Elecciones 2016

Ecos de 1968 en el convulso año electoral en que Clinton y Trump se disputan la presidencia

Matanzas como la de cinco policías este jueves en Dallas enrarecen el ambiente electoral, suscitando comparaciones con el violento año en que Nixon ganó la presidencia.
8 Jul 2016 – 6:09 PM EDT

Masacres, racismo, miedo. La nube tóxica que está formándose antes de la elección presidencial del 8 de noviembre recuerda a muchos a 1968, la última vez que los votantes tuvieron que tomar una decisión tan crucial en medio de un clima tan negativo.

La matanza de cinco policías este jueves en Dallas, Texas, durante una protesta contra el abuso policial es la última de una serie de sacudidas violentas que han conmocionado al país.

Se produce después de que aparecieran dos videos esta semana de muertes de negros a manos de policías blancos y de la masacre de 49 personas en un club gay de Orlando, Florida, hace un mes.

Son solo los casos más recientes de una larga serie de noticias trágicas que están golpeando casi incesantemente a los votantes.

En medio de la convulsión por la matanza de este jueves, expertos y usuarios de redes sociales comenzaron a comparar 2016 con 1968, recordado como uno de los años electorales más tumultuosos de la historia reciente.

"Guerra Civil", titulaba alarmado el tabloide neoyorquino New York Post este viernes en una portada que ha sido tachada de irresponsable.

Año tumultuoso

En 1968 se dio una confluencia de revueltas del movimiento por los derechos civiles y de jóvenes que pedían el fin de la guerra en Vietnam y del reclutamiento forzoso. La división generacional y racial parecía insalvable.

El 4 de abril fue asesinado en Memphis el líder negro Martin Luther King, lo que desató disturbios raciales en más de 130 ciudades. Poco más de dos meses después, el 5 de junio, el candidato demócrata Robert F. Kennedy murió a tiros en Los Ángeles.

Los alrededores de la convención demócrata de ese año en Chicago fueron escenario de un campo de batalla entre al menos 10,000 manifestantes y más de 20,000 miembros de las fuerzas del orden.


Este año, ante el miedo a las protestas desbocadas, la seguridad se ha reforzado en torno a las citas de los republicanos y demócratas en Cleveland y Philadelphia, en las que se espera sean nominados Donald Trump y Hillary Clinton.

Como en aquella ocasión, el rechazo al establishment vuelve a sentirse con fuerza. Los manifestantes de Chicago en 1968 también protestaron contra la élite del Partido Demócrata, que ignoró la preferencia de los votantes por el senador antibélico Eugene McCarthy y escogió como su candidato a la presidencia al vicepresidente Hubert Humphrey, un político que apenas había hecho campaña.

Vuelve el discurso de ley y orden

Pese a la convulsión actual, los eventos que estremecieron al país en 1968 fueron de una magnitud que no es comparable a la de hoy.

"Lo que estaba en crisis en ese entonces era la autoridad del Estado, que estaba siendo desafiada por Vietnam, el movimiento de los derechos civiles y un grado razonable de violencia", dijo a Univisión David Abraham, experto en historia electoral de la Universidad de Miami. "El país estaba al borde del precipicio de una manera que no vemos hoy".

Pero sí hay similitudes en la respuesta adoptada por algunos candidatos de entonces y hoy.

El 5 de noviembre de aquel año, el republicano Richard Nixon se impuso claramente al demócrata Humphrey haciendo campaña con una promesa de devolver la ley y el orden al país.

"Necesitamos que se respete de nuevo la ley en este país, una nueva determinación para que cuando un hombre desobedezca la ley, pague una pena por su crimen", dijo Nixon aquel entonces.

Hoy, hay resonancias de ese mensaje en el candidato Trump: "Miren, en los buenos viejos tiempos, las fuerzas del orden actuaban mucho más rápido que esto", dijo Trump en un evento en Oklahoma City en febrero, quejándose de lo lento que expulsaron a unos manifestantes que le interrumpieron. "Mucho más rápido, en los buenos viejos tiempos, lo hubieran arrancado rápidamente de esa silla", protestó.

En respuesta a la masacre de Dallas, el candidato dijo este viernes en un comunicado que es necesario "restablecer la ley y el orden". "Debemos restablecer la confianza para que la gente se sienta a salvo y segura en sus casas y en la calle", conminó.

Pero el alter ego de Trump en aquella campaña es un político más extremo, George Wallace, apunta Michael Cohen, autor del libro sobre aquella elección "American Maelstorm" (Torbellino Estadounidense).

Populista y provocador, Wallace consiguió un 13.5% de los votos como tercer candidato, haciendo campaña con una plataforma segregacionista. "Irónicamente Nixon en el '68 no hizo una campaña divisiva. Hillary Clinton es la Richard Nixon de este año", indica Cohen.



Cada vez que ha habido un ataque terrorista o masacre durante la campaña, Trump ha intentado capitalizarlo.

Pero si Trump confía en que las propuestas de la mano dura le darán resultados, las encuestas aún no lo reflejan. En prácticamente todas las conocidas hasta ahora aparece por detrás de Clinton.

En una encuesta de Pew publicada esta semana, la aspirante demócrata es la preferida en política de armas y relaciones entre razas cuando a los entrevistados les preguntaron cuál de los dos candidatos creen que manejaría mejor esos temas. Trump, por otra parte, tiene la ventaja en ese sondeo a la hora de defender al país de futuros ataques terroristas.

El terrorismo y la política de armas son dos de los cinco asuntos que más preocupan a los votantes, según Pew.

Pero la realidad de este año, a diferencia de la de 1968, no está a la altura del alarmismo que promueve Trump.

"Pedir ley y orden era legítmimo en la era de Nixon porque el crimen estaba creciendo", dice Cohen, "la inseguridad hoy está en unos niveles históricamente bajos".

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