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Elecciones 2016

La crucial importancia de Michigan para Bernie Sanders

El senador le roba el premio mayor del segundo supermartes a Hillary Clinton y gana fuerzas para las primarias en estados industriales del centro del país
9 Mar 2016 – 2:34 AM EST

Por Carlos Chirinos @carl_chirinos, editor político de Noticias Univision

Nadie se esperaba un triunfo de Bernie Sanders en las primarias demócratas en Michigan. Ni lo presagiaban las encuestas, que lo ponían 20 puntos tras la exsecretaria Hillary Clinton, ni lo veían posible los analistas.

Y a juzgar por la improvisada aparición ante la prensa del ganador en Miami la noche del martes, tampoco se lo esperaba el senador por Vermont.

De hecho, cuando Sanders salió, cerca de las 11:00 pm hora del este, a dirigir desde su hotel en el sur de Miami un breve discurso de agradecimiento a los voluntarios que trabajaron en su campaña en Michigan, el senador no sabía aún que la victoria era suya.

No importaba, la verdad, lo que el conteo indicaba a esa hora era que él estaba muy cerca de la exsecretaria de Estado y un segundo lugar decoroso en las proyecciones podía considerarse ya una victoria para sus aspiraciones presidenciales.



Michigan era el premio mayor de las primarias demócratas de la jornada, con 147 delegados a repartir. Con una diferencia de menos del 2% sobre Clinton, Sanders logra llevarse más de la mitad de ellos para la convención nacional.

Lo más importante del triunfo en Michigan para el senador es que su campaña gana una mayor credibilidad para las venideras elecciones en importantes estados industriales como Ohio o Illinois.

El argumento automotriz

El domingo, en el séptimo debate demócrata realizado en Flint, Michigan, Clinton se sacó de la manga la acusación de que Sanders no había apoyado el plan que puso en práctica el presidente Barack Obama en 2009 para salvar a Chevrolet y Chrysler de la bancarrota.

Una acusación potencialmente devastadora en una ciudad que alguna vez fue orgullo del sector automotriz estadounidense, donde la calidad de vida de decenas de miles se vieron afectadas por el colapso del mercado del automóvil.


Es difícil saber con precisión qué daño, si alguno, puede haberle causado ese argumento que Clinton había venido repitiendo desde el debate de Flint, pero parecía una estrategia lógica esa de presentar a Sanders como desconectado de las preocupaciones de la clase trabajadora de los estados industriales del Medio Oeste.

Ante ese señalamiento, Sanders ha respondido redoblando sus críticas al apoyo que, asegura, Clinton dio en el pasado a tratados de libre comercio responsables por la exportación de decenas de miles de puestos de trabajo –también entre el sector del automóvil- a otros países, particularmente México.

En esos estados cuya planta industrial se ha visto desmantelada en los últimos años está parte del electorado que se siente atraído por el mensaje de justicia económica que repite el senador.

La clase media pauperizada, que ha visto caer su calidad de vida, su poder adquisitivo y la sensación de seguridad que tenía casi garantizada décadas atrás, es terreno fértil para la prédica del autodefinido candidato socialista.

El problema de las minorías

Con un 80% de la población blanca, Michigan sigue sin ser un estado muy diverso, pero se acerca más al promedio nacional que los otros ganados por el senador, lo que desmiente la afirmación de que su candidatura no trasciende a las minorías.

Sin embargo, si se considera el aplastante triunfo con 82,6% de los votos que logró Hillary Clinton en Mississippi -contando con el voto del 89% de los votantes de raza negra, según encuestas hechas a salida de centros de votación-, no hay duda de que Sanders tiene todavía que mucho que hacer para seducir a las minorías.

Con todo y el impulso obtenido por Sanders esta semana, tiene menos de la mitad de los delegados con los que cuenta Clinton, quien ya le saca más ventaja que la que le llevaba a ella en 2008 el hoy presidente Barack Obama.

De hecho, la estrategia de la campaña de Clinton es empezar a obviar a Sandedrs, poner el foco más allá del contrincante inmediato y apuntar ya al potencial candidato del partido rival, el magnate Donald Trump.


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