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El nuevo auto de Tesla es una gran innovación, pero ¿lo será para todos?

Muchos de los grandes avances tecnológicos de EEUU han mejorado la vida de las elites blancas, pero no necesariamente de las minorías. ¿Sucederá así con este nuevo vehículo?
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11 Ago 2017 – 1:33 PM EDT

Cuando Tesla reveló su nuevo vehículo Model 3 hace unas semanas (con un precio más bajo e impulsado por baterías), recibió elogios efusivos que casi fueron unánimes. “El vehículo más importante del siglo”, declaró con entusiasmo la revista Motor Trend, la cual pudo realizar una prueba de manejo del auto.

Pero Tyler Cowen —un economista y columnista de Bloomberg— mayormente reaccionó con indiferencia: “El nuevo Tesla es magnífico”, dice el encabezado de su nota. “Pero no representa un avance”.

Cowen escribió que los que se quedaron impresionados por lo último de Tesla quizás sean personas que se impresionan demasiado fácilmente y que tenemos expectativas demasiado bajas en cuanto a lo que constituye un avance genuino que cambie las reglas del juego. Según argumenta Cowen, el nuevo Tesla 3 es un excelente ejemplo de los que él llama “innovación defensiva”. Esto significa que es un tipo de innovación “centrado en solucionar problemas en lugar de crear algo nuevo” y esto le resulta problemático.


Cowen realmente no explica lo que él considera “condiciones de vida elevadas”, lo que nos hace solo especular en cuanto a esto. Pero vale la pena explorar la columna de Cowen para entender cómo se crean las condiciones de vida, cómo se define el progreso y quién se beneficia de esto s avances.


¿Qué sucedería si solucionar los problemas sólo produce una designación humilde de “innovación defensiva”, tal como sugiere Cowen? Para las minorías y las mujeres quienes históricamente han cargado con el mayor peso de los problemas del mundo, la innovación defensiva es la única innovación bienvenida. Como afroamericano, es difícil para mí incluso concebir lo que significaría la innovación fuera de un contexto de solucionar problemas. Quizás sea algo como hacer posibles los viajes al espacio para la gente común, lo cual por supuesto es una de las otras obsesiones de Elon Musk, fundador de Tesla. Pero tal como Q-Tip recientemente nos recordó en uno de sus últimos raps: “No hay un programa espacial para los negros”.

Esa canción de Tribe Called Quest directamente critica a la idea de innovación por vanidad, particularmente cuando dice: “están planificando para nuestro futuro, gente; ninguna de nuestra gente está involucrada”. Los sentimientos así circulan ampliamente en espacios frecuentados por minorías, desde la barbería hasta las cuadras de los barrios: ideas como el viaje espacial son para personas blancas y ricas que están tratando de alejarse del resto de nosotros lo más que puedan, dejando atrás a las minorías en un planeta destruido por la arrogancia de los hombres ricos.

Dado que ese supuesto parece como una posibilidad real, un auto que no necesita combustibles fósiles para andar sí se siente como algo que cambiará las reglas del juego: justo lo contrario del argumento de Cowen. Incluso cuando se toman en cuenta los impactos medioambientales de fabricar un Tesla y operarlo con electricidad de una red que funciona con carbón, su característica de producir cero emisiones aún cuenta como un avance, ya que ayudará a reducir tanto los impactos futuros del clima como la contaminación localizada del tráfico urbano, los cuales afectan a las comunidades de minorías de manera desproporcionada.

Además, al reducir el precio del Model 3 a unos 30,000 dólares menos que los demás vehículos eléctricos de Tesla, se posibilita que más dueños de autos cambien de vehícuos impulsados por combustibles fósiles a los que son impulsados por energía renovable. Y, pensando más allá del Model 3 mismo, el modelo de código abierto de la compañía hace que la tecnología sea disponible para el transporte público ecológico y los envíos interestatales, todo mediante los camiones y autobuses eléctricos que Elon Musk ha prometido.

Entonces, según las normas de Cowen, parece que hacer que un auto maravilloso del futuro sea más accesible y asequible mientras se ayuda a limpiar el medioambiente realmente es algo que mejora las condiciones de vida. Es sólo un ejemplo que explica por qué la “innovación defensiva” es un modo necesario dentro del cual los innovadores deberían estar operando.

Sin embargo, Cowen quizás haya descubierto algo, pero no por la razón que expresa. El nuevo auto de Tesla quizás cambie las reglas del juego en la lucha contra el cambio climático y el esmog urbano, pero si la compañía no mejora las condiciones de vida de las minorías y de las mujeres en cuanto a riqueza y equidad, entonces sí, es sólo un auto nuevo.

Las disparidades en empleo y sueldos según la raza y el género nunca han sido equitativas en ningún sector de EEUU. Cuando las afroestadounidenses ya no tengan que trabajar un año y medio para ganar lo que los hombres blancos ganan en un año, entonces podemos hablar del progreso. Específicamente, las fuerzas laborales de tanto la industria de energía renovable como la de la eficiencia energética son mucho menos diversas que la fuerza laboral general en términos de emplear a personas que no son blancas y que no son hombres, tal como reporta el Departamento de Energía de EEUU:

Diversidad de la fuerza laboral en el sector de la energía renovable
Grupo demográficoTecnología solar fotovoltaicaTecnología termosolarPromedios nacionales de la fuerza laboral
Hombre67.4%67.4%53%
Mujer32.6%32.6%47%
Hispano o Latino21.5%21%16%
No hispano o latino78.5%79%84%
Indígena estadounidense o nativo de Alaska1.2%1.1%1%
Asiático9.7%9.7%6%
Afroestadounidense9%6.8%12%
Nativo de Hawai o otras islas del Pacífico1.4%1.5%>1%
Blanco70.2%73.2%79%
Dos o más razas8.6%7.7%2%
Veteranos11.1%10.6%7%
25 años o más12.9%10.8%22%
Miembros de sindicatos3.4%4.7%11%
FUENTE: Departamento de Energía de EEUU | UNIVISION


Las nuevas industrias de energías limpias y ecológicas tampoco han hecho mucho para reducir la enorme brecha de riqueza a nivel racial, ya que los afroestadounidenses se encuentran muy atrás de los blancos en este aspecto incluso cuando se toman en cuenta la educación y el estado civil. Es difícil de determinar cuál es la clasificación de Tesla en este aspecto porque la empresa no divulgará cifras sobre la composición de su fuerza laboral en cuanto a raza y género. La empresa tampoco ha evitado la cultura de acoso sexual que parece permear al sector tecnológico.

Los componentes climáticos y de justicia ambiental de las nuevas ofertas de Tesla son críticos, pero estarían incompletos si mujeres o minorías no pueden conseguir los empleos ni acceden a la riqueza creada desde estas soluciones climáticas. Tal como dijo Malcolm X alguna vez: “No se clava un cuchillo unas 9 pulgadas dentro de la espalda de un hombre para luego sacarlo unas 6 pulgadas y decir que se está avanzando”.


Esta ha sido la tensión clásica entre tecnología y raza desde el inicio de EEUU. Con cada avance tecnológico importante, las mujeres y las minorías terminan luchando por no quedarse estancados como el combustible humano —si no también el producto de desecho— de dichos avances. Fue el cambio tecnológico revolucionario de armas de fuego más baratas y producidas en masa lo que desplazó a la población indígena de sus hogares nativos y trajo a fuerzas africanos a este continente como trabajadores esclavizados. La desmontadora de algodón también fue una gran innovación tecnológica y sólo aceleró la esclavitud. Los grandes avances tecnológicos de a mediados del siglo XX desplazaron a millones de obreros blancos y afroestadounidenses, pero fueron los obreros negros que entonces fueron abandonados y atiborrados en ciudades que no los querían allí en primer lugar.

Así lo escribió Anthony Walton para The Atlantic en 1999:


Lo que dijo Walton sigue siendo cierto hoy en día —unos 20 años después— cuando el sector tecnológico aún no ha podido descifrar el código para lograr la diversidad y la equidad. Si Tesla no está luchando por recuperar y distribuir las riquezas que los afroestadounidenses han perdido como consecuencia de todos esos grandes avances tecnológicos, entonces sí, estoy de acuerdo con Tyler Cowen: el nuevo auto me hará decir 'meh'. La innovación por el bien de la innovación es un lujo que simplemente no se pueden permitir las personas que históricamente han sido pisoteadas. Ha demasiadas cosas que aún necesitan repararse. Quién tiene la oportunidad de definir el avance y la innovación es una de esas cosas.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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