publicidad
El Innerbelt, la autopista decomisionada de seis carriles que se tornará más verde.

La ciudad que transformará una moribunda autopista en un bosque

La ciudad que transformará una moribunda autopista en un bosque

De seis carriles, la carretera ocultó el centro de Akron, en Ohio, en los setentas. El próximo verano estará cubierta de árboles.

En los anales de las autopistas inservibles, la Innerbelt de Akron –una deprimida arteria construida en los setentas con la esperanza de detener la entonces incipiente caída poblacional en la norteña ciudad de Ohio– merece una mención aparte. Nunca concluida del todo, la vía de 4.5 millas de largo fue ideada como un medio de comunicación entre el núcleo de Akron y las autopistas periféricas que estaban atrayendo residentes hacia los barrios aledaños. En su lugar, la Innerbelt arrasó con históricos barrios de gente de color, cercó el centro de la ciudad con respecto al tráfico peatonal hacia el oeste, y devino una notable –por subutilizada- 'carretera hacia ninguna parte' mientras la población de Akron se redujo a menos de 200 mil personas –dos tercios del máximo alcanzado en los sesentas.

Del gris al verde: el antes y después de una autopista
Desliza la imagen para ver cómo va a cambiar la autopista de Akron, para llegar a ser un parque.
FUENTE: Hunter Franks/Knight Cities Challenge | UNIVISION


Esa historia se ha hecho algo familiar en varias ciudades de Estados Unidos. Sin embargo, la menospreciada vía mira ahora hacia un futuro radicalmente distinto. Treinta y cinco acres de la autopista están en proceso de ser desmantelados, por lo que calles comunes, más pequeñas y seguras, van camino a reemplazarla. Actualmente, cerca de una milla de carretera está cerrada al tráfico por construcción. Una vez que la vía tenga el tamaño adecuado para ajustarse al relativamente pequeño flujo de tráfico que recibe, sobrarán dos decenas de acres. Ahora bien, un proyecto de un cuarto de millón de dólares invitará a los locales a imaginar cómo el resto de la arteria pudiera ser readaptado a largo plazo.

En rojo, la parte de la Innerbelt que está actualmente cerrada al tráfico (City of Akron).

Con una subvención de 214,420 dólares provenientes de la 2017 Knight Cities Challenge, auspiciado por la Fundación John S. y James L. Knight, el artista Hunter Franks transformará dos acres de la autopista en frondosos árboles, atractivas instalaciones de luces y actividades públicas totalmente accesibles para los que anden por los alrededores. “Akron fue el centro de la industria de llantas de Estados Unidos –fue literalmente construida por y para los automóviles”, refiere Franks. “El hecho de que la ciudad quiera ahora deshacerse de esta carretera, reconociendo que se puede usar mejor el espacio, ya es un inmenso paso de avance”.

Él espera que su proyecto 'Innerbelt National Forest', de tres meses de duración, impulse los vínculos sociales entre West Hill, la Universidad de Akron y el centro de la urbe –comunidades diversas separadas por mucho tiempo entre sí- y fomentar la idea de que, en el futuro, la ciudad tome distancia de los autos privados.

publicidad

Adaptar las dimensiones de la Innerbelt a las de una calle común era ya un prometedor punto de partida. “Es una decisión sensata. En lugar de reiterarnos en una mala idea, estamos aprendiendo del pasado”, dijo en 2014 Jason Segedy, director de planificación de Akron.

Conforme las fuentes de financiamiento y los planes permanentes toman forma, la idea de transformar en parque lo que quede de la autopista tiene mucho sentido. Tanto el Klyde Warren Park, en Dallas, como el Big Dig, en Boston, son ejemplos que, exitosamente, se han deshecho de autopistas, reemplazándolas con parques públicos al nivel de la calle (no todos estos proyectos han encontrado apoyo incondicional: Un plan para limitar una sección de la I-70 en Denver está en proceso, pero ha encarado una enorme resistencia local). Gracias a otro premio financiero de la Fundación Knight en 2015, Franks invitó a 500 residentes de Akron a una gigantesca cena de gala para discutir qué debería hacerse con la autopista en el futuro. “Abrumadoramente, escuchábamos que la gente quería ver un espacio verde que funcionara como vía de comunicación”, aduce.

Ahora por lo menos tendrán un atisbo de lo que querían. Si el nuevo bosque termina siendo un éxito, Franks piensa que pudiera influir en el curso de la reurbanización de la autopista. La ciudad aún está trabajando para determinar qué hacer con la superficie sobrante; podría fácilmente ser vendida a un desarrollador inmobiliario o transformarse en una propiedad comercial. “Incluso si una corporación la compra, puede percatarse de que la gente quiere ver acceso a este espacio”, indica Franks.

El propio Franks planea encuestar a miembros de la comunidad para escucharlos sobre cómo el bosque debería quedar organizado antes de que abra el parque. Sin ir más lejos, el espacio ofrecerá oportunidades a los visitantes de expresar sus ideas luego de que desmonten la autopista. Hay aún preguntas de tipo jurisdiccional y espacial que responder –la autopista está todavía, técnicamente, bajo control del estado–, pero Franks espera que quede inaugurado para el verano de 2018.

Volver a conectar vecindarios por medio de la actualización infraestructural que alguna vez los dividiera no es nada fácil: la ola de gentrificación provocada por el High Line de Nueva York se antoja un caso de estudio de cara a las potenciales dificultades que pudieran enfrentar los proyectos de reutilización adaptativa, y, por otro lado, l as preocupaciones acerca del aumento de los valores de la propiedad por parte de antiguos residentes están motivando resistencias a la limitación de la autopista de Denver. Pero el mercado inmobiliario en Akron está a años luz de los de cualquiera de esas ciudades. Con una media en los valores de la vivienda que ronda unos escasos 63,000 dólares, el desplazamiento no es una preocupación por resolver. Mientras la población de la ciudad sigue decayendo, sus líderes están explorando decenas de estrategias a fin de transformar Akron en un lugar más atractivo para echar raíces.

publicidad

Kyle Kutuchief, director del programa para la Comunidad y las Iniciativas Nacionales de la Fundación Knight, ubicado en Akron, sostiene que el proyecto es una vía inteligente, relativamente barata de gestionar un proyecto que de otra manera podría expandir las capacidades financieras de la ciudad. También podría crear una masa crítica de apoyo para un parque que, digamos, a un desarrollador inmobiliario le sería difícil ignorar.

“Hay, simplemente, una autopista ahí”, dice Kutuchief. "¿Cómo hacer para convertirla en un lugar en el que la gente quiera estar, siendo conscientes de los problemas de presupuesto que sobrevienen por ser una ciudad en retroceso? ¿Podríamos volar una cometa, hacer un picnic, hacer algo que nunca hemos pensado?” Al menos, en lo tocante a un tramo de la autopista, Akron pudiera comenzar a encontrar las respuestas.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

La lista negra de autopistas: diez carreteras de EEUU que deberían ser demolidas
publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad