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Ser los primeros de su familia que aplican a una universidad estadounidense es un desafío para algunos jóvenes hispanos

Por ser parte de familias que no conocen cómo funciona el sistema universitario de Estados Unidos, algunos estudiantes llegan tarde al período de aplicar a becas y universidades. Recurrir a consejeros y profesores es su principal vía para aclarar dudas. Tres jóvenes de origen hispano comparten sus historias y lo que han hecho para cumplir la meta de continuar sus estudios superiores.
15 Dic 2017 – 06:31 PM EST

Daniel Carrillo: “No me sorprendería que me digan que hay algo nuevo, y yo diga ¡no lo sabía!”

Daniel Carrillo es venezolano, tiene 18 años y llegó a Miami, Florida, hace tres años, cuando su padre fue transferido de la empresa en la que trabajaba en Venezuela. Empezó a estudiar noveno grado en el Ronald W. Reagan Doral Senior High School, en Doral, Florida y, tal como le recomendaron sus padres, se ha esforzado en mantener un promedio de notas elevado para poder entrar en la universidad. Ha tomado materias avanzadas y presentó dos veces los exámenes estandarizados para mejorar su puntuación.



Pero Carrillo comentó a Univision Noticias que le ha sido muy difícil comprender cómo funciona el sistema de ingreso a las universidades estadounidenses. La cantidad de requisitos que debe reunir para cumplir su meta de ser admitido en una universidad y obtener una beca le han sorprendido. “Este año he buscado la información que he necesitado, pero no me sorprendería que me digan que hay algo nuevo, y yo diga: ¡no lo sabía!”.

En medio de sus dudas, considera que sabe lo que tiene que hacer mucho más que sus compañeros que no hablan bien inglés y estudian en el programa Esol. “Cuando dan información importante por el altavoz, los que no saben inglés no entienden y eso los pone en desventaja. En ese caso queda de su parte ir a un consejero para preguntar lo que no saben o hablar con amigos”.

Carrillo admite que maneja menos información que otros de sus compañeros, quizá por la experiencia que ellos han heredado de sus familias. “Tengo amigos que tienen cartas de aceptación desde el año pasado. Quizá si yo hubiera estado más enterado del proceso también las tuviera. Pero, la verdad, siento que el año pasado aprendí mucho y ahora tengo más habilidades para hacer un buen ensayo”.

El tiempo es un factor que Carrillo no había considerado hasta ahora. “No me sentía estresado porque creía que tenía mucho tiempo, pero son demasiadas cosas por hacer. Si no mando las aplicaciones antes de enero tendré que esperar un año más para hacerlo y eso implicaría no estudiar”, dijo. Para enviarlas, una de las cosas que más le preocupa es escribir el ensayo de aplicación.

“Con el ensayo podrán ver mi personalidad. Además, podré distinguirme de otros. Un tutor me enseñó cómo hacerlo y me recomendó que no dijera quién soy, sino que lo muestre con hechos. Lo he reescrito como cinco veces, porque al terminar no me gusta y le cambio todo”, contó.

Aunque todavía no tiene clara la carrera que estudiará en la universidad, el reto de Carrillo ha sido explicarle a sus padres que el sistema universitario estadounidense permite que los estudiantes consigan su pasión una vez empiecen a estudiar y que, aunque cambien de carrera no tiene por qué ser una pérdida de tiempo.

Sley Vega: “He escrito como cuatro ensayos, pero es complicado decir lo correcto en el número de palabras que me piden”

Sley Vega tiene 18 años, cursa el último año de secundaria en Beaverton High School, en Beaverton, Oregon, y no duda que quiere estudiar mercadeo y negocios en la universidad, porque desea dedicarse al mercadeo deportivo. Es hija de un mexicano y una venezolana, y aunque siempre ha estudiado en Estados Unidos y tiene un hermano mayor que va al college, siente que el proceso para ir a la universidad ha sido complicado porque ni ella ni su familia tenían suficiente información al respecto.



“Como mi mamá ayudó a mi hermano a llenar la FAFSA ya teníamos esa experiencia; lo hicimos rápido y un poco más fácil. Pero como ella no sabía cómo ayudarme en otras cosas tuve que recurrir a una consejera de la escuela que ha sido de mucha ayuda, sobre todo para saber las fechas para aplicar a las becas”, aseguró la estudiante, que trabaja en un boliche y como niñera.

Vega aprendió de la experiencia de su hermano que las actividades extracurriculares ayudan al perfil del estudiante que quiere entrar en la universidad. “El no tenía excelentes notas, pero jugaba futbol y con eso consiguió ir a un college en Arizona”, dijo. Por eso, la estudiante se interesó en formar parte del club que lleva las redes sociales de la secundaria en la que estudia. Es la líder del grupo y ha podido asistir a conferencias de profesionales en mercadeo digital.

También ha cuidado sus notas y ha tomado clases avanzadas. Pero, aunque ha tratado de ganarle la carrera al tiempo, se ha retrasado en el envío de algunas aplicaciones. “Lo que me falta para enviarlas es el ensayo, porque es difícil hacerlo. He escrito como cuatro, pero siento que es complicado decir lo correcto en el número de palabras que me piden”, explicó.

Con respecto a la preparación económica que deberían tener las familias para poder ayudar a los hijos a ir la universidad, la estudiante dijo que no cuenta con esos fondos. “Tengo amigos americanos que ya tienen reunido el dinero con el que irán a la universidad. Pero esta es una de las cosas que más me ha afectado a mi, porque dependo de una beca para pagar lo menos posible”, se lamentó la joven, pero reconoce el esfuerzo que ha hecho su madre para levantarla a ella y a su hermano, luego de que su padre fuera deportado.

Leslie Durán: “Es un proceso muy largo y he sentido ganas de llorar porque pensé que no iba a poder hacerlo”

Leslie Durán estudia el último año de secundaria en Discovery High School, en Georgia, Atlanta. Es estadounidense, hija de padres mexicanos y, aunque su hermana mayor ya pasó por la etapa de aplicar a las universidades y la ha orientado, siente que no ha sido suficiente. “Como ella estudia en el college no es igual. Yo quiero ir a la universidad y por eso me ha tocado hacer otras cosas”, dijo la joven, que quiere estudiar periodismo y ser como Jorge Ramos.



Durán es la presidenta del capítulo de su escuela la organización sin fines de lucro de ayuda a estudiantes hispanos Hope, es parte de la sociedad honoraria hispánica de la secundaria y también es corredora de cross country. “Comencé en estas actividades por gusto cuando estaba en décimo grado, pero sé que me pueden ayudar a entrar a la universidad. En Hope me llené de inspiración para seguir mis estudios y ayudar a otros a que también lo hagan, porque la misión de esta organización es levantar la tasa de graduación de los estudiantes hispanos”, explicó.

Pero Durán sabe que además de su trabajo comunitario y de su desempeño deportivo, las notas son un factor importante para entrar a la universidad. “He tratado de mantenerlas altas, no sacó una C desde que estaba en noveno grado. También comencé a tomar materias avanzadas el año pasado, porque en noveno y décimo no me sentía preparada. Pero las maestras me brindaron confianza y me animaron a tomarlas”, aseguró.

Sin embargo, la estudiante ha encontrado algunos aspectos complicados en el proceso de aplicaciones a universidades y becas. “ Una consejera me ayuda, porque yo no sabía cómo era el proceso y que existen unas formas específicas. Ha sido con la ayuda de Hope que he aprendido a cómo aplicar a los colleges y universidades”, comentó.

No conocer los tiempos de aplicación es para Durán uno de los aspectos más complicados del proceso. La estudiante aseguró que descartó ir a una universidad de la Ivy League porque no lo hizo en el tiempo necesario. “Si bien pudiera entrar a una, no apliqué a tiempo. Estuve muy concentrada en las notas y eso me afectó, porque fue este año que me puse a investigar todo lo que necesitaba hacer”.

La estudiante, que se ha sentido apoyada por sus padres aunque ellos no conocen bien el proceso de aplicación a las universidades y becas, confesó que de haber buscado información antes se sentiría más cómoda ahora. “Es un proceso muy largo y he sentido ganas de llorar porque pensé que no iba a poder hacerlo”, comentó.

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