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Convención Demócrata

El desafío de Hillary Clinton de dar un discurso a la altura del de Bill y los Obama

Los discursos de sus predecesores desde la tarima de la Convención Nacional Demócrata en Filadelfia encendieron a la audiencia de una forma que pocas veces se ha visto en la historia de estos eventos. Lo que Hillary Clinton haga esta noche podría ponerla en la ruta correcta hacia una de las elecciones más atípicas que se hayan celebrado en Estados Unidos.
28 Jul 2016 – 2:26 PM EDT

Cuando salga en la noche de este jueves al podio de la Convención Nacional Demócrata para aceptar la nominación presidencial de su partido, Hillary Clinton tendrá un desafío mucho más inmediato incluso que la campaña para las elecciones de noviembre.

Clinton es el plato fuerte de los cuatro días de la convención que se realiza en Filadelfia y lo que diga (y sobre todo de cómo lo diga) marcará su arranque en la carrera hacia la Casa Blanca.

Aunque es una experimentada oradora, probada en centenares de escenarios, la candidata demócrata se caracteriza por un estilo retórico poco emocional, a diferencia del que usa su esposo Bill, o el de su exjefe, el presidente Barack Obama, quien por momentos llega a niveles de un verdadero predicador.

Tras ser precedida por esos dos monstruos de la escena (Obama el miércoles, Clinton el martes), hay una gran expectativa por la manera como se va a empaquetar el mensaje de aceptación de la primera mujer postulada a la presidencia en EEUU por un gran partido.

Hillary Clinton puede que no tenga miedo escénico, pero nunca se ha caracterizado por proyectar calidez al público. La aparición en video ante la convención el martes, cuando fue oficialmente nominada, dejó patente cuán rígida puede parecer en ocasiones en que las masas agradecerían un poco de calor personal.

Preocupación

La preocupación de la campaña no debería estar centrada tanto en el público cautivo que estará dentro del Wells Fargo Center, sino en los de afuera: los millones de personas de todas las afiliaciones políticas que seguirán por televisión, streaming u otros medios lo que diga la ex secretaria de Estado.

Con las encuestas presentando a Clinton y a su rival republicano Donald Trump muy cercanos, sobre todo en algunos estados clave, la demócrata puede beneficiarse del efecto propagandístico de un fuerte impulso o ' bounce' que viene tras toda convención si logra presentar un mensaje convincente al electorado.

Especialmente tras la conexión que logró con la audiencia la otra mujer que prometió un gran discurso y finalmente llenó las expectativas al robarse el show en la primera jornada de la convención: Michelle Obama.


Otra intervención que mostró una faceta pocas veces dibujada de Hillary Clinton fue la de su marido, quien aunque no sonó arrollador como el presidente Obama, también cumplió con su cometido de ser el discurso de la noche.


Pero sin duda la tarea más difícil que tendrá la ex secretaria de Estado es al menos acercarse a las dotes histriónicas de Barack Obama, quien una vez más pronunció uno de los discursos más memorables de su carrera política.

El hecho de que la reunión de los demócratas en Filadelfia haya contado hasta ahora con mejores niveles de encendido televisivo que la de los republicanos en Cleveland de la semana pasada, le pone presión adicional a esta mujer que antes de poder “hacer la historia” que promete su campaña, debe pasar la que debe ser la mayor prueba oral de toda su vida.

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