Chrysler

Fabricantes chinos buscan adquirir Fiat Chrysler

Para cualquier fabricante chino con el capital para adquirirla, FCA representa una valiosa oportunidad para entrar en el mercado estadounidense con una operación en funcionamiento.

Presionados por una directriz del gobierno de Xi Jinping para expandirse fuera de la fronteras de China, varios fabricantes de automóviles de ese país han puesto a Fiat Chrysler Automobiles (FCA) en sus mirillas.

Un reporte de Automotive News indica que “Los representantes de un conocido fabricante hizo al menos una sola oferta para comprar FCA”. Según el mismo reporte, el fabricante ítalo-estadounidense rechazó la oferta por ser muy baja. El reporte también indica que otro de los principales fabricantes de China está en medio del proceso de la realización de una auditoría legal y financiera con miras realizar una oferta por una participación accionaria mayoritaria en FCA.

FCA ha hecho público su deseo de fusionarse con otro fabricante. Sergio Marchionne no fingió ningún tipo de discreción en relación a su deseo de unir fuerzas con General Motors expresado vehementemente durante el primer trimestre de este año. El inequívoco desinterés de General Motors, que al poco tiempo vendió sus operaciones europeas a Groupe PSA de Francia, hizo que los rumores cambiaran de rumbo hacia una posible fusión de Volkswagen, un escenario por el que Marchionne expresó simpatías, pero sobre el que también indico que no existía ningún tipo de conversaciones en curso.

De acuerdo a una de las fuentes consultadas por Automotive News la compra incluiría las populares marcas Jeep y Ram, las más rentables de FCA, así como las marcas Chrysler, Dodge y Fiat pero excluiría Maserati y Alfa Romeo las que serían independizadas de la misma manera en que lo fue Ferrari, aunque las posibilidades de supervivencia independiente de estas dos marcas son mucho menos claras que las de la histórica marca de super-autos deportivos de Maranello. El escaso alcance de audiencia de marcas exclusivas como Alfa Romeo y Maserati las colocan fuera del área de interés del gobierno chino.

Los vínculos con fabricantes de autos establecidos son fundamentales para los fabricantes chinos que hasta ahora han mostrado una gran dificultad para poder alcanzar a sus rivales foráneos en términos de calidad y seguridad. Los chinos disponen de los capitales para pagar por el cierre de esa brecha.

La cooperación de la china Geely con la sueca Volvo es un ejemplo claro y exitoso del rumbo que el gobierno de Xi Jinping quiere ver siguiendo al resto de la industria automotriz China. Geely le ha proporcionado a Volvo vastos recursos para renovar totalmente su línea de vehículos, mientras que adquieren de Volvo la experticia en diseño, producción y seguridad que los suecos han acumulado durante los últimos 90 años y que Geely necesitaba desesperadamente. Geely adquirió a Volvo de manos de Ford en 2009 por 1,500 millones de dólares. En 2015 Volvo vendió más de un millón de autos en su historia.

La adquisición de FCA, para cualquier fabricante chino con el capital para adquirirla, representa una valiosa oportunidad para entrar en el mercado estadounidense con una operación en funcionamiento y para FCA significa el acceso al capital, que hasta ahora los ha eludido, para recuperar competitividad con los fabricantes en el segmento de autos no premium.

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