null: nullpx
CityLab Política

Líderes policiales critican la agenda de “ley y orden” de Trump

Una organización que representa a más de 30,000 agentes además lo acusó de tergiversar datos sobre delincuencia.
Logo CityLab small
22 Jul 2016 – 5:37 PM EDT

Al lanzar su propuesta de “ ley y orden” en la Convención Republicana el jueves por la noche, Donald Trump selectivamente destacó índices de homicidio aberrantes, mientras omitió el hecho de que el incremento en delitos sólo está sucediendo en un puñado de ciudades. Trump apuntó con un dedo a los homicidios selectivos de policías en Dallas y Baton Rouge, pero no mencionó los nombres de Alton Sterling o Philando Castile. Tampoco hizo referencias a las casi 600 personas que murieron en manos de la policía sólo en 2016.

“Tengo un mensaje para todas las personas que amenacen la paz de nuestras calles y la seguridad de nuestra policía: cuando haga el juramento al asumir la presidencia el próximo año, restauraré la ley y el orden en nuestro país”, prometió Trump. “Trabajaré con, y designaré, a los mejores fiscales y autoridades policíacas del país para hacer esta tarea”.

El problema con esto es que la mayoría de los agentes policiales en Estados Unidos no quieren la versión de Trump de “la ley y el orden”. Así fue comunicado en una carta enviada a Trump el 13 de julio por la organización Líderes Policiales para la Reducción del Crimen y la Encarcelación. Esta institución dice representar a más de 30,000 “jefes de policia, sheriffs, fiscales asistentes, fiscales de distrito, fiscales generales y fiscales federales”, tanto actuales como retirados. Esto dicen en la carta:

“La labor de cumplimiento de la ley a través del país ha cambiado hacia apoyar la rehabilitación y se ha acercado a la opinión de que ciertos individuos en nuestro sistema carcelario están cumpliendo condenas demasiado largas por los crímenes que cometieron. También nos damos cuenta que, al ver a los mismos delincuentes recaer en el sistema judicial criminal una y otra vez, debemos crear programas innovadores para reducir la reincidencia, incluyendo entrenamiento laboral, consejería y otras actividades productivas”.

La organización pide recursos y cambios de política “que permitan a los inculpados de delitos de bajo nivel tener una oportunidad de redención a través de castigos alternativos”.

Aunque la carta estuvo destinada tanto a Trump como a Hillary Clinton, el espíritu de la misiva está destinado directamente a Trump. Ronald Serpas, el ex jefe de policía de Nueva Orleans que encabeza la agrupación, le explicó a CityLab que la aproximación de Trump al tema es anticuada:

“Nosotros reconocemos que toda industria se hace más inteligente a medida que pasa el tiempo, y considerar que la era de ser ‘duros contra el crimen’ en los 80 y 90 es todavía la solución es inconsistente con nuestra experiencia práctica y con los datos que tenemos. Creo que nos gustaría que Trump considerara que nuestra organización representa a personas que han sido muy duras contra el crimen. Nuestra organización representa a personas que han arrestado a delincuentes violentos, que han condenado a delincuentes violentos, y nos gustaría que el considerara que, también, con nuestra experiencia, pueden haber visiones alternativas a las que él ha estado expuesto”.

Hablando en términos económicos, un lenguaje a lo que Trump está acostumbrado, Serpas dijo esto:

“Puedes aproximarte al tema desde una perspectiva financiera: estamos gastando 80 millones de dólares al año para encarcelar 2.3 millones de personas. Y tenemos razones para creer, debido a investigaciones, que un 50% de esas personas tienen problemas de salud mental y dos tercios calzan en el diagnóstico de adicción al alcohol o a las drogas. Esta es la forma más cara del mundo con la peor perspectiva de éxito para tratar enfermedades mentales”.

En un comunicado de prensa de la organización, el cual directamente respondió al discurso de Trump en la convención, Serpas dijo “lo que escuchamos va en contra de lo que los agentes policiales sabemos que es cierto: nuestros índices de delincuencia en el país están en un punto bajo histórico. Tergiversar estos datos sólo hace nuestra labor más difícil”.

Vale la pena mencionar que las dos instancias de violencia policial que sucedieron en las 48 horas previas del discurso de Trump. El 20 de julio, un video comenzó a circular, el que muestra a agentes del Departamento de Policía de North Miami disparándole a Charles Kinsey, un hombre de raza negra de 47 años y desarmado, el que estaba tratando a un hombre autista. El 21 de julio salió a la luz pública un video de un incidente en Austin, Texas, en 2015. En éste, un policía golpeó repetidas veces a Breaion King, una profesora de escuela primaria de 26 años, la que quedó en el suelo mientras pedía la ayuda de Dios. Ella había sido detenida en un estacionamiento por exceso de velocidad (el video es del diario Austin American-Statesman).


Más adelante en el video es posible observar a King conversando con otro agente de policía sobre su arresto, mientras está esposada en la parte trasera de la patrulla. Discutiendo sobre racismo con el uniformado, ella le pregunta por qué le tiene miedo a la gente de raza negra. Así responde el policía:

“99% del tiempo, cuando escuchas cosas como esa, es la comunidad negra la que está siendo violenta. Es por eso que muchos blancos tienen miedo, y no los culpo. Hay muchos tipos por los que tenemos que estar atentos, y sé que es mi trabajo lidiar con ellos, y yo sé que será feo, pero así es como funciona la cosa… Pero sí, algunos de ellos, por su apariencia o lo que sea, muchos son muy intimidantes”.

Esta respuesta es prejuicio racial implícito de manual, un concepto sociológico que en realidad se refiere al clásico y sencillo racismo. Sin aceptarlo y atacar el racismo en la labor policial, no habrá ningún tipo de ley y de orden que los afroestadounidenses respeten, como lo han hecho claro organizaciones como el Comité Coordinador de Estudiantes No-Violentos y Black Lives Matter, especialmente luego de décadas de lucha y en este tiempo tan crítico.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com

Publicidad