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Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) en San Juan, Puerto Rico

¿Cómo el español afecta el periodismo y la forma en que se cuentan historias?

Periodistas y editores discuten el papel del idioma en el oficio de la información como parte del VII Congreso Internacional de la Lengua Española
20 Mar 2016 – 10:00 PM EDT

Por Carmen Graciela Díaz @carmen7graciela desde Puerto Rico

Para más de uno, el periodismo es su lectura diaria en español. Lo comentaba el periodista puertorriqueño Héctor Feliciano al inicio del VII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE). Así de importante es reflexionar desde el idioma sobre el oficio de contar historias.

Y aunque el congreso tuvo sus actos de clausura el viernes en San Juan, Puerto Rico, este sábado se realizaron varios conversatorios en el marco de CILE como el que se acercó a los retos que tiene el periodismo en español.

Moderado por el periodista Álex Grijelmo, el conversatorio “El periodismo, el español y su futuro” reunió a periodistas y editores que discutieron el papel de la lengua española ante las transformaciones del oficio y audiencias cada vez más diversas.

El español tiene “un enorme capital económico, social y cultural”, como expuso la directora del programa de periodismo de la Fundación Open Society, María Teresa Ronderos.

Pero ese capital requiere análisis y estrategia para seducir a las audiencias.

El reto, según Ronderos, es cómo hacer que los medios usen más el español para ejercer un mejor periodismo en estos tiempos digitales que permiten que alguien de cualquier país pueda consumir instantáneamente noticias de otros contextos.

El vicepresidente digital de Univision Noticias, Borja Echevarría, destacó que un reto de su quehacer es conseguir periodistas adecuados para hacer periodismo en español en Estados Unidos que, además, puedan entender a una audiencia cada vez más cambiante.

“La audiencia de Univision está fragmentada en múltiples comunidades, en mexicanos, en salvadoreños, puertorriqueños de Nueva York, mexicanos de California o Chicago, nicaragüenses venezolanos de Miami; un mundo que encima está cambiando su idioma”, dijo.

Echevarría se refiere a los desafíos de dirigirse a los hispanos, un grupo que en EEUU se divide en esas primeras generaciones que no dominan el inglés y aquellos más jóvenes que están cambiando su lengua madre.

La diversidad de las audiencias tiene muchas repercusiones en los medios informativos y marca frecuentemente qué palabras o frases se utilizan para contar historias.

“A veces nos queda muy difícil encontrar el término que entienda todo el mundo o que sea familiar para los diferentes países. Lo solucionamos yéndonos al Diccionario de la Real Academia Española o diciendo cómo sería esa palabra en distintos países”, ejemplificó la periodista de CNN en Español, Patricia Janiot.

Pero el idioma, más allá de ser el instrumento vital para informar también puede ser tabla de salvación para el periodismo, aun en las circunstancias más duras para el oficio.

“El español es el sitio de refugio, es el sitio de la resistencia cuando los periodistas los están echando de sus países o los están persiguiendo por el crimen organizando o por gobiernos intolerantes que los están callando”, aseguró Ronderos.

Inevitablemente, esta discusión sobre el idioma en los medios tiene mucho que ver con la forma en que los periodistas articulan las historias y el vocabulario que utilizan.

El director editorial de medios regionales del grupo de medios de España Vocento, Benjamín Lana, y el subdirector de El Nuevo Día de Puerto Rico, Benjamín Torres Gotay, coincidieron en que hablar del español hoy día también significa afrontar la presencia de los anglicismos, por moda en algunos casos, pero también por las realidades bilingües de distintos lugares.

En el conversatorio, por ello, se tocó cómo un periodista que conozca el idioma es esencial para atraer a las audiencias no solo desde el titular sino en la difusión de la información en las redes sociales.

Pero la relación del reportero con su idioma, a juicio de Echevarría, no se limita ya a escribir bien o bonito, sino en la capacidad de ir al grano y de atrapar a un lector que tiene múltiples opciones para informarse en el Internet.

Aunque los formatos sigan su evolución, en esta conversación se hizo hincapié en que se necesitan periodistas que no solo sepan de su oficio pero que también sepan manejar el español, que no tengan problemas de ortografía o de sintaxis.

“Cuando el lenguaje es muy pobre denota que el periodismo es muy malo, entonces cuando el periodista ni observó ni hizo el trabajo completo, lo que aparecen son textos muy reducidos”, subrayó Ronderos.

Que se lea más, que en los medios se le dé importancia a la figura del periodista veterano que guíe a los más jóvenes, que las facultades de comunicación amplifiquen su acercamiento a la literatura o que los sistemas educativos mejoren la enseñanza del español son algunos de los remedios que los panelistas discutieron para que los reporteros tengan un mejor dominio del idioma.

Eso también supone que los periodistas estén atentos a los cambios en la sociedad, ese sistema que -al fin y al cabo- tiene tanta vida como las lenguas.

Grijelmo recordó que la realidad afecta a las palabras y define el lenguaje.

Queda por ver, entonces, cómo los medios de comunicación y sus trabajadores equilibran las demandas informativas que traen estos tiempos rápidos con un español cada vez más global.

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