Desde Silicon Valley

El CEO de Uber quiere tener a exconvictos como conductores para su app

Travis Kalanick lidera una de las startups más polémicas de Silicon Valley. Entérate por qué quiere darle trabajo a los que fueron arrestados.
27 Jun 2016 – 4:25 PM EDT

Travis Kalanick es uno de los emprendedores del momento en Silicon Valley: desde que creó Uber hace siete años, la aplicación que conecta choferes con pasajeros creció de forma explosiva hasta alcanzar 483 ciudades del mundo. La empresa ya tiene un valor estimado de 62,000 millones de dólares, unas seis veces el valor de mercado de Twitter.

“No podría haber imaginado para nada en lo que se ha convertido”, dijo Kalanick durante la Cumbre Global de Emprendedurismo 2016 que terminó este viernes en la Universidad Stanford, el corazón de la región de innovación tecnológica de Silicon Valley.

Claro que para crecer tanto, Uber ha pisado más de un callo. Tiene una imagen más conflictiva que muchas de las startups del Valle, supuestamente llenas de visionarios que quieren mejorar al mundo.

El mismo día que una investigación periodística reveló que sus choferes cobran menos de lo que se pensaba, Kalanick defendió a su empresa como una opción de flexibilidad laboral y llegó a decir que la considera el movimiento sindical del futuro. Y explicó por qué defiende darle trabajo a los exconvictos y los inocentes que han sido arrestados, personas que tienen problemas para conseguir empleo.

"Tenemos sistemas que hacen que no puedas conseguir trabajo cuando fuiste arrestado, incluso si te declaran inocente", dijo Kalanick durante un diálogo en escena con la asesora de la Casa Blanca Valerie Jarrett. "Eso es injusto".


Mala imagen

Uber probablemente sea la startup tecnológica que más protestas callejeras causó en el mundo, con taxistas que bloquean calles para pedir su prohibición desde Egipto hasta Buenos Aires, Bogotá y México. El gobierno colombiano dice que inmovilizó 1,200 vehículos en operativos contra Uber.

La app también generó batallas legislativas como la de Austin, con una ley que obliga a tomar huellas digitales de los choferes y que llevó a Uber y a su competidora Lyft a abandonar ese mercado.

Los propios conductores están entre quienes más critican a la empresa. La demandaron para cambiar sus condiciones laborales, se manifestaron contras los viajes compartidos entre pasajeros y contra los recortes de precios que la empresa decide en forma unilateral.

Ahora, también se sabe cuánto cobran, al menos en tres ciudades. Dos periodistas de BuzzFeed consiguieron un documento filtrado con datos de Denver, Detroit y Houston e hicieron un análisis que la empresa confirmó. La conclusión es que los choferes ganan, como mucho, 13.25 dólares por hora.

Esto, cuando Uber dijo en 2013 que un conductor podía ganar más de 100,000 dólares al año y su principal lobbyista David Plouffe aseguró que la plataforma era un camino al sueño americano. Pero, destacaron los periodistas de BuzzFeed, su verdadero nivel salarial deja a los conductores muy cerca de los empleados de empresas como Walmart.

Sin embargo, en Stanford, Kalanick defendió a Uber como una solución para estos trabajadores.

“Tienes un trabajo que se flexibiliza respecto de tu vida y no al revés”, dijo. “(Los conductores) pueden apretar un botón para ir a trabajar cuando tienen ganas. También pueden apretar un botón para salir del trabajo”.

Uber, ¿un sindicato incluyente?

Kalanick no habló en Palo Alto de la noticia que se había publicado horas antes. Defendió a su empresa como una oportunidad de empleo flexible y dijo que era un avance respecto de “la versión anticuada del movimiento sindical que es excluyente, donde algunas personas tienen el beneficio de trabajar, estar en un sindicato en particular y esto excluye a otros”.

“La versión Uber del movimiento sindical es incluyente, cualquiera puede trabajar”.

El emprendedor dijo que Uber sirve para darle trabajo a un segmento de la población que, de hecho, no puede postularse a muchos empleos: las personas que han sido arrestadas, hayan sido condenadas o no. Recordó que Estados Unidos tiene 5% de la población mundial pero 25% de los prisioneros del mundo.

El año pasado, Uber le abrió la puerta a exconvictos en California que hayan cometido delitos menores y se puedan acoger a la Proposición 47. Esta permite reclasificar ciertos delitos —fraude con cheques, posesión de drogas, por ejemplo— como faltas menores.

Además, están las personas que sufren un arresto y luego son declaradas inocentes.

“Hay sistemas que mantienen a la gente que es inocente fuera de la fuerza laboral”, dijo Kalanick. “Eso es increíblemente injusto”.

Claro que, como es común en Silicon Valley, cuando un CEO defiende una causa social, es una que está directamente alineada con su negocio. Así es como, por ejemplo, Mark Zuckerberg empuja por conectar más gente a internet —porque es la única manera en que la enorme cantidad de usuarios de Facebook siga creciendo—.

En el caso de Kalanick, el interés de negocio está en que la empresa necesita incorporar conductores rápido para poder crecer. Por eso, se oponía en Austin a la toma de huellas digitales de los conductores como medida de seguridad y control de antecedentes. Es un proceso costoso y lento que frena su expansión.

Las verificaciones de antecedentes que hace Uber, de hecho, han sido —también— objeto de polémica. Uber vivió un choque judicial con los fiscales de San Francisco y Los Ángeles por no incluir las huellas digitales en sus verificaciones. La compañía aceptó un acuerdo por el cual fue obligada a pagar 10 millones de dólares.

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