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Tráfico de Personas

Un niño de 12 años fue obligado a trabajar en el campo varios meses para pagar su viaje a EEUU

Para cobrarle “una deuda de 2,500 dólares”, un hombre que llevó al menor de Guatemala a Estados Unidos lo forzó a trabajar hasta 10 horas diarias durante más de seis meses. En 2017, la víctima logró escapar de su captor y lo denunció ante las autoridades.
14 Ene 2020 – 4:02 PM EST

Un migrante guatemalteco que usó a un niño de 12 años para facilitar su entrada a Estados Unidos y después lo obligó a trabajar largas jornadas en campos agrícolas del sur de Florida, fue sentenciado a ocho años de prisión, informó la Fiscalía federal.

Walfre Eliseo Camposeco Montejo, de 35 años, se declaró culpable en septiembre pasado de tres delitos graves relacionados con el tráfico de personas y por ofrecer un trabajo forzado.

El juez de distrito Roy K. Altman lo condenó el viernes a ocho años de cárcel, seguido de tres años de libertad condicional. También le ordenó que le pague 34,000 dólares al niño afectado, cuya identidad no se ha revelado por tratarse de un menor.

Cuando la víctima logró escapar en 2017 de una granja agrícola en Palm Beach, ya había pasado más de seis meses trabajando como campesino, cumpliendo jornadas de unas diez horas diarias. Hasta entonces denunció ante las autoridades que había sido un esclavo laboral por una deuda absurda.

De acuerdo con un reporte elaborado por Xavier Martínez, un agente del servicio de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), Camposeco Montejo estaba en Guatemala en el otoño de 2016 cuando convenció a la madre del menor para que le permitiera llevarlo a EEUU. Le dijo que si lo acompañaba al cruzar la frontera sería más fácil para ambos ingresar, porque así lo permitían las leyes migratorias.

También prometió que el niño estudiaría en este país, lo cual emocionó al menor. Ambos dejaron Guatemala el 24 de octubre de ese año. Viajaron en autobús hasta la frontera entre México y EEUU, haciendo escalas en una iglesia en Tiopisca y en un albergue de Ciudad Juárez.


Los dos cruzaron el Río Grande junto con otros siete inmigrantes el 6 de noviembre de 2016. El grupo fue detenido cerca de la ciudad de El Paso, Texas, por agentes de la Patrulla Fronteriza.

Al ser entrevistados por los oficiales migratorios, Camposeco mostró un acta de nacimiento falsa, la cual indicaba que era padre del menor. Él respondió incluso las preguntas que le hicieron al niño.

Un año después, ya libre de su cautiverio en el sur de Florida, la víctima les dijo a las autoridades que el hombre le había dicho cómo actuar y qué decir para fingir que era su hijo. También contó que tuvo miedo de ser atrapado o asesinado durante su viaje hacia EEUU.

Tras pasar la entrevista de miedo creíble en la frontera, el primer paso en el proceso de asilo, los dos viajaron en autobús a la casa de la hermana de Camposeco en Lake Worth, Florida. Llegaron a principios de diciembre de 2016.

Una semana después comenzó la pesadilla del niño. Camposeco le advirtió que no lo dejaría estudiar pues tenía que pagarle un adeudo de 2,500 dólares por haberlo traído a EEUU. Con ese pretexto lo forzó a trabajar en campos de cultivo en Palm Beach.

“La víctima menor trabajó aproximadamente diez horas al día durante varios meses en 2017”, señala el reporte del agente del HSI.

En su acuerdo de culpabilidad, Camposeco reconoció que mintió sobre su parentesco con el niño y aceptó que lo forzó a trabajar siendo un menor. Él se quedaba con el pago que recibía el niño.

Este caso fue investigado por el HSI y la Unidad Especial contra el Tráfico Humano de Palm Beach.

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