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Fiat Chrysler busca un socio para asegurar su supervivencia

A pesar de contar con Jeep, la marca de mayor crecimiento en los EEUU, FCA sabe que sus días como fabricante independiente no van a ser eternos.
18 Abr 2016 – 04:59 PM EDT
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En abril del año pasado, después de que su acercamiento inicial para una posible fusión fue rechazado por General Motors, Sergio Marchionne, CEO de Fiat Chrysler Automobiles ( FCA), hizo una apremiante presentación a la asamblea de accionistas de la compañía. En ella subrayó la necesidad de maximizar la eficiencia en el gasto de capital a través de la unificación de esfuerzos que sólo es posible a través de una fusión comercial con alguno de los jugadores más importantes en la industria.

La presentación de 26 páginas, que llevó en provocativo titulo de “ Confesiones de un Adicto al Capital”, resaltaba el dilema de una industria en la que distintos jugadores gasta enormes cantidades de capital para desarrollar simultáneamente tecnologías similares consiguiendo ínfimos márgenes de ganancias que no permiten la recuperación de la inversión. Aunque la presentación de Marchionne tuvo un impacto importante en el mundo automotriz, donde fue alabada y celebrada como el mapa de la vía a seguir por la industria, aún no ha ocurrido nada.

“Un año más tarde, hemos malgastado 10,000 millones de dólares que nos pudimos haber ahorrado,” dijo recientemente Marchionne a los medios según reportó este lunes Automotive News. Según la publicación especializada, FCA a identificado a Toyota, Ford y Volkswagen como posibles candidatos después del notorio rechazo de General Motors por medio de Mary Bara la presidente de su junta directiva. Ford por su parte reaccionó diciendo que “no tenemos ningún plan o interés distinto al de continuar la aceleración de nuestro plan One Ford¨, haciendo referencia a la titánico plan de reunificación de los disimiles esfuerzos de las distintas filiales de la compañía bajo un solo plan de productos iniciado en 2006 y el cual a retornado una rentabilidad estable a los predios del óvalo azul. Un esfuerzo muy similar a lo que a Marchionne aspira a lograr.

Sin embargo las dificultades de FCA para conseguir un socio sólo han empeorado después del notorio fracaso en los Estados Unidos de los Dodge Dart y Chrysler 200, dos vehículos que debieron haberse convertidos en campeones de volumen para FCA, y de las dificultades de la compañía para traer al mercado estadounidense a una línea completa de vehículos Alfa Romeo a fin de competir con las rentables líneas menores de BMW, Mercedes-Benz o Audi. Según los planes originales dicha línea debió haber estado vendiéndose a todo vapor para este momento. Al escribir estas líneas Alfa Romeo sólo vende el 4C, un compacto deportivo ideado como vehículo “halo” que atrae compradores a salones de exhibición donde no hay más nada que vender. El hecho de que FCA está rezagada en sus esfuerzos en las áreas de electrificación, conectividad y manejo autónomo también actúa en detrimento a los esfuerzos de Marchionne.

A pesar de contar en su portafolio con Jeep, la marca con mayor y más rápido crecimiento en el mercado estadounidense, FCA sabe que lo más probable es que sus días como fabricante independiente no van a ser eternos. Es por ello que el hecho de que esté activa y urgentemente buscando un socio para llevar a cabo una fusión no debería sorprender a nadie. Pero mientras más tiempo pase, conseguir ese candidato se va a hacer cada vez más difícil. Quizás más de un prospecto esté esperando a que la situación del fabricante se vuelva aún más comprometida. Después de todo conseguir a precio de gallina flaca a una marca histórica y en franco crecimiento como Jeep o a una excelente operación de camionetas pickup como Ram, puede ser un escenario mucho más atractivo que una fusión con su actual dueño.


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