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CityLab Política

La economía detrás de los pueblos que viven de las prisiones

Para muchas ciudades en el sur rural, las nuevas construcciones de prisiones representan empleos y crecimiento crítico. Pero no todos salen ganando.
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9 May 2017 – 4:28 PM EDT

Entre 1970 y 2005, la cantidad de prisiones en EEUU aumentó de aproximadamente 500 a más de 1,800, un boom alimentado por un incremento proporcional en los índices de encarcelamiento. La población de reclusos en el país aumentó en un 700% durante este tiempo, lo cual más bien reflejó cercanamente las políticas discriminatorias de justicia criminal y no los índices de crimen.

¿Cómo estas prisiones moldearon a las comunidades que fueron sus sedes? John Eason, sociólogo en la Universidad Texas A&M, explora esa pregunta en su nuevo libro Big House on the Prairie: Rise of the Rural Ghetto and Prison Proliferation. En la planificación del uso de tierra, tradicionalmente se consideran a las prisiones “usos no deseados de tierra”, ya que son relacionadas con efectos negativos: feas, percibidas como peligrosas y una amenaza a los valores de propiedad. Pero muchos pueblos, particularmente en el sur, no sólo aceptan a las prisiones sino también presionan activamente a los políticos para la construcción de estas. No sorprende que allí es donde se encuentran la mayoría de las prisiones estadounidenses.

En 2007 Eason mudó a su familia a un pueblo así —Forrest City, Arkansas— para que poder hacer una investigación profunda de la dinámica local complicada que condujo a la construcción de una prisión federal allá durante los años 90. En una conversación con CityLab, Eason resaltó sus hallazgos principales.

¿Cuáles son las ideas equivocadas sobre los pueblos rurales de prisioneros que descubriste al investigar este libro?
Yo estaba estudiando para obtener una maestría y mis datos seguían saliendo de manera equivocada. No estaban mostrando que estos pueblos son predominantemente de blancos o que tienen altos índices de desempleo. Con frecuencia tienen una mayoría de blancos, pero un pueblo con un 55% o 60% de afroestadounidenses tiene bastante buenas posibilidades de conseguir una prisión, mejores posibilidades que un pueblo con una población con un 90% de blancos. Recopilé datos para los años 90 y lo fui codificando geográficamente a mano y luego seleccioné mi caso de estudio, el cual fue Forrest City.

Cuando llegué a Forrest City incluso el liderazgo afroestadounidense del pueblo quería la prisión. Ahí fue cuando quedé desengañado de todas nociones. Ese fue el gran hallazgo contradictorio para mí.

Bien, pues centrémonos en Forrest City por un segundo. Hábleme un poco más de la historia de las relaciones entre las razas en este pueblo.

Normalmente, los afroestadounidenses comprenden por lo menos un 20% de un pueblo que consigue que se construya una prisión. Forrest City tenía una población con aproximadamente un 50% de afroestadounidenses. Para el tiempo en que abrió la prisión, tenía su primer alcalde negro. Los pueblos rurales del sur pueden tener poblaciones de afroestadounidenses bastante grandes, pero con frecuencia no cuentan con poder político, en parte porque no tienen poder económico. No son dueños de los medios de producción del pueblo. No son dueños de la tierra. Incluso cuando son propietarios de tierra, no benefician tanto como sus homólogos blancos. Esto crea bastante tensión racial.

[Forrest City] tenía una historia de linchamientos. Saben cómo controlar a las minorías. Entonces cuando éstas han tratado de formar sindicatos, cuando han tratado de ir en contra del sistema de cualquier manera o incluso buscar el poder político, se les ha visto como arrogantes. Eso fue bastante lo que expresó Larry Bryant (alcalde del pueblo): él fue el blanco de mucha tensión racial. Esta creencia firme en la supremacía de los blancos… [este pueblo] tiene la oportunidad de promulgarla diariamente.

Las cosas han cambiado… pero no tanto. Ahora tienen un gueto de afroestadounidenses, por lo que tienen a más personas negras en el pueblo y los colocan en vivienda pública.

¿Por qué examinó la demanda local por una prisión en este pueblo?

El sistema que envía a la gente a la prisión es inherentemente racista… desde el patrullaje policíaco al tribunal. El problema está en que ese es el lado de la oferta. El lado de la demanda ha sido simplificado demasiado. Existe la creencia de que esto sólo se trata de empleos. En efecto, hay otras cosas que están sucediendo en los pequeños pueblos rurales que son mucho más complejos de lo que los pinta la gente. [La demanda] va más allá de la política del partido y la política racial.

Uno de tus argumentos principales es sobre la segregación racial. Empezando a finales de los años 60, el Departamento de Agricultura de EEUU (USDA por sus siglas en inglés) subvencionó nacionalmente la vivienda arrendada para personas de bajos ingresos. Desde los años 80 en adelante, tanto el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD por sus siglas en inglés) como el USDA expandieron unidades de vivienda pública en Forrest City. ¿Puede hablar acerca de cómo eso condujo al desarrollo del 'gueto rural' ahí?

Hubo un nivel más alto de pobreza en Forrest City antes de la vivienda del USDA. Pero cuando construyeron los desarrollos de vivienda, concentró la pobreza a nivel espacial y la 'racializó'. En 1970, un 50% de pueblo vivía bajo el umbral de pobreza y un 40% de las personas en esta situación eran afroestadounidenses. Ya para 2000, sólo un tercio del pueblo vivía bajo el umbral de pobreza… pero un 80% de esas personas eran afroestadounidenses. Una gran parte de esas personas estaban viviendo dentro de un tercio de una milla cuadrada. Ese tercio de una milla cuadrada también era donde vivían 60 a 70 personas regresando del Departamento de Correcciones de Arkansas. Entonces había un índice alto de reingreso. El pueblo tenía un alto índice de homicidio. Había una alta incidencia de VIH y SIDA. Todo eso estaban altamente concentrado en ese tercio de una milla cuadrada entre seis complejos de vivienda social.

Un mapa de Forrest City con los porcentajes de la población afroestadounidense.

Esto nunca ha salido bien. Nunca ha sido una buena idea poner a todas las personas pobres en un vecindario en ninguna parte del país. No funciona si son de raza negra; no funciona si son blancos. Cuando se estudian los lugares con blancos pobres que tuvieron altos índices de pobreza, ellos han seguido algunos patrones similares.

Hemos demolido muchas unidades de vivienda pública en áreas urbanas a lo largo de las últimas décadas. Y este crecimiento de vivienda pública en áreas rurales prácticamente ha pasado desapercibido.

¿Entonces cómo fue que esa concentración increíble de pobreza influyó en la demanda para una prisión?

Sigue siendo una verdadera fuente de pena y estigma para el pueblo. Creo que de alguna forma la prisión les dio un símbolo… se trataba de la gestión de la reputación. Querían hacerse lucir mejor, [dar la impresión delante] de las otras personas del estado que el liderazgo afroestadounidense y los blancos se estaban llevando mejor. Estaban tratando de reparar su imagen, pero el gueto fue un elemento constante. Y tanto los líderes de raza negros como los líderes blancos usaron la misma narrativa en torno a la cultura de pobreza. Vincularon los problemas en el gueto a la gente y no necesariamente al lugar, o a la manera en que se estaba tratando a esa gente.

¿La cárcel se planteó como algo que salvaría al pueblo?

La reunión pública que convocaron para realizar la propuesta formal [de petición para la prisión] tuvo 300 asistentes y lo describieron como si fuera un renacimiento religioso en que negros y blancos —quienes normalmente estaban tirándose a degüello— estaban cantando canciones y llevándose bien y apoyando a la prisión. Parecía una experiencia religiosa.

Entonces, ¿cuál ha sido el verdadero impacto de esta prisión?

No encontré a nadie que dijera que la prisión era mala. La gente estuvo en desacuerdo con ella a nivel moral, como una joven quien dijo: “tuvimos que luchar para obtener cosas para la escuela”. La joven encontró que la prisión era moralmente reprobable, pero creo que su mamá trató de conseguir un trabajo allá.

La prisión los benefició de tantas formas. Forrest City obtuvo cientos de miles de dólares en rembolsos anuales del estado basado en su población carcelaria. En términos conservadores, ellos tenían sólo un tercio de los empleos del pueblo, entonces la ciudad tuvo nuevas personas mudándose allá. Eso significa nuevos permisos para vivienda nueva. Eso significa ventas de casas. Eso significa que incluso antes de que construyera la prisión, había millones de dólares depositados en bancos locales. Hubo interés ganado por contratos para excavar con el fin de construir los cimientos e instalar la cañería. Los líderes negros del pueblo lograron que se reservaran contratos para negocios cuyos dueños eran de grupos minoritarios. ¿Y Danny Ferguson, el alcalde en aquel entonces? Su esposa consiguió un empleo como una contadora en la prisión.

Cuando comparas los pueblos que consiguieron prisiones frente a los que no las consiguieron, los primeros reciben un aumento en el ingreso familiar medio y en los valores medio de casas. Reducen la pobreza y el desempleo. No incluí esto en el libro, pero he realizado algunos otros análisis desde entonces que indican que el índice de desempleo y la pobreza entre los afroestadounidenses disminuye.

¿Entonces cómo reconciliamos estos beneficios —los cuales en muchos casos se están acumulando para los residentes de grupos minoritarios— con un sistema que de manera desproporcional está encarcelando a los mismos grupos de personas con el fin de obtener ganancias?

Si se quiere reducir la demanda para prisiones, hay que hacer algo más innovador. No sólo darles alternativas económicas a estos pueblos como industrias verdes, sino también desconcentrar la pobreza de manera sensata en las comunidades rurales. Necesitamos programas innovadores que pongan a trabajar a la gente. No necesitamos quitar de golpe a la gente de los programas de asistencia pública como estamos haciendo en estados como Mississippi, lo cual agrega más a sus privaciones.

Hay algunos ejemplos innovadores ocurriendo en áreas urbanas con asociaciones públicas-privadas, pero no tenemos el mismo tipo de innovación ocurriendo en comunidades rurales.

El racismo ocurre río arriba y encarcelamos a la gente… ese ese el lado de la oferta. El racismo que ocurre con el encarcelamiento está en la creación y en el mantenimiento del gueto que produce las condiciones para la demanda.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.


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