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Muchos estudiantes latinos se retrasan en el verano hasta dos meses por cada año escolar. Así puedes evitarlo

Es crítico que los estudiantes aprovechen las vacaciones para no atrasarse en la escuela. Actividades como mantener un horario de lectura regular y visitar museos y bibliotecas públicas pueden evitar este retroceso.
23 May 2018 – 05:17 PM EDT
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Para los niños, las vacaciones de verano son sagradas. Levantarse a medio día. Pasar la tarde entera en la piscina. Comer helado sin remordimiento. Suena como un período idílico, excepto que en estos meses es cuando los niños más se atrasan irreversiblemente en su desarrollo académico, sobre todo los niños hispanos y de bajos ingresos.

“Lo más preocupante”, según un reporte de la Corporación RAND de 2011, “es que afecta a los estudiantes de bajos ingresos desproporcionadamente: ellos pierden dos meses por cada año escolar en habilidades de lectura, mientras que sus compañeros de altos ingresos—cuyos padres los pueden enviar a campamentos enriquecedores, los llevan a vacaciones educacionales y los rodean de libros en el verano—hacen leves ganancias”.

Para los hispanos, cualquier pérdida es aún más grave, ya que son el grupo étnico que más abandona la escuela y que menos se gradúa. A este rezago se le conoce como la ‘brecha educacional’, o el ‘ achievement gap’ en inglés. La perdida de aprendizaje en el verano es uno de los factores que más contribuye a esta brecha, porque además es cumulativa y empeora con los años.

Un estudio conducido por la Universidad de John Hopkins en 2010 de estudiantes de Baltimore encontró que dos tercios de la brecha educacional entre estudiantes de bajos y altos ingresos de noveno grado se podía atribuir al retroceso del verano durante la primaria.


“Sabemos que los maestros tienen que pasar cuatro a cinco semanas repasando el material y recuperando lo perdido”, le dijo a Univision Noticias Matthew Moulay, director y fundador de la Asociación Nacional del Aprendizaje Durante el Verano, o National Summer Learning Association.

Pero además, Moulay enfatizó, a esta pérdida hay que añadirle “el tiempo que se debe invertir después en recuperar ese tiempo perdido en vez de enseñar cosas nuevas. Y encima de eso, no es solo un verano: es lo que pasa verano, tras verano, tras verano”.

Hace 15 años, Moulay trabajó como maestro en el barrio de Washington Heights en la ciudad de Nueva York, donde la gran mayoría de sus estudiantes eran dominicanos y hablaban español en sus hogares. Él pudo ver de primera mano cómo el rezago en el verano afectaba particularmente a los hispanos que estaban aprendiendo inglés.

“Como maestro, veías la pérdida”, contó Moulay, “y sabías que muchos niños no estaban expuestos al inglés todo el verano”.

Pero también, dijo Moulay “ leer durante el verano en español es muy importante, de hecho, y puede ayudar a los estudiantes tanto a ser bilingües, lo cual es una gran ventaja, como con su aprendizaje del inglés. Así que yo creo que motivar a los padres a ayudar a sus hijos así sea en su idioma nativo es muy importante”.

Una cita con el maestro de su hijo

Aunque el descanso, el juego y el esparcimiento también son necesarios para el aprendizaje y una infancia saludable, los padres deben estar al tanto de las fortalezas y debilidades de sus hijos durante el año académico para que puedan reforzarlas o potenciarlas durante el verano.

Por esto es buena idea hacer una cita con los maestros de sus hijos al final del año escolar para que le den una evaluación completa de su progreso.

“El papel de los padres es siempre importante”, dijo Moulay. “Siempre aconsejo empezar con el maestro y tener una conversación con ellos, sobre las metas de aprendizaje que le serían útiles a los niños”.


Moulay recomienda comenzar la cita comunicándole al maestro que usted quiere apoyar a su hijo durante el verano y pedirle recomendaciones en términos de las habilidades que el niño debe practicar, como las tablas de multiplicar o un concepto de ciencias en particular.

Algunas preguntas que usted le puede hacer al maestro de su niño son:


  • ¿Qué recursos hay? Los profesores saben qué está disponible en la comunidad y cuáles son gratis o de bajo costo.
  • ¿Qué habilidades serían útiles para mi hijo? Eso incluye las habilidades que no alcanzaron a perfeccionar, las que van a aprender el siguiente año y las que le interesan a su hijo.

Esta última, aunque no parezca, es igual de importante que las otras porque el aprendizaje en el verano “no se debería sentir como un castigo”, enfatiza Moulay. “Ningún niño quiere sentirse forzado. Este es un momento único para extender y explorar sus intereses”.

Además de las calificaciones en clase, esté atento a los resultados del examen estatal que llegan a finales del verano o principios del otoño. Eso también puede informarle sobre cómo está su hijo.

¿Qué opciones hay?

Usted puede inscribir a su hijo en un campamento de verano, ya sea uno en que los chicos se quedan a dormir o en un programa que ocurra solamente durante el día. Estos campamentos varían en precio, pero existen becas de todo tipo (así como existen para la universidad) si usted encuentra la matrícula demasiado costosa. Cada institución o programa debe tener un departamento de finanzas con el que usted puede hablar para que le ayuden a financiar la estadía de su hijo.

Pero usted también puede ayudar a sus hijos usted mismo, es más, su labor es fundamental en esto. Pueden ir juntos a un museo, donde existen múltiples oportunidades como talleres e instalaciones interactivas para niños de diferentes edades, al igual que en las bibliotecas públicas, donde pueden reforzar la lectura y también hay actividades, eventos y juegos educativos para ellos.

La pérdida durante el verano, sin embargo, no se limita a la lectura, de hecho es peor en matemáticas porque mucha gente lee con sus niños en las vacaciones, pero es difícil practicar las matemáticas por sí solas. Por esto lo mejor es integrarlas en la vida diaria e involucrar a los niños en la cocina, leyendo recetas y midiendo ingredientes, llevando la cuenta del mercado, o contando frutas o vegetales, por ejemplo.

Lo más efectivo es estimularlos en paralelo, tanto en una institución o centro como en la casa, recomienda Moulay. Y lo más importante es mantener en el verano los buenos hábitos que se llevaban durante el año, como leer un cuento de buenas noches todos los días, alimentar la curiosidad de los niños, y sobre todo, de integrar pequeños momentos de aprendizaje en el diario vivir.

Esta historia fue publicada en colaboración con Learning Heroes.

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