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Actos Delictivos

Todavía falta exhumar decenas de cadáveres en Tetelcingo, Morelos, al centro de México

En la comunidad de Tetelcingo fueron sepultados de forma irregular alrededor de 118 cadáveres en marzo de 2014.
25 May 2016 – 11:06 AM EDT

La exhumación de cadáveres de una fosa común cavada irregularmente por la fiscalía en marzo de 2014 en un panteón rural del poblado de Tetelcingo, en Morelos, avanza. Suman 45 cuerpos extraídos del lugar y sobre los que avanzan las labores para tratar de identificarlos.

La diligencia es encabezada por la Fiscalía General del Estado de Morelos (FGEM), sobre la cual recae la responsabilidad de los trabajos, y en ella participan la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), la Procuraduría General de la República (PGR) y la Comisión Nacional de Seguridad (CNS).

Tras obtener las muestras biológicas y genéticas necesarias, los restos humanos exhumados han ido siendo trasladados al cementerio. Los restos óseos salieron envueltos en un material oscuro y han sido puestos en una plancha metálica donde al menos 40 peritos realizaron las pruebas genéticas.

El panteón donde fueron enviados los restos reservó 25 gavetas, cada una con capacidad para 10 cadáveres. Asimismo, durante los procesos de exhumación, el fiscal Javier Pérez Durón afirmó que en la zona hay dos fosas y no tres, como divulgaron los familiares de las víctimas.

El jefe del equipo técnico de la UAEM, Abimelec Morales, quien labora en la exhumación de los cuerpos a petición de los familiares de las víctimas, dijo que el área de la fosa fue alterada y contaminada posiblemente con una exhumación anterior.



En el área de exhumación se han encontrado botellas, cubrebocas y partes de los trajes especiales que usan los peritos. Asimismo, al llegar a donde se encontraban los cuerpos, se constató que no se encontraban apilados, estaban en diferentes direcciones como si hubieran sido lanzados.

La existencia de esta fosa clandestina en el municipio de Cuautla salió a luz a raíz de la investigación sobre el paradero de Oliver Wenceslao Navarrete, quien fue secuestrado y asesinado en 2013.

Su cuerpo fue llevado a las instalaciones del Servicio Médico Forense del estado y pese a ser identificado a través de sus huellas digitales, las autoridades pidieron a la familia que el cuerpo permaneciera en su poder para continuar con las investigaciones.

Fue hasta finales de 2014, cuando a la madre de Oliver le informaron que en marzo de ese año el cadáver había sido enviado a una fosa común. Indignados, los familiares exigieron la exhumación del cuerpo.

Pese a la resistencia de las autoridades, los peritos de la procuraduría realizaron la exhumación del cadáver y descubrieron cientos de cuerpos enterrados, evidenciando irregularidades en el proceso llevado a cabo por la fiscalía estatal.

Por este motivo, los familiares exigieron a principios de este mes que las exhumaciones de la fosa no fueran llevadas únicamente por la fiscalía estatal, sino que en la toma de muestras genéticas participaran más instituciones que vigilan el proceso.



Familias provenientes de Morelos, pero también de otras entidades como Michoacán, Guerrero, Nuevo León, Coahuila o la Ciudad de México, buscan saber si corresponden a sus familiares los cuerpos enterrados en la fosa.

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