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Derechos de la Mujer

Castigan con arresto y trabajo comunitario a quien lance piropos obscenos en la Ciudad de México

Las personas que hagan piropos ofensivos podrán enfrentar arresto de hasta por un día, trabajo comunitario o una multa de casi 52 dólares, según una serie de reformas a la Ley de Cultura Cívica que entraron en vigor este sábado.
9 Jun 2019 – 7:51 PM EDT

A partir de este fin de semana, quien exprese palabras o piropos obscenos en la Ciudad de México podrá enfrentar un arresto de entre 13 y 24 horas, hacer trabajo comunitario o una multa de casi 52 dólares, luego de que este sábado entraron en vigor una serie de reformas a la Ley de Cultura Cívica.

Según el artículo 26 de esta ley, se consideran ‘infracciones’ acciones como intimidar verbalmente a otra persona, insultar a una mujer lactante que esté alimentando a su bebé en vía pública; exhibir órganos sexuales para molestar o agredir, así como “proferir silbidos o expresiones verbales de connotación sexual a una persona con el propósito de afectar su dignidad”, informó la Gaceta Oficial de la Ciudad de México.

Los piropos ofensivos y las mujeres de la CDMX

El nuevo marco legal contra los piropos ofensivos se convierte en una realidad en un contexto de violencia machista y discriminación en la capital mexicana, pues según el “ Diagnóstico sobre la violencia contra las mujeres y las niñas en el transporte público de la Ciudad de México”, el 81% de mexicanas que participaron en un estudio reportaron que fueron víctimas de violencia mediante silbidos por su forma de vestir o su apariencia física.

La investigación, publicada por ONU Mujeres en 2017, indica también que 72.4% de las mujeres estudiadas refirió que padeció ‘majaderías sexuales’, y 93.1% sufrió de ‘miradas lascivas’.

Entre las estrategias que han implementado estas mujeres para evitar la violencia sexual en espacios públicos, están modificar la forma de vestir y el arreglo personal; reducir la sociabilidad; colocarse objetos en glúteos y senos para cubrir partes del cuerpo; reducir las distancias y el tiempo de recorrido; uso de calzado deportivo para poder huir a cualquier posible agresión, y evitar salir sola, señala el estudio.

En la investigación también fue estudiado un grupo de varones, quienes reflejaron una “naturalización de la violencia sexual desde el estereotipo de una masculinidad dominante, reflejo de una cultura machista”.

Según los resultados con la población femenina, la mayoría de los hombres considera que la forma de vestir “es una provocación de las mujeres”

Además, “en los testimonios de los entrevistados hay un doble discurso: mientras los piropos, cortar el paso, dirigir miradas o emitir chiflidos, son considerados como un ‘cumplido’ a la autoestima de las mujeres, los golpes, las coacciones para tener relaciones sexuales o las persecuciones son vistas como violencia, y consideran que deben erradicarse este tipo de conductas porque ‘las mujeres también tienen derechos’”.

La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) de 2011, cinco de cada 10 mujeres en la Ciudad de México refirieron haber padecido algún acto violento en espacios públicos.

En tanto que la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2014 reveló que del total de personas víctimas de algún delito, 47% son mujeres, de las cuales, 10% dijo haber sido víctima de una agresión de índole sexual.

Al respecto, instancias como la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México han invitado a las víctimas de acoso o abuso sexual a denunciar.


¿Qué son los piropos ofensivos?

En el libro “ Del piropo al desencanto: Un estudio sociológico”, la investigadora Patricia Gaytán Sánchez señala que los piropos ofensivos y el acoso sexual en lugares públicos tienen al menos cuatro siglos de historia en el mundo.

“El acoso sexual no es un tributo a la belleza, a la apariencia ni a la edad. Tampoco depende de la forma de vestir de las mujeres. Contrario a lo que piensa la mayoría, basta con ser mujer para estar expuesta a recibir acoso en lugares públicos”, destaca la autora.

La socióloga advierte además que el acoso sexual en lugares públicos “puede consistir en acciones expresivas o verbales, toqueteos, contacto físico, exhibicionismo, entre otras, que no son autorizados ni correspondidos, generan un entorno social hostil y tienen consecuencias negativas para quien las recibe”.

No a la violencia contra las mujeres

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