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En las catástrofes, es clave para las minorías conservar sus documentos

El proceso de recuperar papeles puede ser caro y extenso, algo especialmente difícil para las comunidades más vulnerables, sobre todo en estados como Texas.
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6 Sep 2017 – 2:32 PM EDT

Después de un desastre natural, la gente se concentra en la recuperación de las partes más importantes de sus vidas: los muebles, los automóviles, la ropa. Los certificados de nacimiento generalmente no son una prioridad. Pero la obtención de cualquier tipo de identificación requiere documentación, que a menudo se pierde tras una fuerte tormenta. Incluso en circunstancias normales, "cuando una persona de un grupo minoritario pierde una identificación, le resulta más difícil reemplazarla", dice Gary Bledsoe, presidente de la NAACP de Texas y abogado de Bledsoe Law Firm. Este problema se exacerba cuando ocurre un desastre.

Según la Institución Brook ings, las comunidades ya vulnerables son las que más sufren a raíz de un desastre natural, en parte a causa de las consecuencias de la pérdida de documentos. En Texas, las comunidades pobres tienen más probabilidades de vivir en zonas susceptibles a inundaciones, donde sus licencias de conducir, certificados de nacimiento y tarjetas de seguridad social podrían destruirse por la crecida de las aguas.

Si la Jueza de Distrito Nelva Gonzalez Ramos no hubiera revocado una ley de identificación de votantes de Texas la semana pasada, los estragos de la tormenta habrían hecho aún más difícil para las comunidades minoritarias ejercer su derecho al voto. La ley SB-5 les habría exigido a los votantes que mostraran formas particulares de identificación con foto o completaran una declaración jurada a fin de emitir sus votos. Aunque la política no habría entrado en vigor hasta 2018, el daño generalizado de la tormenta tropical Harvey representa una lección sobre cómo los desastres naturales —combinados con las estrictas regulaciones de votación— podrían privar de los derechos a las comunidades pobres de color de este estado.

En el año 2014, al dictaminar sobre la ley predecesora de la SB-5, Ramos descubrió que más de 600,000 votantes registrados —de quienes un número pertenecía a minorías— no poseían ninguna de las formas requeridas de identificación con fotografía, como pasaporte o licencia para portar armas. Los opositores de la SB-5 dicen que las severas sanciones que acarraeaba la declaración jurada habrían disuadido a muchos de votar . A las personas les "preocupaba que sus motivos [para no tener una forma aprobada de identificación] serían considerados no válidos", dice Myrna Pérez, subdirectora del Centro para la Democracia del Centro Brennan para la Justicia en la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York (NYU). Estos problemas se intensificarían, dice ella, pues "los fiscales del estado parecen decididos a acusar a las personas, incluso aunque tengan una buena excusa".

"Los abogados de la NAACP estaban diciendo 'no puedo llevarles esta [declaración jurada] a la gente. Conozco a los fiscales de aquí, van a acusar a un afroestadounidense por error'", recuerda Bledsoe.

Incluso sin tener en cuenta los fenómenos climáticos, hay muchas razones por las cuales alguien puede no tener una identificación con fotografía. Obtener una a veces implica gastos ocultos. Un informe de 2014 del Instituto para la Raza y la Justicia de la Facultad de Derecho de Harvard reveló que obtener incluso una forma supuestamente gratis de identificación puede costar de 75 a 175 dólares por el transporte y los honorarios de la documentación requerida como actas de nacimiento y certificados de matrimonio y divorcio. Una vez que se suman los honorarios legales —que pueden costar hasta 1,500 dólares— los gastos pueden ser simplemente demasiados para gran parte de la población de ingresos bajos. El informe encontró que estos costos pueden ser notablemente mayores que los impuestos electorales prohibidos por la 24ª enmienda, impuestos creados específicamente para privar de sus derechos a los votantes negros y pobres.

El transporte es otro obstáculo, especialmente en Texas, donde la oficina de identificaciones más cercana a los habitantes de las zonas rurales puede estar hasta a 170 millas de distancia. Tras la destrucción causada por Harvey a la infraestructura y las inundaciones de importantes autopistas, será aún más difícil para los residentes acceder a estos lugares. "Muchos de los condados [de Texas] no tienen lugares donde se pueda obtener una licencia de conducir o identificación del estado, y para obtenerla hay que tener un certificado de nacimiento o tarjeta de seguridad social", dice Deuel Ross, asesor adjunto del Fondo de Defensa Legal de la NCAAP. "Ya era muy difícil conseguirlas. Dada la presión sobre el estado en estos momentos, ahora va a ser más difícil".

Los críticos de la ley argumentan que esta era infundada desde el primer momento. "En Texas nunca hubo suficiente evidencia de que hubiera un problema que necesitara solucionarse [mediante la SB-5]", afirma Pérez. No se ha encontrado ninguna prueba de suplantación masiva de votantes. Los senadores de ambos partidos políticos, así como las fuerzas del orden, han refutado las acusaciones de fraude electoral. Pérez considera que haberse enfocado en las leyes de identificación de votantes, en lugar de aprobar legislaciones sobre infraestructura y reforzar los servicios de rescate no será bueno para la imagen de los políticos de Texas. "Cuando hay tragedias como [Harvey], las tonterías de los legisladores dejan un muy mal sabor de boca en los votantes".

Aunque el Departamento de Seguridad Pública de Texas anunció que ofrecerá la sustitución sin coste de las licencias de conducir y las tarjetas de identificación para aquellos que viven en condados que han sido declarados zona de desastre, los residentes aún tendría que comparecer en las oficinas. Y Gary Bledsoe se muestra escéptico sobre cómo se aplicará esto. Bledsoe ha descubierto que los votantes de minorías a menudo enfrentan obstáculos discriminatorios y le preocupa que los residentes latinos y de raza negra no puedan reemplazar sus documentos fácilmente.

Además, después de la tormenta, reemplazar las identificaciones "no es lo que más le preocupa a la gente", dice Ross. "Conforme se acercan las elecciones [de mitad de período] en 2018, las personas pueden empezar a pensar en ello, pero pueden no tener el tiempo necesario que se tarda obtener los documentos".

Aunque las elecciones municipales de Nueva Orleans se vieron seriamente afectadas tras el huracán Katrina —la infraestructura electoral de la ciudad fue diezmada por el huracán— el estado no tuvo que hacer frente a las consecuencias de la leyes de identificación de votantes. Los requisitos de identificación de Louisiana se consideran ‘no estrictos’. Casi todo lo publicado con una foto y algunos datos identificativos califica para estos requisitos, y los votantes pueden simplemente firmar una declaración jurada si no tienen una identificación. Sin una ley estricta , "no hay que hacer ningún arreglo para lidiar con ella al enfrentar un desastre natural", afirma Pérez.

A Ross, quien ha trabajado con familias que tratan de reconstruir sus vidas tras enfrentar incendios e inundaciones, le preocupa la forma en que el actual clima político y la intensificación de los fenómenos meteorológicos pudieran, en conjunto, perjudicar a las comunidades pobres de color. "Las comunidades más afectadas son las ciudades del sur, que a menudo son más pobres, más rurales, [y predominantemente] afroestadounidenses", dice. "Dado que ésta ya es la segunda gran tormenta aquí en Estados Unidos en aproximadamente una década, me preocupa mucho que este tipo de cosas sigan pasando, y sigan teniendo un impacto negativo sobre las comunidades más vulnerables que no pueden lidiar con perderlo todo en sus vidas".

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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