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Detector de Mentiras

Algunos republicanos usan estas dos falsedades para defender el proyecto de salud en el Senado

Si se deroga la ley vigente conocida como Obamacare, millones de personas perderán su cobertura porque no podrán pagarla. Analizamos los principales rumores sobre el Better Care Reconciliation Act.
7 Jul 2017 – 01:49 PM EDT

Mientras los republicanos autores del proyecto de ley de salud en el Senado continúan promoviéndolo, cada vez son más los miembros de ese partido que expresan su rechazo y aseguran que no votarán a favor. Quienes todavía lo defienden suelen repetir este par de afirmaciones engañosas que fueron analizadas por el Detector de Mentiras.

1) 22 millones “elegirán” no tener seguro de salud


La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO por su sigla en inglés) estimó que si se aprueba el plan de salud del Senado, llamado Better Care Reconciliation Act, 22 millones de personas dejarán de tener seguro médico en 2026, en comparación con lo que sucedería si Obamacare siguiera en marcha. Esta previsión ha dificultado la defensa del proyecto de ley por parte de varios representantes republicanos, entre ellos de Paul Ryan, quien al ser cuestionado en Fox News respecto a los 22 millones que ya no tendrán cobertura respondió diciendo que la gente no contará con seguro de salud por elección propia.

“Lo que básicamente están diciendo en la Oficina de Presupuesto del Congreso es que, si no vas a forzar a la gente a comprar Obamacare, si no vas a forzarlos a comprar algo que no quieren, entonces no lo van a hacer”. Y prosiguió: “No se trata de que la gente está siendo expulsada de sus planes, son personas que van a elegir no comprar algo que no les gusta o que no quieren”.

Pero esta afirmación es incorrecta. Aunque la Oficina de Presupuesto espera que algunas personas abandonen su seguro de salud debido a la eliminación de la multa que se les exige bajo Obamacare a aquellos que pudiendo pagarlo, no lo hacen (también conocida como “mandato individual”), los datos indican que la mayoría de esos 22 millones perderán la cobertura médica porque no podrán pagarla. Según las estimaciones del CBO, 15 millones de personas de ese total de 22, dejarán de tener o no llegarán a obtener la asistencia de Medicaid (el plan para pacientes con bajos recursos) en 2026. De hecho, este proyecto de ley propone un corte de 772 mil millones de dólares para este programa.

Aunque es complicado determinar exactamente cuánta gente elegirá no tener seguro, la razón por la cual casi todos dejarán de tener cobertura de salud, será porque perderán o no llegarán a recibir la asistencia de Medicaid. Tal como lo explica el informe del CBO, el total de 15 millones que no obtendrán la cobertura de este programa se compone de aquellos que hoy tienen derecho a los beneficios del mismo y de quienes lo obtendrían debido a la expansión de la elegibilidad de este plan.

En tanto, los 7 millones restantes del total de 22, forman parte del mercado individual. Las razones por las cuales los integrantes de este grupo dejarán de tener seguro serán “principalmente” por la eliminación del mandato individual, pero además porque el subsidio para los seguros de salud de este mercado será “sustancialmente menor” a partir de 2020 y por la eliminación de los subsidios en ciertos casos, de acuerdo al informe de la Oficina de Presupuesto.

“La mayor parte de la gente que perderá el seguro de salud bajo las propuestas republicanas será porque los estados no tendrán suficiente dinero como para conducir sus programas de Medicaid del modo en que lo hacen hoy y terminarán cortando la elegibilidad” para ellos, explicó a Univision Noticias, el exdirector del CBO, Douglas W. Elmendorf. Según detalló Elmendorf, quien dirigió la Oficina de Presupuesto entre enero de 2009 y marzo de 2015, alguna gente elegirá no tener la cobertura a través del intercambio de seguros porque sus costos serán muy altos. Otros renunciarán a la misma porque no se les exigirá más tenerla. Sin embargo, precisó, ese número será menor que el de la gente que la perderá por las dos razones anteriores. Es que de acuerdo al CBO, “algunos estados que ya han expandido sus programas de Medicaid no ofrecerían más cobertura” y reducirán “gradualmente” la expansión de la misma bajo este plan.

2) La Oficina de Presupuesto del Congreso no es confiable


La Administración de Donald Trump y la Casa Blanca cuestionaron en reiteradas ocasiones la credibilidad de esta agencia apartidaria.

“La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) ha fracasado constantemente en predecir correctamente cómo la legislación va a impactar en la cobertura de salud”, indica un comunicado del 30 de junio.

Es cierto que algunas proyecciones del CBO con respecto a Obamacare fallaron. Entre los desfases de las previsiones y lo que luego ocurrió, se encuentra la proyección de que 23 millones de personas estarían cubiertas por el mercado de seguros o de intercambios. Sin embargo, la cifra de marzo de este año es de 10.3 millones. Por otra parte, el costo neto estimado para 2016 en 2010 por el CBO era de $132 mil millones, un monto que se ajustó a $110 mil millones en marzo de ese año.

Por su parte, la Casa Blanca advirtió que casi 30 millones de estadounidenses siguen sin tener seguro. Es verdad que una encuesta de 2016 reveló que en los primeros nueve meses de ese 2016, 28,2 millones de personas no tenían cobertura, y que en 2010 el CBO previó que en 2017, 23 millones recibirían cobertura a través del mercado de intercambios en lugar de 10,3.


Pero aunque ha habido sobreestimaciones tanto de los beneficios como de los costos de Obamacare, la agencia sí acertó en estimar que esta ley contribuiría en incrementar la cobertura médica de los estadounidenses. “El CBO tenía razón en que el Affordable Care Act aumentaría significativamente el número de americanos con seguro de salud”, dijo Douglas W. Elmendorf a Univision. Y los datos lo respaldan: mientras que en 2010 el CBO estimó que un 92% de los adultos tendría seguro en 2016 – lo que en julio de 2012 ajustó a 89%- un porcentaje de 89,2% contaba con asistencia médica en ese año, tal como lo revelan los datos del Centro Nacional de Estadísticas de Salud. Entre ellos, 20% tenía cobertura pública y 69.2% privada.

Elmendorf reconoce que “las estimaciones del CBO para el Affordable Care Act no han sido del todo correctas” pero advierte que fueron mucho más acertadas que las conjeturas de varios analistas. Por eso sostiene que para diseñar políticas, se deberían usar los cálculos del CBO, en lugar de confiar en las presunciones de esos comentaristas. Es que el exdirector de esta agencia también señala que la oficina estuvo bastante acertada en su proyección de las primas en el Mercado de intercambios, que estuvo en lo correcto en que no habría una gran pérdida de cobertura patrocinada por el empleador y admite que sobreestimó los costos de los subsidios, que finalmente fueron menores a los previstos.

El CBO cumple el rol de estimar las posibles consecuencias de las leyes. Algunos argumentos explican que sus cálculos en ocasiones no coinciden con la realidad porque analizan fenómenos muy complejos como la ley de salud, que, depende, además, de diversas variables que pueden afectar dichas estimaciones. Sin embargo, el CBO es reconocido como una agencia creíble y no partidista.


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