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Atentados en Bruselas

El Papa afirma que los atentados en Bruselas son "un gesto de guerra"

El pontífice de la iglesia católica acusó a los traficantes de armas de estar detrás de los ataques terroristas de Bruselas.
25 Mar 2016 – 4:06 AM EDT

El papa Francisco lavó y besó los pies de refugiados musulmanes, ortodoxos, hindúes y católicos, a quienes llamó hijos del mismo Dios, en un gesto de bienvenida a la hermandad y en un momento en que musulmanes e inmigrantes son blancos de odio tras los ataques de Bruselas que costaron la vida a 31 personas y dejaron 300 heridos.

Francisco denunció la masacre como un "gesto de guerra" perpetrado por gente sedienta de sangre endeudada con la industria de armas, durante una misa de Pascuas para solicitantes de asilo en un centro de refugiados en Castelnuovo di Porto, en las afueras de Roma.

"Detrás de ese gesto están los traficantes de armas, que quieren sangre, no la paz, que quieren la guerra y no la fraternidad", dijo Francisco.

El rito del Jueves Santo representa el lavado de pies que Jesús hizo a sus apóstoles antes de ser crucificado y se considera un gesto de servicio. Francisco contrastó el gesto con el "gesto de destrucción" perpetrado por los agresores de Bruselas.

Entre los seleccionados figuraba una mujer eritrea, vestida de blanco con velo y cuatro nigerianos negros, muy emocionados, ante los cuales elpapase arrodilló para lavar a cada uno los pies, para sucesivamente secarlos y besarlos.

"Tenemos diferentes culturas y religiones, pero somos hermanos y queremos vivir en paz", dijo Francisco en la homilía, que celebró de forma improvisada en el patio del centro.

Varios de los migrantes sollozaron cuando Francisco se arrodilló ante ellos, bañó sus pies con agua bendita de un jarro de latón, los secó y besó.


Francisco fue recibido con un cartel que decía "Bienvenido" en una gran variedad de idiomas mientras caminaba por un pasillo improvisado para celebrar la misa al exterior. Pero sólo una fracción de las 892 personas en busca de asilo que viven en el albergue asistieron y muchos de los asientos quedaron vacíos. Aunque al finalizar la misa, Francisco saludó a cada refugiado, uno por uno, posó para tomarse fotos y recibió notas.

Durante mucho tiempo las reglas del Vaticano determinaron que sólo hombres podían participar en el ritual y los últimos papas y muchos sacerdotes lavaban los pies de 12 hombres católicos, que representaban a los 12 apóstoles de Jesús y cimentaban aún más la doctrina del sacerdocio exclusivamente masculino.

Tras años de violar las reglas, en enero Francisco las cambió para permitir explícitamente la participación de mujeres y niñas.

El Vaticano dijo el jueves que participarían cuatro mujeres y ocho hombres: una mujer católica de Italia que trabaja en el centro, tres mujeres cristianas coptas de Eritrea, cuatro hombres católicos de Nigeria, tres hombres musulmanes de Mali, Siria y Pakistán y un hombre hindú de India.


Popularidad in crescendo en Latinoamérica

El papa Francisco alcanza su mayor cota de popularidad en América Latina, donde casi ocho de cada diez ciudadanos tienen una buena opinión suya, indica un sondeo difundido este viernes y efectuado en 68 países.

La encuesta realizada por el instituto demoscópico BVA entre los pasados octubre y diciembre, que interrogó a 67,550 personas por internet, teléfono o cara a cara, añade que Norteamérica (63 %) y la Unión Europea (62 %) son las otras dos zonas donde recibe los mayores apoyos.

En Europa, fuera de la UE, ese porcentaje baja el 47%, cinco puntos más que en el África subsahariana, mientras que en Oceanía y Asia se sitúa en el 37 % y en Oriente Medio y el norte de África en el 35 %.

Independientemente de la religión de los encuestados, el país que le mostró mejor consideración fue Portugal (94%), seguido por Filipinas (93%) y Argentina (89%), su país natal.

España, con un 80% de opiniones favorables, el mismo porcentaje que en el Líbano, se ubica en séptimo lugar, mientras que los últimos puestos los encabezan Azerbaiyán (5%), Argelia (9%), Irán (10%) y Turquía (13%).

El barómetro precisa que su popularidad varía fuertemente en función de la religión y del sexo de los encuestados. El visto bueno a su figura pasa del 85% entre los católicos al 53% entre los protestantes, y del 49% de los ortodoxos al 28% de los musulmanes, mientras que entre los ateos y agnósticos roza el aprobado (51%).

Asimismo, entre los menores de 35 años obtiene un respaldo del 48%, que se eleva al 53% entre aquellos de entre 35 y 54 años, y al 62% entre los mayores de 55.

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