El estado de Rio de Janeiro en Brasil, uno de los motores económicos del gigante suramericano en energía y turismo, vive una peculiar situación institucional en la que su gobernador, la máxima autoridad electa, renunció al cargo en medio de acusaciones de abuso de poder, dejando a la entidad en manos del tercero en la línea de sucesión.
Rio de Janeiro, el pilar económico de Brasil gobernado por el tercero en la línea de sucesión
Una crisis política derivada de la renuncia del gobernador Claudio Castro, señalado por presunta corrupción, dejó al estado de Rio de Janeiro, el segundo más poblado de Brasil y pilar económico del gigante suramericano, bajo el gobierno del tercero en la línea de sucesión por ausencias o renuncias de quienes lo antecedían en el escalafón.
Claudio Castro, el abogado de 47 años de tendencia conservadora que se desempeñó como gobernador de Rio de Janeiro desde 2020, renunció a su puesto a finales del mes pasado, ante una inminente decisión del Tribunal Electoral que se esperaba anulase su mandato y lo inhabilitara políticamente.
Tras su dimisión Castro, un aliado del expresidente Jair Bolsonaro —en casa por cárcel condenado por su intento de golpe de Estado en 2022—, anunció su intención de ser candidato para el Senado brasileño. Pero casi de inmediato recibió un castigo de inhabilitación que podría impedirle postularse para cargos públicos por más de un lustro.
Su salida se sumó a una lista con un puñado de nombres de exgobernadores del estado carioca que han estado en prisión por casos vinculados a corrupción, un indicativo de la debilidad institucional en Rio de Janeiro y entre su clase política.
El estado, con la renuncia de Castro, debió haber quedado en manos del vicegobernador Thiago Pampolha, un joven político de 39 años. Pero éste ya había dejado la línea de sucesión en 2025, cuando renunció al cargo para unirse al Tribunal de Cuentas del estado.
El siguiente en el escalafón debía ser el presidente de la Asamblea Legislativa estatal, Rodrigo Bacellar, pero su mandato también fue suspendido por el mismo Tribunal Electoral que inhabilitó a Castro. Esta situación fue definida por el medio jurídico brasileño Migas como una "doble vacante en la dirección del poder ejecutivo".
En tercer término, fue el presidente del Tribunal de Justicia de Río de Janeiro, Ricardo Couto, quien asumió el gobierno de forma interina.
En medio de esta incertidumbre, se acercan las elecciones generales en el país, que se realizarán en octubre próximo, donde se votará por presidente, vicepresidente, congresistas, gobernadores y vicegobernadores, y asambleas legislativas de cada estado.
El exalcalde de Rio de Janeiro, Eduardo Paes, asoma como principal candidato a llevarse el cargo como gobernador de Rio de janeiro. De 56 años, es un político de centro que gobernó la famosa metropoli a orillas del mar desde 2021 hasta el mes pasado, cuando renunció para lanzarse a la contienda electoral.
Ha sido objeto de varias investigaciones, incluyendo una sobre la millonaria corrupción del caso Lava Jato con la antigua constructora brasileña Odebrecht, pero no ha sido condenado definitivamente por ningún delito. Paes ha negado haber violado la ley.









