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Cuáles son los planes de Trump y Clinton contra la explotación sexual de mujeres latinas en EEUU

La trata de mujeres ha recibido poca atención durante esta campaña electoral. Es un negocio que mueve $150,000 millones en todo el mundo y que en Estados Unidos afecta a muchas mujeres de México y Centroamérica.
1 Nov 2016 – 1:20 PM EDT

Cada año cientos de mujeres de México y Centroamérica son explotadas sexualmente en Estados Unidos por redes criminales, en prostíbulos que parecen bares. Son víctimas de la trata de personas.

Según el reciente informe 'Más que bebidas a la venta', de la organización Polaris, en poco más de ocho años unas 1,300 mujeres y niñas en más de 20 estados, la mayoría de ellas de América Latina, fueron víctimas de trata para fines sexuales en bares y cantinas del país.

Los estados más afectados son Texas, Florida, California y Nueva York.

Los datos recogidos a través de una línea de atención telefónica a víctimas son sólo una muestra del problema mucho más amplio de la trata de personas, que existe en todos los estados del país. Pero las organizaciones denuncian que una falta de inversión en el área dificulta la obtención de estadísticas fiables.

Seducción, control y explotación

El informe de Polaris revela que la mayoría de las víctimas son menores de edad traídas por la fuerza desde México y América Central.

Esto refleja lo que ve a diario Kate Keisel, fundadora de la ONG Sanar, que ofrece servicios de terapia para víctimas en las afueras de Nueva York.

Keisel destaca un aumento reciente en el número de mujeres víctimas que vienen huyendo de una violencia brutal sufrida en manos de las pandillas MS 13 vinculadas con casos de trata tanto en El Salvador como en Estados Unidos.

A su centro de bienestar, también acuden muchas mexicanas. Las víctimas que suelen tener entre 13 y 17 años son reclutadas en pueblos remotos de México. Típicamente son niñas de origen humilde, con niveles bajos de educación que son seducidas en un primer tiempo por un “padrote” que finge enamorarse de ella. Los “tratantes invierten mucho tiempo en sus avances”, engañando tanto a las jóvenes como a sus familias, explica Keisel.

Las jóvenes son entonces trasladadas a la Ciudad de México o la ciudad de Tenancingo, en el estado de Tlaxcala, núcleos de trata donde son obligadas a prostituirse antes de ser trasladadas a los Estados Unidos.

Las secuelas físicas y emocionales suelen ser muy severas. “Conocí a una señora que había sido tratada de los 17 a los 37 años. Algunas son obligadas a atender a 50 hombres al día”, comenta Keisel.

“Muchas veces la mujer ha tenido un hijo con su tratante o como resultado del abuso que sufrió. Y el hijo es enviado a su país de origen como mecanismo de control”, agrega.

Según el informe de Polaris, los tratantes son en su mayoría de descendencia latina. Y sólo un 35% de ellos tienen la ciudadanía estadounidense. Los clientes también suelen ser latinos. Irónicamente muchas veces son ellos los que ayudan al rescate de las víctimas.

El informe también revela que un 14% de las mujeres tuvieron contacto con agentes de migración, pero la mayoría no las identificaron como víctimas, por falta de capacitación en el tema.

Falta de recursos

Por ello, en este año electoral, más de 150 organizaciones se unieron bajo el paraguas de la coalición Generación Libertad (Generation Freedom en inglés) para hacer campaña ante los candidatos presidenciales Hillary Clinton y Donald Trump y exigir mayores recursos del próximo gobierno.

“En la actualidad el presupuesto del gobierno para luchar contra la trata de persona es de tan solo $150 millones al año”, denuncia Mara Vanderslice, coordinadora de esta campaña, en una entrevista telefónica con Univisión Noticias.

“Es una cantidad ínfima, frente a los $150,000 millones que mueve el negocio de la trata. La lucha contra el tráfico de drogas moviliza unos $30,000 millones al año”, agrega.

Según esta experta, haría falta unos $3,000 millones para combatir la trata de personas tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.

Acciones del gobierno de Obama


En diciembre de 2015, el presidente Obama nombró un comité de 11 asesores, que vivieron de primera mano la trata en todas sus formas, para aconsejar al gobierno en el combate a este problema.

El 18 de octubre en Washington, los miembros del comité lanzaron su primer informe sobre trata de personas con recomendaciones dirigidas a congresistas, agencias de gobierno y ONG que trabajan el tema.

Flor Molina es una de estos aseores. Esta mujer mexicana, nacida en la sierra de Puebla, fue víctima de trata laboral en la Navidad del 2001, cuando su maestra de costura la puso en contacto con una señora en Tijuana que le ofreció un trabajo en Los Angeles.

Según contó en una conversación privada con Univisión Noticias, esta madre de cuatro hijos había perdido a un bebé recientemente "porque ella se enfermó y no tuve dinero para llevarla al hospital". A raíz de esta experiencia y para poder asegurarse la crianza de sus hijos, buscó trasladarse a Estados Unidos "con la esperanza de poder ahorrar $5,000 para volver y poner mi propio negocio. Ese era mi sueño".

Entonces no sabía que, llegando a las afueras de Los Angeles, tendría que enfrentar condiciones de trabajo forzoso, encerrada en un taller de costura, donde sufrió maltrato físico y psicológico y donde tendría que pasar hasta la noche.

La poca remuneración que recibió sirvió para pagar las deudas que, según su "patrona", ella había incurrido. Después de 40 días, Flor Molina logró escapar cuando consiguió tiempo libre "para ir a misa".

Hoy en día, trabaja como guardia de seguridad en Los Angeles, cuando no está involucrada en su contribución al consejo.

"Hemos avanzado mucho desde entonces. Se han pasado muchas leyes. Algunas de ellas están basadas en mi caso", dice Molina, orgullosa.

El comité de asesores tiene un mandato hasta el 2020, independientemente del que llegue a la Casa Blanca. "Vamos a trabajar con quien quede elegido", afirma Molina.


¿Qué dice Clinton?

En esta contienda electoral el combate al problema figura en la hoja de ruta de los partidos demócrata y republicano. Pero “ninguno de los candidatos se ha comprometido a una cifra exacta”, denuncia Vanderslice. " Hillary Clinton ha dicho que habría un incremento importante [de recursos]”, agrega.

Aunque el texto sobre el combate a la trata de personas en l a plataforma demócrata sea breve, en un artículo publicado en Medium en abril de este año, la candidata demócrata detalló su plan enfocado en la protección de víctimas, un incremento de recursos para una mejor aplicación de la ley y la creación de una alianza global contra la trata.

Hillary Clinton apoyó la ley de protección a víctimas de trata y violencia (TVPA por sus siglas en inglés), la piedra angular en materia legislativa para el combate a la trata en Estados Unidos, que fue firmada en el año 2000 bajo el gobierno de su esposo Bill Clinton.

En la Convención Demócrata en julio, la candidata demócrata recibió el respaldo público de Ima Matul, víctima de explotación laboral, que llegó de Indonesia con una falsa promesa de trabajo como niñera en Los Angeles. Según comentó a Univisión Noticias, la familia que la explotó no pudo ser procesada ya que su caso se produjo antes de la implementación de esta ley.

¿Propuestas de Trump?

Por su parte, la plataforma republicana resalta la necesidad de una mejor aplicación de la ley y una "mayor rendición de cuentas para que gobiernos extranjeros puedan procesar a traficantes".

El documento también destaca que el partido trabajará "en casa y en el extranjero para asegurarse que las víctimas de trata sean identificadas entre migrantes y refugiados y nuestros ciudadanos para que puedan recibir la atención necesaria".

Y advierte que su prioridad es "el rescate y el retorno seguro de las víctimas a sus hogares" para "no crear una dependencia de largo plazo sobre fondos públicos”.

Pero según comentan los expertos, las niñas y jóvenes víctimas de trata a menudo vienen huyendo de situaciones precarias que incluyen el abuso sexual en sus propios países.

En el lanzamiento de la campaña Generación Libertad en marzo al que acudieron representantes de ambos partidos, Sam Clovis, consejero político de la campaña de Trump dijo: “Una de las cosas más importantes sobre la trata de personas es que tenemos que aplicar la ley, reforzar nuestras fronteras y controlar el tráfico que cruza nuestras fronteras y nuestros puertos y aeropuertos y las drogas que, junto a esto, también llegan”.

Pero colocar la trata de personas en el contexto de la migración y el combate al tráfico de drogas tiene sus problemas. “Hay víctimas domésticas también. El problema es mucho más amplio”, advierte Vanderslice.

Falta ahora que Donald Trump se pronuncie sobre el asunto.



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