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El Papa

Francisco ofrece disculpas por la marginación de la Iglesia católica a los homosexuales

En un vuelo de Armenia a Roma, el pontífice volvió a mostrar apertura de la institución religiosa a los gays, y dijo que también deben una disculpa a los pobres, las mujeres explotadas y "por haber bendecido tantas armas".
27 Jun 2016 – 12:38 AM EDT

Los homosexuales y otros grupos marginados por la Iglesia —como los pobres y los explotados— merecen una disculpa, afirmó el domingo el papa Francisco.

A bordo del avión rumbo a Roma tras un viaje a Armenia, al pontífice se le preguntó si estaba de acuerdo con uno de sus principales asesores, el cardenal alemán Reinhard Marx, quien dijo durante una conferencia en Dublín en los días posteriores al letal ataque en Orlando dentro de un club gay que la Iglesia les debe una disculpa a los homosexuales por haberlos marginado.

Francisco respondió con una variante de su famoso comentario "¿Quién soy yo para juzgarlos?" y una repetición de la enseñanza de la Iglesia de que los gays no deben ser discriminados, sino tratados con respeto.

Dijo que algunos comportamientos politizados de la comunidad homosexual pueden ser criticados por ser "un poco ofensivos para otros", pero agregó: "Alguien que tiene este estado, que tiene buena voluntad y que busca a Dios, ¿quiénes somos nosotros para juzgarlo?"

"Debemos acompañarlos", afirmó Francisco.

"Creo que la Iglesia no sólo debe ofrecer disculpas... a una persona gay a la que ofendió, sino debemos ofrecer disculpas a los pobres, a las mujeres que han sido explotadas, a los niños obligados a trabajar, ofrecer disculpas por haber bendecido tantas armas" y por no haber acompañado a las familias que enfrentaban divorcios o que experimentaban otros problemas, agregó

"Los cristianos deben pedir perdón" todo el tiempo, recomendó.

El pontífice se ha reunido con fieles homosexuales y transgénero, y en su visita a Nueva York mantuvo una entrevista con Kim Davis, una mujer opuesta al matrimonio gay, mientras que en Washington sostuvo una reunión personal con un exalumno gay y su pareja.

Pese a estos pronunciamientos, el Vaticano nunca dio la aprobación a Laurent Stefanini, un diplomático abiertamente gay que Francia envió como embajador ante la Santa Sede. Durante más de 15 meses el Vaticano no concedió el plácet y finalmente el presidente francés François Hollande se vio obligado a retirarlo el pasado mes de abril.

Sin embargo, a pesar de esas expresiones de apertura, muchos católicos homosexuales aún aguardan avances después de que una consulta de dos años en la Iglesia en torno a problemas de la familia no logró establecer caminos pastorales nuevos y concretos para ellos.

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