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Ejecuciones

Otro recluso latino logra retrasar su ejecución en Texas al exigir los oficios de un sacerdote

Rubén Gutiérrez, condenado a muerte por un asesinato en 1998, exige que su sacerdote le toque el hombro, rece en voz alta y haga la extremaunción al momento de recibir la inyección letal, "para asegurar mi camino a la otra vida".
17 Sep 2021 – 03:07 AM EDT
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La ejecución de Rubén Gutiérrez, condenado a muerte por el asesinato de un mujer en 1998, estaba programada para el 27 de octubre en una prisión de Texas. Pero este miércoles un juez ha anulado el procedimiento al considerar que el Estado viola la libertad religiosa del reo que exige la presencia y los oficios de un sacerdote.

Es el segundo caso similar, luego de que el pasado 8 de agosto la Corte Suprema detuvo la ejecución del recluso John Henry Ramírez, quien exige que se le permita a su pastor que rece y pose sus manos sobre él en el momento en que le sea aplicada la inyección letal.

Los fiscales dijeron que la próxima revisión por parte del máximo tribunal del país al caso planteado por Ramírez puede afectar directamente el procedimiento de Gutiérrez.

"Como el asunto de Ramírez puede ser decisivo para cualquier cuestión relacionada con la demanda de libertad religiosa de Gutiérrez, es en el mejor interés del Estado que su ejecución se retrase", dijeron los fiscales en una moción presentada el martes ante un juez del condado de Cameron, que accedió a la petición.


Gutiérrez, que fue condenado por apuñalar mortalmente a una mujer de 85 años de Brownsville en 1998, ya estuvo anteriormente a una hora de ser ejecutado en junio de 2020, cuando la Corte Suprema le concedió un aplazamiento porque no se permitió que su asesor espiritual le acompañara en la cámara de la muerte.

El mes pasado, los abogados de Gutiérrez presentaron una demanda en un tribunal federal alegando que el Departamento de Justicia Criminal de Texas estaba violando su derecho a practicar su religión al negar su solicitud de que su sacerdote le tocara el hombro, rezara en voz alta y realizara la extremaunción cuando fuera ejecutado.

Gutiérrez, de 44 años, dijo que estas tres cosas debían hacerse "para asegurar mi camino a la otra vida", según su demanda.

Sus abogados invocan la Primera Enmienda de la Constitución y una ley federal que protege los derechos religiosos de los reclusos. Ramírez hizo alegaciones similares cuando se le concedió una suspensión.

Un musulmán, un budista y un cristiano

La Corte Suprema se ha ocupado de la presencia de asesores espirituales en la cámara de la muerte en los últimos años, pero no ha emitido un fallo definitivo sobre la cuestión. Esto podría cambiar después de escuchar los argumentos orales en el caso de Ramírez el 1 de noviembre.

El tribunal fue criticado después de que se negara a detener la ejecución en febrero de 2019 del recluso de Alabama Domineque Ray por su petición de tener a su asesor espiritual islámico en la cámara de la muerte, pero un mes después concedió una suspensión para el recluso de Texas Patrick Murphy, que quería tener a su asesor espiritual budista en la cámara.

Desde entonces, la Corte Suprema ha retrasado varias ejecuciones a causa de las peticiones de asesores espirituales.

Después de que el tribunal detuviera la ejecución de Murphy, el sistema penitenciario de Texas prohibió la presencia de todos los clérigos en la cámara de la muerte. Anteriormente, Texas permitía que los clérigos contratados por el Estado acompañaran a los reclusos, pero su personal penitenciario solo incluía clérigos cristianos y musulmanes.


En abril, el sistema penitenciario de Texas revocó su prohibición de dos años. La nueva política permite que el asesor espiritual aprobado de un recluso esté en la cámara, pero ambos no pueden tener ningún contacto y no se permiten las oraciones vocales durante la ejecución. Los funcionarios de la prisión de Texas afirman que el contacto directo supone un riesgo para la seguridad y que las oraciones vocales podrían ser perturbadoras.

Robert Dunham, director ejecutivo del Centro de Información sobre la Pena de Muerte, citado por la AP destacó que el caso de Ramírez es una oportunidad para que la Corte Suprema determine si los reclusos tienen derecho a un asesor espiritual en la cámara de la muerte y, en caso afirmativo, qué se permite al ejercer ese derecho.

"El hecho de que este caso pueda proporcionar al tribunal la oportunidad de establecer un modelo de lo que es y lo que no es aceptable, no es una garantía de que lo vayan a hacer", dijo Dunham, cuyo grupo no se pronuncia sobre la pena capital pero ha criticado la forma en que los estados llevan a cabo las ejecuciones.

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