Elecciones 2016

Biblias y pistolas: así es el norte de Florida que Trump necesita para competir contra Clinton

El norte del estado swing más importante de esta elección presidencial puede ayudar al republicano a compensar la ventaja que los demócratas tienen en el sur. Pero si quiere ganar a Clinton, Trump debería mejorar el apoyo del voto blanco y rural a Romney en 2012.
9 Sep 2016 – 11:16 AM EDT

Pensacola y Cross City, FLORIDA -- El condado de Dixie es tierra de cowboys tropicales, iglesias con grandes cruces de madera y mala señal de teléfono. También es el condado de Florida donde Donald Trump consiguió el porcentaje más alto de votos en la primaria republicana del 15 de marzo, un 63.4% del total.

La popularidad del candidato presidencial republicano en esta zona aislada no sorprende si se tiene en cuenta que aquí la gente es "extremadamente conservadora", en palabras de una de las líderes del Comité Republicano de Dixie, Rosaleen Lynar. En Dixie hay más de 50 iglesias para 16,000 personas, según Lynar.

Pero lo que deja perpleja a esta maestra retirada y a otros fieles de la zona es que votantes que acuden a las urnas con una biblia bajo el brazo se hayan entusiasmado por el magnate neoyorquino. Trump no es precisamente un referente en valores conservadores: fue dueño de casinos, se divorció dos veces tras adulterios reconocidos y está casado con una exmodelo que posó desnuda en la portada de una revista.


"Ahora parece que para mucha gente aquí el dinero es más importante que la fe", dice Lynar durante una pausa en el trabajo administrativo de su iglesia.

En su opinión, el autorretrato de Trump como un hombre de negocios exitoso ha seducido a muchos en este condado. Ella votó al religioso senador Ted Cruz, que sufrió una severa derrota en Florida. Ahora apoyará a Trump a regañadientes porque es la opción republicana y porque Hillary Clinton "es una socialista" que "odia las iglesias".

Siga aquí nuestro viaje por las tres Floridas que decidirán entre Trump y Clinton

Trump ganó el 46% del voto evangélico en Florida. Por muy insólito que parezca este triunfo, el republicano también ganó el voto evangélico en otros estados como Carolina del Sur.

Además de Dixie, el republicano arrasó a sus rivales de primarias en casi todo el estado de Florida. Trump solo perdió en el condado de Miami-Dade, donde el senador Marco Rubio competía con la ventaja de ser local. En el norte fue donde los márgenes de Trump fueron más imponentes, con ventajas de 20 y 30 puntos en muchos condados. El republicano vuelve este viernes a esta región para movilizar a sus votantes con un mitin a las 7 PM, ET, en Pensacola, una ciudad cercana a la frontera con Alabama.



El empresario vino pronto a la zona norte de Florida y tuvo una gran acogida. En enero celebró un evento ante 10,000 espectadores en el mismo estadio de Pensacola que visita este viernes.

Que el norte de Florida quiera a Trump es un factor importante para la elección presidencial del 8 de noviembre porque esta zona es un granero de votos republicanos. En elecciones recientes los candidatos de ese partido han intentado contrarrestar el dominio de los demócratas en el área de Miami y el resto del sureste. A Mitt Romney en 2012 no le sirvió sin embargo esa estrategia. En aquella ocasión Romney ganó en 54 de los 67 condados de Florida, pero debido a que la mayoría eran poco poblados, quedó 74,000 votos por debajo de Obama.

En los tres condados del sureste, Barack Obama consiguió 1.4 millones de votos, unos 600,000 más que Mitt Romney.

Por eso, si Trump quiere ganarle a Clinton necesitará una movilización del voto blanco y rural aún mayor que la de 2012. De lo contrario dependería del sur liberal y del centro indeciso, zonas cada vez más diversas donde se prevé una gran movilización de hispanos contra él.

Pocos votantes pero motivados

La veterana analista política de Florida Susan MacManus explica a Univision Noticias que un error de candidatos republicanos en el pasado fue descuidar esta región, ya fuera por la menor cantidad de votantes en la zona o porque daban por hecho que se movilizarían.

Jeb Bush fue el primero en darse cuenta durante sus campañas para la gobernación (en los '90) que el norte rural tiene unas tasas de participación más altas que el resto del estado, pero era necesario hacer campaña intensa en la zona.


"Jeb diseñó la hoja de ruta que siguieron muchos republicanos después de él", dice MacManus. Las tasas de participación en esta zona del estado suelen rondar el 70%.

La mayor concentración de republicanos se da en la zona noroeste, llamada corrientemente Panhandle (o mango de la sartén) aunque algunos burlonamente se refieren a ella como "sur de Alabama" por su mayor parecido idiosincrático con ese estado sureño. De hecho, en Florida se suele decir que cuanto más al norte viajas más al sur te acercas.

El Panhandle se ha convertido en un feudo republicano en las últimas décadas pero en el pasado fue un área de demócratas conservadores. Conforme el Partido Demócrata se volvió más liberal, muchos conservadores se cambiaron de bando.

Tabús

Además de muchas iglesias, hay varias bases de las Fuerzas Armadas y muchos residentes de la zona son militares activos o retirados.

El politólogo Aubrey Jewett señala que aquí el mensaje de seguridad nacional en el que ha hecho énfasis Trump tiene mucha fuerza. "Aquí Trump puede esperar una victoria sólida en noviembre", dice Jewett.

"A los militares de la zona les indigna que Clinton saliera impune de la investigación de los correos porque si ellos hubieran hecho algo así en las Fuerzas Armadas habrían sido condenados", dice Dorothy Davis, la presidenta del Comité Republicano de Escambia, el condado donde se encuentra Pensacola.

En una armería de Pensacola, una pistola del tamaño de un auto da la bienvenida a los clientes de Pensacola Indoor Shooting Range, una galería de tiro.

John, uno de los empleados de la galería, habla por muchos de estos amantes de las armas cuando dice que Hillary Clinton quiere abolir el derecho a portar armas.

"Basta con que busques en internet su historial", dice mientras se despide al final de su jornada, sin ganas de tocar temas sensibles delante de otros dos compañeros. "Aquí en esta zona no se habla ni de política, ni de religión ni de armas", dice serio en una advertencia común aquí.

"Somos todos militares en esta zona. Peleamos para conseguir este derecho y le debemos a la Constitución protegerla", agrega.


Florida tiene el récord nacional de permisos para portar armas de fuego, con casi 1.4 millones (aunque en términos per capita es superada por ocho estados).

Donald Trump ha atemorizado a estos amantes de las armas diciendo que Hillary Clinton quiere acabar con la Segunda Enmienda, algo que no es cierto. Insinuó tambien de modo funesto que la "gente de la Segunda Enmienda" podría parar a la candidata, en lo que fue visto por muchos como una incitación a la violencia contra la candidata demócrata.

A pesar de la animosidad, Clinton también hace campaña en esta zona para ganar el voto de los afroamericanos e hispanos demócratas. Aproximadamente uno de cada cuatro votos en el Panhandle fueron para Obama en 2012.

El ascenso de Trump ha despertado los prejuicios contra esas minorías, lamenta el republicano hispano David Triana. En el diario que lanzó hace un año, Conexiones, ha denunciado a Trump en lo que él considera una "batalla contra la intolerancia".

Lea también:

Más contenido de tu interés