorprendió a Trump entre Virginia y Florida, donde este miércoles celebraba un evento de campaña. Uno de sus portavoces dijo que el joven había dado “un espectáculo ridículo y peligroso” y que la policía “tenía cosas mejores que hacer”.

El candidato republicano elogió luego en un tuit el trabajo de la policía neoyorquina, que había mantenido la seguridad y rescatado al joven.

En torno al edificio, enseguida se dispersaron los curiosos y quedaron sólo el bochorno y el atasco de Nueva York.

Lea también:


Más contenido de tu interés