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¿Podrá la masacre de Orlando promover la legislación contra los delitos de odio?

La respuesta es sí, tanto a nivel estatal como a nivel de ciudad, pero quizás en direcciones diferentes.
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27 Jun 2016 – 10:50 AM EDT

Mientras algunos políticos podrían condenar los esfuerzos de politizar la masacre en Orlando, Florida, el gobierno no debería poder dejar de tomar acción después de una tragedia tan horrible. El miércoles pasado Chris Murphy —senador demócrata de Connecticut— encabezó una obstrucción legislativa de 15 horas para obtener una votación sobre dos enmiendas que expandirían revisiones de antecedentes e impedirán que las personas sospechadas de ser terroristas compren armas de fuego.


Los gobiernos locales y estatales también entraron en acción. El concejo de la ciudad de Jackson, Mississippi expandió las protecciones contra la discriminación de la ciudad para incluir la orientación sexual y la identidad de género. La votación unánime significa que individuos gay, lesbianas, queer, no binarios y transexuales no pueden ser sometidos a la discriminación en cuanto a la vivienda, el empleo o bien servicios públicos. La nueva ley también agrega la identidad de género al código penal de delitos de odio en Jackson.


La ley de Jackson que prohíbe la discriminación contra la comunidad lesbiana, gay, bisexual y transexual (LGBT) es la primera de este tipo en Mississippi, el cual fue uno de 32 estados que aún no cuentan con tales protecciones. Mississippi también es uno de veinte estados que no tienen leyes para proteger contra los delitos de odio basados en la identidad de género y en la orientación sexual, según afirma la Human Rights Campaign (Campaña para los Derechos Humanos). Incluso después de la masacre en Orlando, no hay señales claras de que cualquiera de estos estados cambiarán sus posiciones sobre las protecciones de identidad de género y orientación sexual. De hecho, el miércoles pasado un legislador de Kansas amenazó con promulgar una ley al estilo de la ley en Carolina del Norte sobre baños que dictará cuáles baños los estudiantes transexuales podrían usar si los demócratas de la legislatura estatal tratan de enmendar otra ley (no relacionada) de financiamiento para las escuelas. Sin embargo, la tragedia quizás cambie irrevocablemente la política que rodea la legislación anti-LGBT.


Por supuesto, un representante estatal en Kansas quizás no piense que haya intersección entre la masacre en Orlando y una ley que restrinja el acceso a baños de los estudiantes transsexuales. Es así porque los republicanos no han querido reconocer que el asesino de Orlando específicamente dirigió su ataque contra la comunidad gay. Pete Sessions —un representante estatal republicano de Texas— hasta se negó a reconocer que Pulse (donde ocurrió el tiroteo) era un centro nocturno gay .


La intransigencia de los conservadores quizás se deba menos a la inhumanidad y más bien al cálculo. Su resistencia a reconocer que la masacre de Orlando fue un delito de odio —junto con su insistencia complementaria en declarar el ataque un acto de terrorismo radical islámico a pesar de la falta de pruebas que vinculen al asesino con ISIS, Hizbulá o la Frente al-Nusra— resulta importante por dos razones.


Primero, un análisis frío de los hechos sugiere que la prominencia y la visibilidad de la comunidad gay quizás hayan cambiado como resultado de esta tragedia. En las semanas y meses antes del tiroteo en Orlando, en los gobiernos estatales y locales se introdujeron más de 200 propuestas de ley que restringían los derechos de individuos LGBT. Incluso después del tiroteo de Orlando, la Cámara de Representantes de EEUU obstruyó una enmienda que habría prohibido la discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género con respecto a los contratos federales. Pero, a medida que se circulan historias de amor, compasión, heroísmo, pena y espíritu comunitario —las cuales introducen nuevas audiencias a las dificultades que afectan a la comunidad gay en EEUU—, estos esfuerzos quizás pierdan popularidad. Después de Orlando, otra propuesta de ley sobre gente transexual y baños podría parecer abusiva.

Segundo, las repercusiones de la masacre en Orlando quizás transformen las políticas de prohibición legislativa. A lo largo del último año, las ciudades que han tratado de asegurar derechos y reconocimiento para sus residentes LGBT mediante leyes han corrido el peligro de que los estados proclamen su autoridad superior y por ende prohíban o invaliden dichas leyes. Después de que la ciudad de Charlotte, en Carolina del Norte ,aprobó una ley antidiscriminatoria en febrero 2016, en marzo 2016 la legislatura estatal de Carolina del Norte aprobó una ley que a su vez prohibió que los gobiernos locales diseñaran sus propias leyes antidiscriminatorias. Ahora que la ciudad de Jackson en Mississippi ha aprobado su propia ley antidiscriminatoria a favor de la comunidad LGBT, corre el peligro de que la legislatura estatal de Mississippi tome represalias. Pero ahora las prohibiciones legislativas en cuanto a los derechos LGBT tienen algunas desventajas policías potenciales para legisladores estatales.


Es poco probable que en el futuro próximo, la efusión de amor y simpatía después del ataque en Orlando conviertan a los republicanos que son conservadores sociales en aliados de la gente LGBT. Las pruebas de esto se notan con su negación de que las victimas del tiroteo en Pulse fueron atacadas por ser gay. Y la “libertad religiosa” será una parte importante de la plataforma que adoptará el Partido Republicano el mes que viene. Pero la idea de que la gente transgénero representa una amenaza para la gente heterosexual en los baños ahora quizás se revele como la maniobra abusiva anti-LGBT que siempre fue. Después de Orlando, el sentimiento antigay no parece tener una buena probabilidad de ganar terreno en la guerra cultural que se dará antes de la elección de noviembre.


Y aun si los legisladores estatales y gobiernos conservadores insisten en legislación anti-LGBT, el mercado no la aceptará. PayPal es sólo una de las empresas que está retirando su negocio de Carolina del Norte debido al Proyecto de Ley N°2. Angie’s List, American Airlines y otros negocios condenaron la Ley de Restauración de Libertad Religiosa en Indiana, un proyecto de ley que le costó unos 60 mil millones de dólares al estado, según un estudio.


Protecciones más fuertes contra delitos de odio son fundamentales para la comunidad gay. Por ejemplo, en Indiana —un estado que no tiene leyes en contra de los delitos de odio— la Associated Press encontró que un 52% de las agencias policiales de Indiana no registraron reportes sobre los delitos de odio con la FBI entre 2009 y 2014. Esa es una razón por la que la nueva ley de Jackson es tan importante: aumenta la magnitud de delitos futuros contra la comunidad gay.


Hasta la fecha, otros gobiernos locales aún no han politizado la tragedia de Orlando, por así decirlo, del mismo modo que Jackson. A nivel federal, Bob Casey —senador demócrata de Pensilvania— ahora está apoyando legislación que prohibiría la compra o venta de armas de fuego por los que hayan sido condenados de delitos de odio menores. La Hate Crime Prevention Act (Ley de Prevención de los Delitos de Odio) representaría nuevas y significativas protecciones federales para la gente LGBT y podría darles apoyo a los residentes de Jackson y otras ciudades con restricciones locales estrictas contra los delitos de odio anti-LGBT.


Durante la mayor parte del último año, la comunidad LGBT ha recibido ataques fuertísimos de los legisladores conservadores. A lo mejor Orlando cambió ese panorama político. Ahora las leyes podrían comenzar a surgir de los aliados a la comunidad LGBT, en vez de quienes han sido sus opositores.


Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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