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Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) en San Juan, Puerto Rico

Rey de España y escritores inauguran congreso que discute el vigor mundial del español

El Congreso Internacional de la Lengua Española inició oficialmente con discursos que se asomaron a la tensa relación del español de la isla con EEUU
15 Mar 2016 – 12:36 PM EDT

Por Carmen Graciela Díaz @carmen7graciela desde Puerto Rico

Que el idioma español "llega a ser para nosotros como un licor que paladeamos, y del cual no podemos ya prescindir", como escribió Azorín. Esas palabras que hablan de un idioma que se necesita resonaron al inicio de la inauguración oficial este martes el VII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE 2016) en el Centro de Convenciones de Puerto Rico en San Juan.
Ante la presencia los reyes de España, Felipe VI y Letizia, el gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, y el Nobel de Química, Mario Molina y el premio Nobel de Literatura, Jean-Marie Le Clézio, entre otros invitados internacionales, el español fue eje de discusión cultural, literaria y política en el inicio de la jornada inaugural de CILE.

Uno a uno, el director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, los escritores Jorge Edwards, Juan Luis Cebrián y Luis Rafael Sánchez, el director de la Real Academia Española y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española, Darío Villanueva, y la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, destacaron la historia y los rasgos de la lengua protagonista del evento que se nutre de un vasto programa cultural que sigue hasta el sábado 19 de marzo.

"La dimensión y proyección de nuestro idioma, segunda lengua de comunicación internacional, enriquece verdaderamente al conjunto de la comunidad internacional. El español que convive en su territorio con infinidad de idiomas y expresiones culturales, contribuye a enriquecer la diversidad cultural mundial", mencionó en su discurso el rey de España al resaltar "la lengua que nos hace hermanos".

Son parte de los honores al idioma que tras el chino mandarín es la segunda lengua materna del mundo por número de hablantes con casi 470 millones de personas, según el informe “El español: una lengua viva” del Instituto Cervantes.

La séptima edición de CILE ha convocado sobre 150 especialistas del español, entre ellos los escritores Antonio Skármeta, Sergio Ramírez y Leonardo Padura, quienes se incorporarán como miembros honorarios de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española durante sus días en la isla.

En sus pasadas ediciones y desde 1997, CILE se ha llevado a cabo en España, México, Argentina, Colombia, Chile y Panamá.

Ahora el encuentro -organizado por el Instituto Cervantes, la Real Academia Española, la Asociación de Academias de la Lengua Española y el Gobierno del Estado Libre Asociado de Puerto Rico- tiene como sede a Puerto Rico. Se trata de un país que tiene al español y al inglés como idiomas oficiales desde que se aprobó la Ley Núm. 1 de 28 de enero de 1993.

El idioma es cultura y política, y de eso sabe bien la isla como salió a la luz en la inauguración de CILE.

"El estatus político se nos ha vuelto ardiente impaciencia"

Así describió desde la tarima la situación política puertorriqueña el escritor Luis Rafael Sánchez, una de las voces máximas de la literatura puertorriqueña, porque es imposible dividir el idioma del tema político en Puerto Rico, un Estado Libre Asociado desde 1952, o un territorio no incorporado de los EEUU.

Por el usual sabor y el análisis de su discurso, pero también por su dedicatoria al preso político puertorriqueño Oscar López Rivera y al escritor español Federico García Lorca, Sánchez consiguió un aplauso emocionado y de pie, quizás por iluminar tan bien a Puerto Rico ante el ojo de la prensa internacional.

"Los trajines y las fatigas del ir y el volver retratan el Puerto Rico nómada, el único Puerto Rico permanente. El equipaje de los viajeros lo abulta el idioma puertorriqueño de la vivencia que es el español, poco a poco hará suyo el idioma puertorriqueño de la supervivencia, que es el inglés", pronunció Sánchez.

Al relacionar el término 'puertorriqueñidad' como parte integral de las mudanzas y los regresos de los puertorriqueños, Sánchez pidió la inclusión de esta palabra en el diccionario de la Real Academia Española.

El diccionario, expuso Sánchez, no acoge 'puertorriqueñidad' pero sí acoge la palabra 'argentinidad' que definen como 'calidad de lo que es privativo de la república de Argentina.

"Lo que no es igual no es ventaja", soltó Sánchez al solicitar que el diccionario incluya 'puertorriqueñidad' en sus página y la defina como 'calidad de lo que es privativo de la isla de Puerto Rico'.

Los aplausos se mezclaron con las risas.

Víctor García de la Concha, por su parte, destacó en su turno que CILE se celebrara en Puerto Rico porque, a su juicio, Estados Unidos es una de las claves "para que el español se consolide como segunda lengua de comunicación internacional".

Lo destacó también el rey Felipe VI al subrayar la contribución de los puertorriqueños al llevar su idioma a Estados Unidos, hacia donde tantos, y durante décadas, han partido y siguen partiendo. Antes que el monarca español se dirigiera al público, el independentista Pedro Muñiz lo interrumpió para pedir a viva voz la liberación de Oscar López Rivera, quien lleva sobre 30 años encarcelado en EEUU.

El idioma en la isla atrae irremediablemente este tipo de discusiones como una pelota que se mueve entre dos canchas: política e identidad cultural.

Puerto Rico es desde hace mucho, según Jorge Edwards, uno de los nudos vitales del español. "Existe un Puerto Rico de Juan Ramón Jiménez y de Pedro Salinas, uno de Julio Cortázar como traductor de Edgar Allan Poe, uno de Gabriela Mistral".

El rey Felipe VI exaltó el castellano de Puerto Rico que, como articuló, se le antoja como de un acento entre andaluz y canario.

Variantes así de la lengua convergen en CILE. Edwards decía que el oficio de la lengua -y su cultura- es el responsable de la reunión que ha provocado CILE.

Tiene razón. "Los universos verbales son universos mentales", señaló Edwards, "y lo que necesitamos es fidelidad, conocimiento y respeto del pasado del español para entrar al futuro con paso firme".

La lengua española, al menos en CILE, tiene mucho para contar hacia ese futuro del que habla Edwards desde una isla que por tanto tiempo ha tenido al español como seña de su identidad, pese a todo y a su compleja relación con Estados Unidos.


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