publicidad
Llegar a Silicon Valley es el ideal de muchos emprendedores mexicanos.

El programa que trajo cientos de startups mexicanas a Silicon Valley pierde peso

El programa que trajo cientos de startups mexicanas a Silicon Valley pierde peso

TechBA recibe millones de dólares del gobierno mexicano, pero tiene pocos éxitos que mostrar. Emprendedores y ex directivos dicen que perdió relevancia.

Llegar a Silicon Valley es el ideal de muchos emprendedores mexicanos.
Llegar a Silicon Valley es el ideal de muchos emprendedores mexicanos.

SAN JOSÉ, California — La fiebre de las startups digitales en Silicon Valley no está aquí.

Ese fervor que llena los grandes salones de mesas planas con computadoras de dos pantallas y jóvenes programadores que toman Red Bull y café de filtro de Philz se siente en las oficinas de las gigantes tecnológicas en Palo Alto o Mountain View y en los espacios compartidos de trabajo del barrio SoMa en San Francisco. Pero no es la primera impresión que deja la oficina silenciosa de TechBA Silicon Valley, en un parque de empresas alejado del centro de San José.

El pasillo alfombrado enmudece los pasos camino a la suite 230. Allí, una puerta marrón doble con una placa dorada anuncia la oficina de TechBA, que desde 2005 fue el primer programa en traer emprendedores mexicanos al Valle y que en los últimos seis años recibió al menos 380 millones de pesos (unos 28 millones de dólares) del gobierno mexicano.

Del otro lado de la puerta, el silencio continúa.

Tres sillas y una planta decoran el lugar. Cuatro cubículos grises ocupan en fila el lado izquierdo de la oficina, sus escritorios desnudos, sus cables de internet sueltos. Enfrente, dos puertas cerradas muestran los logos de compañías de emprendedores mexicanos. Siguiendo el pasillo, están las oficinas de los dos empleados del lugar.

Uno de los logos en las puertas es de Infolink, que da servicios de call center a empresas estadounidenses desde Ciudad Juárez. Pero la puerta pocas veces ve pasar a alguien.

publicidad

“Estuve esta semana para saludar y ver si estaba mi escritorio ahí”, dice Antonio López, uno de los fundadores de Infolink. López lleva más de 25 años en Silicon Valley: fue ejecutivo de jerarquía en la gigante Hewlett Packard cuando era “como el Google de ahora”, luego se convirtió en emprendedor y en inversionista ángel en startups. Conoce bien el movimiento de mexicanos que llegan aquí para intentar hacer crecer a sus empresas.

La oficina de la aceleradora en San Jose no ve mucho movimiento.
La oficina de la aceleradora en San Jose no ve mucho movimiento.

TechBA (Technology Business Accelerator) fue importante para esa comunidad de emprendedores, porque fue la primera institución que los ayudaba a aterrizar en Silicon Valley para buscar clientes, inversiones y contactos. Era la única estación de paso y oficina temporal para quienes querían llegar aquí a entender cómo crear una empresa digital que pudiera crecer rápido y revolucionar una industria. Algunos emprendedores venían por unos días, otros por varias semanas.

La organización privada, que desde el inicio funciona con apoyo financiero del gobierno mexicano, hizo algo que nadie más había hecho y lo hizo antes que nadie. “¿Hace 11 años cuál era el conocimiento en México sobre startups y Silicon Valley?”, dice López. “Yo creo que igual sí contribuyó”.

Pero la aceleradora perdió su relevancia y hoy no tiene influencia en la región.

Así lo dicen emprendedores mexicanos en el Valle y ex integrantes del equipo directivo de TechBA entrevistados por Univision Noticias, al igual que otros observadores que prefirieron no dar su nombre. Coinciden en que, aunque hay algunos casos de éxito entre las startups que pasaron por allí, TechBA no logró consolidarse como una impulsora fuerte de compañías de alto impacto.

“Terminaba siendo —dice López— una especie de oficina barata para las empresas”.

Los directivos de TechBA en Silicon Valley y en México afirman que la operación funciona de manera normal, aunque reconocen que sufrió por un cambio en la manera en que el gobierno mexicano asigna fondos para emprendedores y porque ahora tiene competencia de otras aceleradoras privadas. Aseguran que este año traerán unas 20 empresas desde México —el promedio histórico es de 33 por año—, pero que tienen una nueva estrategia que enfocará el trabajo de la oficina de San José en sectores tecnológicos clave.

Saber si TechBA Silicon Valley sigue siendo efectiva es importante porque su organización madre, aunque es privada, recibe fondos del gobierno. Este le da dinero a los emprendedores que buscan un programa de mentoría y consultoría para hacer crecer su empresa y ellos son los que deciden a qué aceleradora le pagarán por ese servicio.

publicidad

Pionera en el Valle

TechBA nació como un programa privado con fondos públicos. Arrancó con aportes de la secretaría de Economía mexicana, pero es parte de la Fundación México Estados Unidos para la Ciencia ( FUMEC), una organización privada.

Su primera oficina fuera de México fue la de Silicon Valley. Cuando Jorge Zavala, su primer director, la abrió en 2005, el concepto de las aceleradoras de negocios era prácticamente desconocido en México. Estas organizaciones reciben a empresas nacientes y las ayudan a refinar su plan de negocios, enfocar su estrategia, hacer contactos con inversionistas y clientes, y todo lo que necesiten para crecer rápido.

Fast forward una década y hoy en México se ve una actividad ferviente de startups, aceleradoras, inversionistas ángeles y fondos de capital de crecimiento: un “ecosistema emprendedor” que aplica muchos de los conceptos de negocios que Silicon Valley ha popularizado en el mundo.

TechBA tuvo un rol importante en llevar a México esta mentalidad de negocios, que busca crear empresas que revolucionan industrias a través de la innovación.

"Un tema caliente"

“Hay muchas actividades que tienen efectos mucho tiempo después de la acción”, dice Zavala, que tras dejar TechBA en 2012 sigue asesorando a emprendedores en San José. “Nos tocó incursionar en algo que ahorita se ha convertido en un tema caliente en México”.

publicidad

El programa creció mucho. Se extendió a otras sedes donde las empresas mexicanas podían abrir mercados y buscar clientes, asesores e inversionistas: Seattle, Austin, Phoenix y Detroit en Estados Unidos, Montreal y Vancouver en Canadá, Madrid en España. (Este año, abrió en Medellín, Colombia).

“El programa fue pionero en este concepto (de las aceleradoras)”, dice Haru Yamasaki, que hasta mediados de 2015 fue directora del sistema TechBA. Después de que arrancó, destaca, surgieron nuevas opciones para los emprendedores en México, como la organización global Endeavor, la aceleradora Wayra de Telefónica, y muchas más.

“Desde una perspectiva de análisis económico, lo ves como una entidad que fue pionera, que abrió brecha —agrega Yamasaki—. Y que, con la respectiva responsabilidad que me corresponde, desafortunadamente no logró mantenerse como líder”.

¿Escasos de éxito?

En estos 11 años, 367 empresas pasaron por los programas de aceleración de TechBA en Silicon Valley, que pueden durar unos días o varios meses. Calcular el promedio da 33 compañías por año, pero la organización no aclara cuántas empresas participaron cada año. Adolfo Tavera, el director actual —quien se sumó al equipo de Zavala en 2006—, dice que en 2007 y 2008 más de 70 empresas llegaron a participar en un solo programa.

publicidad

Los emprendedores más exitosos que citan Zavala y Tavera son Luis Derechín, que luego vendió su empresa de visualización de datos Jackbe a una compañía alemana, y Sergio Aguirre, fundador de Echopixel, que usa imágenes en 3D para diagnósticos médicos, quien ya recaudó casi 6 millones de dólares en inversiones. Una vocera de TechBA en México agrega el caso de Silvia Cahue, fundadora de SIRFID, una empresa de identificación de productos por radiofrecuencia.

Pero TechBA no dio a Univision más nombres de empresas que considere casos de éxito entre las 367 participantes. (Tampoco facilitó contactar a emprendedores que pasaron por ahí, por cuestiones de privacidad, según dijeron sus ejecutivos).

“¿Cómo defines éxito?”, pregunta Tavera, durante una entrevista en la oficina en San José. “Hay las que lograron inversión, las que se han vendido, las que ya caminan solas, las que entran como producto y terminan como servicio y viceversa. Ha habido spinoffs (escisiones), ha habido empresas que cambiaron su oferta o que abrieron mercado en Latinoamérica o que ahora tienen aliados estratégicos”.

La visión desde afuera no es tan positiva.

Presiones desde arriba

Los entrevistados dicen que el trabajo de TechBA no fue tan exitoso porque sufría presiones políticas para acelerar muchas empresas sin fijarse en su potencial, o para destinar recursos a iniciativas que no tenían tanto sentido. También aseguran que los emprendedores no tenían oportunidad de dar su opinión sobre el programa para que este mejorara.

publicidad

“El problema principal es que tenía dinero del gobierno, tenía el mal de una conexión gubernamental”, dice Antonio López, el emprendedor e inversionista. La presión por admitir muchas empresas, explica, llevaba a invitar a “una empresa de taquitos congelados” junto a otras más prometedoras, como Echopixel, sin una lógica real de negocios.

“Había que cumplir una cuota y entraba el que hacía unos slides (presentación en diapositivas) —dice—. Pero a lo mejor no tenía nada que ver con tecnología, poco que ver con Silicon Valley”.

Los participantes, agrega, “no tenían una voz de retroalimentación. No había rendición de cuentas. (...) Las posibilidades eran mayores si hubiera habido más disciplina”.

Malabarismos políticos

Yamasaki, que antes de liderar la red TechBA dirigió la sede de Arizona, vivió en carne propia las presiones por abrir más oficinas y cumplir con una cuota alta de empresas aceleradas.

“TechBA nace con un apoyo prácticamente gubernamental —explica—. Por un lado, tu responsabilidad como programa es crear valor, pero la realidad es que también hay compromisos políticos. Finalmente, tienes que pelotear las bolas en el aire para cumplir con los dos”.

Un ejemplo, dice, fue la propia oficina de Arizona inaugurada en 2008, en plena recesión y un contexto de políticas migratorias difíciles en ese estado: “No es un ecosistema que te ofrezca realmente un valor para que las empresas aprendan lo que es operar en un ambiente global. Eso fue una presión política: ‘Tienes que abrir una oficina en Arizona’”.

publicidad

“Hice todo mi esfuerzo para encontrar recursos —agrega— pero, desde mi perspectiva, eso fue un error estratégico”.

Amigos para siempre

Rodrigo Martínez es otro emprendedor mexicano que pasó por TechBA, cuando estaba arrancando WePow, una empresa de entrevistas laborales en video que hoy tiene clientes como Walmart, Adidas y Fox Networks. Dice que no se acuerda mucho del programa de aceleración al que asistió —según cree recordar— en 2009.

“El valor que más saqué es la gente que conocí del grupo —dice—, porque varios de ellos son mis amigos al día de hoy”.

TechBA fue clave para llevar a México la mentalidad emprendedora moderna, afirma. “Pero de ahí a que fuera una aceleradora (...) que tuviera un alcance importante en Silicon Valley, creo que desafortunadamente nunca pudo llegar a eso”.

“Para mí —sigue—, el mayor valor fue el conectarme con los emprendedores mexicanos, saber que hay más mexicanos con esa visión, esas ganas de emprender y emprender a lo grande”.

El efecto Peña Nieto

A fines de 2012, la administración del recién electo presidente priista Enrique Peña Nieto lanzó una estrategia nueva de apoyo a los emprendedores que interrumpió el flujo de dinero al que TechBA había tenido acceso con el gobierno del panista Felipe Calderón.

Antes, “TechBA solicitaba fondos de la Secretaría de Economía, del Fondo PYME, y otros de Industria y Comercio para sus operaciones”, cuenta Enrique Jacob Rocha, presidente del Instituto Nacional del Emprendedor ( INADEM) que creó Peña Nieto.

publicidad

Ahora, las aceleradoras ya no pueden pedir dinero al INADEM. Son los emprendedores los que lo hacen: pueden recibir hasta 800,000 pesos (unos 43,000 dólares) para pagarle a la aceleradora que elijan.

El instituto mantiene una lista de organizaciones “reconocidas” para acelerar empresas, incluida TechBA. “Esto ha sido importante —dice Jacob—, porque metes a competir a las incubadoras (y aceleradoras) y empoderas al emprendedor”.

Incertidumbre financiera

El cambio de política pegó fuerte en TechBA, que en 2013 recibió un tercio o menos de los fondos que había conseguido en 2012.

“El programa pasa de depender en gran medida, un 90%, de fondos gubernamentales, a no depender de eso”, dice Yamasaki, la ex directora. “Crea un desbalance en el programa y no estábamos del todo listos para enfrentarnos a eso”.

Los registros de la Secretaría de Economía muestran que en la época de Calderón la red TechBA recibió —para todas sus sedes— más de 80 millones de pesos del Fondo PYME cada año entre 2010 y 2012. Además, recibía partidas de otras dependencias y del Fondo PYME asignados de manera indirecta, según el INADEM. (El instituto dijo no tener cifras desglosadas para la oficina de Silicon Valley).

Con el nuevo método de reparto, lo máximo que recibió TechBA del INADEM fueron 50 millones en 2014.

Cuánto recibió TechBA del Fondo PYME (2010-12) y de INADEM (2013-15)
En pesos mexicanos.
FUENTE: INADEM | UNIVISION


Hasta 2012, “podíamos asegurar una operación que, yo diría, era más cómoda, con más certidumbre”, dice Lilia Arechavala, la directora general de TechBA, desde Ciudad de México. “En 2013, que se cambió la regla, sí tuvimos ese tema de que no lograron llegar muchas de las empresas que teníamos en el pipeline”.

Ahora, agrega, “hay una incertidumbre en cuanto a qué proyectos son aceptados y qué proyectos no son aceptados, para las empresas y nosotros. Eso hace que no esté tan asegurada una operación tan continua como la teníamos antes”.

TechBA está buscando otras fuentes de ingresos, como programas de otras dependencias federales y empresas privadas a las que presta servicios, para no depender tanto del INADEM, según Arechavala. Además, trabaja de cerca con los emprendedores para preparar sus solicitudes de fondos, de manera de asegurar que tengan éxito.

publicidad

Nuevo plan al rescate

En julio de 2015, los ejecutivos de TechBA decidieron modificar su estrategia y reorganizar su sistema. Quieren aprovechar esa red internacional que, por ejemplo, ha ayudado desde Montreal a impulsar a empresas en el creciente sector aeroespacial mexicano. Es la manera —según dicen— en que buscarán diferenciarse de las demás aceleradoras con que compiten por fondos oficiales.

La oficina de Silicon Valley —que, dicen, recibirá entre 16 y 20 empresas este año— se concentrará en ayudar a compañías de tres sectores avanzados: internet de las cosas, realidad aumentada y manufactura inteligente. La selección de empresas será más minuciosa que antes.

“Cuando éramos los originales, los primeros, cuando no estaban las otras sedes abiertas, llegamos a recibir automotriz, aeroespacial”, dice Tavera, el director en Silicon Valley. Hoy no es necesario, agrega: “TechBA ya es un concepto internacional”.

La oficina vacía de San José, agrega, es más bien un signo de ese cambio de época.

“No es un factor de éxito tener una oficina llena, como si fuera un coworking space”, dice. Se trata de “darles servicios muy cercanos a las empresas”.

“Una situación compleja”

Todos los involucrados reconocen el rol pionero de TechBA como puente entre México y Silicon Valley. Pero también ven que las cosas han cambiado.

"Cumplió su misión", dice Zavala, el primer director. "(Pero) tenía que reinventarse y el camino de reinventarse era hacer algo nuevo".

publicidad

“Está pasando por una situación compleja”, dice la ex directora Yamasaki, que hoy tiene su empresa propia y además sigue asesorando a emprendedores en Arizona.

Pero aclara: “Hubo un gran valor, son semillas que se plantaron. Espero que el impacto sea poquito o sea mediano”.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad