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No puedo pagar las cuotas del carro ¿qué hago?

Ya sea por problemas financieros o por haber comprado un auto más caro del que pueden pagar, muchas personas se encuentran en esa difícil situación. Estas son nuestras recomendaciones para enfrentarla.
8 Ago 2018 – 2:55 PM EDT

Hay muchos motivos por los que en algún momento una persona no puede seguir pagando su crédito automotriz. Aunque el más frecuente son dificultades financieras imprevistas, muchas personas se meten en problemas innecesarios al sobreestimar su capacidad de pago y comprar carros más caros de lo que pueden pagar. Las compañías financiadoras hacen las cosas aún peores al ofrecer créditos excesivamente largos 72, 84 y hasta 96 meses (si, 8 años), cuyos pagos son en apariencia fáciles de cubrir.

El asunto se complica en los primeros años del préstamo, cuando la mayor parte de los pagos es destinada a cubrir intereses, y es muy poco lo que se paga del valor real del carro. Esto sumado a la depreciación inicial, hace que el comprador termine debiendo al banco más dinero de lo que el auto vale realmente. Lo que comúnmente se denomina estar ‘bajo el agua’.

Bajo estas circunstancias es muy difícil y costoso deshacerse de un préstamo automotriz que está resultando muy caro de pagar. Pero no todo está perdido, aquí te damos algunos consejos sobre cómo liberarte de un crédito automotriz impagable.

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Refinanciamiento: El comprador en problemas puede plantearle al banco o institución financiera el problema que enfrenta y negociar una reducción en los intereses, que necesariamente resultará en un pago menor. Los más probable es que el banco sea receptivo en su planteamiento, ya que el negocio del banco es cobrar intereses, no estar recuperando y vendiendo vehículos usados.

Otras fuentes de financiamiento: Si el banco original rechaza la solicitud de refinanciamiento y de renegociación de los términos del crédito, se puede acudir a otra institución financiera. El comprador debe explorar opciones entre el banco donde tiene sus ahorros o instituciones pequeñas regionales como las cooperativas de crédito (credit unions), que podrían ser más receptivas siempre y cuando se cuente con un historial de crédito solvente.

Venta a un tercero: Si lo anterior falla siempre se puede vender el auto. En una situación ‘bajo el agua’ será prácticamente imposible conseguir un comprador que pague el monto total del crédito, por lo que habría que conseguir una fuente de financiamiento para cubrir la diferencia, pero al menos los pagos serán mucho menores.

Comprar un carro más barato: Considerablemente más barato, probablemente un auto usado. La idea es que los pagos del nuevo auto sean considerablemente más baratos de manera que al sumarles el restante sin pagar por el otro vehículo los pagos sean aún menores que la mensualidad original. Esto no siempre será posible, pero es una opción que hay que explorar.

Ninguna de las recomendaciones anteriores excluye a las otras, y es probable que en la mayoría de los casos la solución ideal sea el resultado de la combinación de varias de ellas. En cualquier caso, es importante remediar la situación antes de que el comprador se vea obligado a incumplir con los pagos y arruine su historial crediticio.

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