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¿Se respeta el derecho a portar armas en los ciudadanos afroamericanos?

A pesar de que las leyes son universales, parece no haber un trato igualitario si tienes una pistola y eres parte de la comunidad negra.
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8 Jul 2016 – 10:53 AM EDT

Cuando los agentes de policía de Cleveland le dispararon a muerte a Tamir Rice, un chico negro de doce años que jugaba con una pistola de perdigones en un parque, los uniformados dijeron que pensaron que Rice era un adulto, quizás un hombre de 20 años. Pero si Rice efectivamente hubiera sido un adulto y su juguete una pistola verdadera, él no habría estado haciendo nada fuera de sus derechos constitucionales y estatales.

Ese tiroteo sucedió en 2014 y varios cientos de tiroteos policiales han pasado desde entonces. Pero la muerte de Rice, y la objeción automática que ofrecieron las autoridades policiales sobre por qué no eran responsables de esto (que él parecía un adulto de raza negra sosteniendo un arma), ayudan a entender las dos horrorosas muertes que sucedieron esta semana, antes del desastre ocurrido en Dallas.

“Tanto el tiroteo de Tamir Rice aquí en Cleveland, así como el de John Crawford III, ambos ocurrieron en Ohio, que es un estado que permite portar armas a la vista”, dijo Ronnie Dunn, profesor de Estudios Urbanos en la Escuela de Asuntos Urbanos de la Universidad Estatal de Cleveland. “La policía pensó que Rice tenía 20 años. Bueno, si ese fuera el caso, él se encontraba en un estado de porta de armas a la vista ( open-carry), y tenía lo que la policía pensó que era un arma de fuego, así que no había violado ni las leyes estatales ni sus derechos constitucionales”.

Menos de 24 horas después de que se hiciera público el video que mostró a dos agentes policiales sometiendo y matando a Alton Sterling en Baton Rouge, Louisiana, otro video capturado con un teléfono celular registró los momentos posteriores a otro tiroteo policial, que terminó con la muerte de Philando Castile, durante un chequeo en una carretera cerca de Minneapolis.

Las muertes de Castile y Sterling en manos de agentes policiales reúnen muchas inquietantes similitudes, más allá del hecho de que ambas fueron capturadas en video. Ambos hombres eran negros, ambos supuestamente llevaban armas de fuego y ambos recibieron disparos durante investigaciones de rutina en estados que tienen leyes que permiten portar armas a la vista o que son permisivos con el porte de armas.


A través de todo el país, los estadounidenses están utilizando estos derechos estatales expandidos para portar armas, incluyendo armas ocultas. Mientras los legisladores en estados conservadores han luchado para flexibilizar regulaciones que ponen ciertos requisitos a la tenencia de armas, más afroamericanos también están obteniendo licencias, un derecho que fue hasta hace poco tiempo específicamente negado a ellos. Sin embargo, al verse confrontados por la policía, esos derechos parecen desaparecer, a pesar de que existen decisiones judiciales que deberían guiar las acciones de los policías.

Un ejemplo de esto es el dictamen de 1985 de la Corte Suprema de Estados Unidos en el caso Tennessee versus Garner. En él se halló inconstitucional que las fuerzas de orden utilicen armas letales para prevenir el escape de un sospechoso aparentemente desarmado. En estados con leyes que permiten portar armas abiertamente o de manera oculta, un individuo aparentemente armado —un conductor de un automóvil con una luz mala, por ejemplo— no puede ser considerado necesariamente peligroso o cometiendo un ilícito.

“Si extendiéramos esta decisión a lo que, para mí, sería su conclusión lógica, la policía no debería poder asumir que las armas son ilegales o que serán usadas en su contra, si estás en un estado donde la gente tiene derecho a portar armas”, dice Delores Jones-Brown, profesora en la Facultad de Justicia Criminal John Jay, de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY). Sin embargo, en ambos tiroteos fatales, los videos parecen mostrar justamente el proceso opuesto: la policía registra la presencia de una arma potencialmente legal como una amenaza clara y presente.

En el video posterior a la muerte de Castile, el cual fue transmitido en vivo a través de Facebook Live, su novia, Diamond “Lavish" Reynolds, relata con increíble compostura los incidentes que supuestamente llevaron al tiroteo en Falcon Heights, Minnesota. Reynolds dice en la cinta que Castile le dijo al agente que lo detuvo que tenía un arma de fuego y un permiso para esta.


“Tiene licencia para portarla”, dice Reynolds en el video, refiriéndose a Castile. “Estaba tratando de sacar su identificación y su billetera de su bolsillo, y le dijo al agente que tenía un arma de fuego y estaba buscando su billetera, y el agente simplemente le disparó en el brazo”.

Un policía visiblemente agitado, que puede verse apuntando hacia el interior del vehículo a Castile, grita: “¡Le dije que no la intente sacar! ¡Le dije que mantenga sus manos en alto!”.

“Usted le dijo que sacara su licencia, señor, su licencia de conducir”, Reynolds responde.

El caso de Sterling es potencialmente más ambiguo desde una perspectiva de las licencias. El Departamento de Policía de Baton Rouge aún no ha confirmado que se haya encontrado una pistola en su posesión, y la investigación ya pasó al Departamento de Justicia de Estados Unidos, pero se ha dicho que cargaba un arma. Sterling estaba vendiendo discos compactos afuera de una tienda de abarrotes. El dueño del comercio, que fue testigo del tiroteo, ha dicho que la víctima poseía un arma, pero nunca la mostró o hizo movimientos respecto a esta antes de que el policía agresivamente lo atacara.

Louisiana, donde Sterling fue asesinado, es un estado que permite portar armas descubiertas, aunque requiere permisos para las armas cubiertas. Como alguien con registros delictivos, Sterling probablemente no habría podido postular a un permiso para portar armas ocultas, como explica mi colega David Graham, pero la policía no tomó medidas para definir si el arma de Sterling era legal o no, y no podrían haber sabido esto de antemano. Castile murió en Minnesota, donde se require un permiso, y su novia dice que dijo que lo tenía, pero se le disparó de todas maneras.

Los derechos de la Segunda Enmienda para estadounidenses negros y de minorías han estado restringidos desde los días de la esclavitud, cuando los dueños de esclavos temían que hubiera insurrecciones. Mientras los derechos de los afroamericanos se expandieron luego de la Guerra Civil, durante la era de Jim Crow se restringieron aún más, por la misma razón de antes.

Solo en 2008, bajo el caso Distrito de Columbia versus Heller, la Corte Suprema reafirmó el derecho constitucional explícito para que un individuo porte armas para autodefensa, algo que fue expandido y confirmado en el caso McDonald versus Ciudad de Chicago, en 2010. Estas decisiones concretamente establecieron que los derechos de la Segunda Enmienda son para todos los estadounidenses y, quizás por primera vez, esto incluyó a los afroamericanos.

“Yo diría que parte de la razón de por qué hubo este atraso en determinar que había un derecho personal a posesión de armas se debió a esta creencia de que la gente que había sido excluida por tanto tiempo de este derecho podría ahora conseguirlo”, dice Jones-Brown. “Como vemos, ahora que ellos pueden reclamar este derecho, les está causando más daño que beneficios. Y no tanto daño para los civiles, sino para cada persona acusada de protegerlos y servirlos”.

En Texas, más de un millón de residentes han obtenido licencias para portar armas desde 1996. Menos de 70,000 de los dueños autorizados de éstas son negros. Sin embargo, su porcentaje está creciendo. De acuerdo a reportes estatales demográficos, los texanos negros fueron menos de un 5% de los postulantes que recibieron licencias entre 1996 y 2002. Pero, desde 2006, ese dato ha estado en alrededor de un 7%. En 2015, los texanos negros recibieron 7.7% de las licencias para portar armas (ellos constituyen un 12.5% de la población del estado).

Aunque cada vez más de ellos poseen armas, la población negra no recibe el beneficio de la duda por parte de los agentes policiales en estados pro-armas. Pero deberían merecer mucho más que 'la duda', ya que se trata de un derecho constitucional.

Dunn enfatiza que, en el caso de la muerte de Sterling, cuando se vio confrontado por la policía, luego de que se dijera que tenía un arma, el video muestra una escalada abrupta y violenta por parte de los agentes.

“En los medios se ha dicho que hubo una especie de lucha [entre Sterling y uno de los agentes]. Yo en realidad no vi mucho de lucha”, dijo Dunn. “Los afroamericanos en estas situaciones en general no se les da el debido proceso ni la oportunidad de 'de-escalar' o seguir las ordenes de la policía”.

“La policía ha terminado viendo crimen en el rostro de los negros de Estados Unidos”, dice Jones-Brown. “Se asume que los hombres negros tienen el potencial de ser peligrosos antes de que se hagan las preguntas del caso”.

Este artículo fue publicado originalmente en CityLab.com.


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