Madrid se hace un regalo navideño: cerrará su centro a los autos

El centro de la ciudad estará casi libre de vehículos durante nueve días.

La avenida Gran Vía, en Madrid, el año pasado. Este año la vista sería muy distinta.
La avenida Gran Vía, en Madrid, el año pasado. Este año la vista sería muy distinta.
Imagen Denis Doyle/Getty Images

Madrid les acaba de dar a sus ciudadanos un regalo para las fiestas. La ciudad cerró el acceso a todo el centro de la ciudad para la mayoría de los automóviles, convirtiendo de hecho el núcleo urbano en una zona peatonal.

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Desde el pasado viernes a las 5 pm y durante nueve días, los vehículos pertenecientes a los no residentes tienen prohibido el acceso a una zona del núcleo histórico de Madrid, así como a la Gran Vía, la estruendosa y amplia avenida que sirve como la calle principal de la capital española y como una importante ruta para el tráfico.

Los autobuses, taxis y los coches de los residentes aún podrán circular por las calles, aunque estarán restringidos a una velocidad especialmente baja de 30 kph (18 mph). La prohibición casi total en el palpitante corazón lleno de vehículos de una gran metrópolis es uno de los planes contra la circulación vehicular más audaces que se haya visto en Europa hasta la fecha. Para tener una idea de la magnitud en términos estadounidenses, imagine que se les prohíba a todos los autos de Manhattan circular al sur de la calle 14.

Las restricciones, que finalizan el domingo a las 10 de la noche, no podían llegar en mejor momento. No es simplemente que la temporada de compras vacacionales está en pleno apogeo en el distrito comercial más concurrido de España, lo cual hace de este lugar mucho más accesible para los compradores a pie. España también tiene dos fiestas nacionales esta semana: el Día de la Constitución el martes y el día de la Inmaculada Concepción el jueves. Éstas hacen que los principios de diciembre sean una opción clásica para los españoles que quieren tomarse una semana de descanso sin derrochar demasiado de la remuneración vacacional. Como es de esperar, hay más gente en las calles de lo habitual, mientras que las calles del área suelen sufrir más embotellamientos. Probablemente, la prohibición temporal hará de la zona un lugar mejor.

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El invierno también es un período en que la calidad del aire de Madrid necesita toda la ayuda posible. Gracias a un efecto de inversión estacional, la meseta donde se ubica Madrid contribuye a atrapar los gases nocivos en una capa de color gris terroso, conocida localmente como La Boina. Desalentar el tránsito vehicular en el centro de Madrid no sólo hará las calles mucho más atractivas para los peatones. Al evitar el tránsito, también se podría garantizar que los habitantes de la ciudad respiren un poco más libremente durante una semana.

Eso debería hacer esta semana mucho más agradable para los madrileños, quienes se beneficiarán del aumento de los servicios del metro para trasladarse en la ciudad durante la restricción del tránsito. Pero al igual que un cachorro regalado, el plan tendrá una larga vida posterior a la Navidad. La semana libre de coches es un presagio de las nuevas reducciones futuras. Madrid está planeando reducir el número de carriles de autos en la Gran Via, y ampliar las aceras para que la rugiente vía de autos se convierta en un lugar agradable para pasear. Esta transformación debe ocurrir en el verano de 2017.

Mientras tanto, están por construirse nuevos estacionamientos alrededor del borde de la actual zona parcialmente libre de autos, por lo que se les hará más fácil a los conductores no utilizar sus vehículos y utilizar el transporte público a medida que se dirigen a las densas y frecuentemente congestionadas calles del corazón de Madrid.

Familias observando las decoraciones navideñas el año pasado en el centro de Madrid.
Familias observando las decoraciones navideñas el año pasado en el centro de Madrid.
Imagen Denis Doyle/Getty Images

La ciudad planea tener una flotilla de 2,000 autobuses eléctricos no contaminantes en las calles para el año 2020 para acomodar algunas de las personas que no utilicen sus coches particulares. Y, finalmente, hay más planes para desviar totalmente el tráfico del centro de Madrid, aunque estas propuestas aún en etapa inicial todavía tienen algunos obstáculos que sortear antes de que se hagan públicas.

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Todo esto se basa en prohibiciones temporales previas de circulación durante los picos de contaminación en el invierno, diseñadas para aliviar los peores excesos de la contaminación ambiental cuando La Boina cuelga más densamente sobre la ciudad. Lenta, pero seguramente, la ciudad está logrando que las personas se acostumbren a la idea de no conducir en el centro de la ciudad, mientras a la vez les hace ver cuán agradable y saludable es la zona sin autos, cuando lleguen al lugar. Al adoptar el enfoque suave en cuanto a la reducción del uso del automóvil, Madrid bien podría estar emulando a París. La prohibición total en la capital francesa del uso de automóviles en la orilla derecha del Sena fue sabiamente precedida por el cierre de la zona en cuestión para alojar temporalmente una playa. Conforme los lugareños se acostumbraban a este cierre de temporada, extenderlo hasta el otoño y más allá disminuyó el tamaño del abismo psicológico, aunque la reacción de las autoridades en la metrópolis parisina ha sido muy combativa. Madrid tiene una división similar a la de París, entre el gobierno izquierdista de la ciudad y el gobierno derechista de la región que rodea los límites de la ciudad, así que no es impensable que ocurra cierto enfrentamiento entre ambos.

Madrid ya ha tenido éxito en prohibir la circulación de la mayoría de los automóviles de su centro en el pasado: comenzó a hacerlo durante dos días de la Semana de la Movilidad en septiembre de 2015. Por supuesto, iniciativas como ésta siempre son disputadas en cierta medida. Pero al introducir lentamente una ciudad menos dependiente de los automóviles —como un regalo de temporada en lugar de un gris edicto burocrático—Madrid no está simplemente presionando por un futuro más limpio. Está creando constantemente el consenso necesario para asegurarse de que el futuro es lo que la mayoría de los habitantes de la ciudad realmente deseen.


Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.