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La nueva Ridgeline 2017 es prueba de que Honda no es sorda a la crítica

La segunda generación de la pickup del fabricante japonés incluye los cambios necesarios para hacerla más robusta y versátil así como para reducir su consumo.
16 May 2016 – 2:36 PM EDT

Pusimos a prueba a la Honda Ridgeline 2017, en los caminos de San Antonio, Texas. La Ridgeline 2017 es la segunda generación de la única camioneta pickup de Honda, la cual desde la aparición en 2005 ha vendido cerca de 250 mil unidades. Y si algo saltó a primera vista es la conclusión a que llegó nuestro editor en jefe Jaime Gabaldoni, cuando dijo que el fabricante japonés ha oído y respondido las críticas que los usuarios hicieron llegar a sus oídos. Veamos.


Una de las críticas más resonantes apuntó al estilo: muchos usuarios opinaron que Ridgeline no tenía el verdadero aspecto de una camioneta. En este sentido, fue esfuerzo de Honda responder a aquella consideración inyectando en Ridgeline 2017 un diseño robusto, más preparado para las exigencias del todoterreno. Con este objetivo, el ángulo de ataque de la pickup es ahora de 20.1, considerando que los usuarios no sólo la utilizan en ciudad sino que muchos también desean llevarla a la aventura durante los fines de semana.

Su parrilla llama la atención a la vista, con un estilo que habíamos visto en las SUV CRV y Pilot, y que presenta una bonita textura, consistente y en la cual no hay abuso del cromo. Ahora bien, en ella se advierte un diseño más refinado, ahora con una forma de trapecio, y en este sentido no hay una congruencia con la mencionada búsqueda de robustez que el fabricante sí aplicó en otras secciones del vehículo.

Al frente, los faros LED ahora exhiben más ángulos y añaden tecnología LED. El logo de Honda es enorme al frente y esa dimensión no sólo es orgullo de la marca: allí se aloja un sensor que trabaja con los sistemas de asistencia, de los cuales hablaremos más adelante. Las tecnologías mencionadas son también respuesta de Honda a los clientes, quienes reclamaban la inclusión de estos sistemas en la camioneta.

El interior

Comenzando por lo pequeño, en la llave de Ridgeline 2017 no se advierten cambios, presentando el clásico diseño. El silencioso motor de la camioneta se enciende con un toque de botón que, atención al detalle, es de color rojo y evidencia las raíces de Honda y su vínculo con la Fórmula 1. En la prueba a bordo la posición de manejo ha sido cómoda. Para incrementar esta virtud, es posible acomodar el asiento en forma vertical y horizontal, y además se pueden aplicar ajustes lumbares. Por su parte, el asiento puede ser regulado telescópicamente y verticalmente.

En panel de instrumentos tiene buena visibilidad, contando al centro con una pantalla TFT de 4 pulgadas la cual se controla con botones presentes en el volante. En él aparecen otros botones para controlar otras funciones, como el Bluetooth y el control crucero, entre otras, abundancia que puede resultar confusa en primera instancia pero a la cual es posible acostumbrarse con el uso. La pantalla central es de 8 pulgadas y su resolución es buena, aunque no la mejor. La operación es sencilla: sin botones, enteramente táctil. Por debajo aparece un espacio de guardado (por ejemplo para el teléfono) de fácil acceso y que está convenientemente ubicado al alcance de la mano.

Un detalle interesante es un generoso espacio al centro, el cual se puede utilizar tanto cuando está cerrado y naturalmente abierto, ofreciendo más espacio para guardar objetos. Se agradece la inclusión de un apoya brazos, especialmente útil en viajes largos y también en la experiencia todoterreno. Hay puertos USB que abren paso a la vinculación de la camioneta con dispositivos móviles; se ofrece compatibilidad con Android Auto y Car Play de Apple. Otro detalle en su habitáculo es la presencia de un techo solar, el cual puede ser inclinado o desplegarse en forma completa.

No saldremos del interior antes de pasar por el espacio trasero. Allí vemos una buena combinación de materiales, igual que al frente, hay puertos USB para los pasajeros que viajan allí así como ventilaciones y espacio para vasos. En cuanto a la comodidad, desde Honda dicen que es la que mejor espacio ofrece en la parte posterior dentro de su segmento. Al respecto, Gabaldoni señala que en este punto no advierte muchas diferencias con la GMC Canyon 2016 que recientemente puso a prueba, aunque quizá el espacio central en la parte posterior sí sea algo más cómodo que en este caso.


Imágenes del Honda Ridgeline 2017

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El exterior

El nuevo guardafangos de la camioneta es otra de las respuestas de Honda a las críticas que los clientes hicieron oír. Al marcar aún más los arcos de los mismos, se genera la impresión de una pickup más robusta. Misma ilusión que persiguen las líneas a los lados, que con un juego de sombras y un diseño afilado, hacen creer que la camioneta es más ancha de lo que realmente es. Sus espejos son amplios, de doble tonalidad. Los mismos no incluyen luces direccionales, lo cual aparece como un punto en contra, aunque sí presentan una geometría renovada que persiguen una mejor aerodinámica, al igual que muchas otras decisiones de diseño patentes en el vehículo. En la parte baja del lateral hay un plástico de color opaco, bien rudo y dispuesto para soportar las exigencias del off road. Aquel elemento es coherente con los propósitos del fabricante y también hace que esta Ridgeline parezca más alta.

Breve parada en sus llantas. La única opción en cuanto a tamaño es la de 18 pulgadas, con un diseño que varía según el nivel. La suspensión la toma prestada de la Honda Pilot, aunque ha sido reconfigurada en base a las características de la camioneta.

Antes de ir a la cara posterior, vale detener la mirada en el pilar C de Ridgeline 2017. Es en él donde se advierte cabalmente que el fabricante ha querido responder las críticas de los usuarios y dotar a este producto de un aspecto de verdadera camioneta. Antes en 120 grados, ahora este pilar exhibe un ángulo de 95 grados. Así, se logra un perfil mejorado y una mayor conveniencia.


En el sector posterior vemos un diseño limpio para la compuerta, una cámara de serie, un alerón de material rudo, y faros con un nuevo diseño que recuerda a los que portan algunos de los competidores de la camioneta en el segmento. Allí también se advierte el equipamiento para arrastre, que por cierto es de hasta 5000 libras. Desde Honda dicen que aquella cifra, que se mantiene desde la primera generación, es la mejor del segmento.

Una buena decisión del fabricante es haber mantenido la versatilidad de la camioneta, incluso volviéndola más ruda. Aquella versatilidad se expresa por ejemplo en la compuerta trasera, que puede ser abierta de dos formas distintas. Aprovechando que estamos en aquel sector, mencionamos que hay un conveniente espacio dentro del sector de carga, un tapón para drenaje de agua, y una rueda trasera que no es de tamaño completo. ¿Cuál es la capacidad de carga? Honda aumentó esta variable, de las anteriores 1500 libras a las casi 1600 libras. Un punto en contra es la presencia de conectores en la parte baja, siendo más conveniente la colocación de los mismos más arriba para evitar daños a la hora del uso todoterreno.

Dos detalles finales en la caja posterior, ahora 4 pulgadas más extensa. Se añadió la posibilidad de transmitir el sonido de audio hacia atrás, colocando amplificadores en los guardafangos, lo cual es una buena noticia para los usuarios que salen de fiesta. Por otra parte, y ya en el terreno de la seguridad, la plancha que separa la cabina de la parte posterior es capaz de soportar hasta media tonelada a 35 mph, en caso de un accidente que pueda eyectar elementos hacia el habitáculo.


La mecánica y el manejo

Honda Ridgeline 2017 dispone de un motor V6 de 3.5 litros de inyección directa y sistema de válvulas variables. Una vez más, con esta inclusión el fabricante responde a otra de las críticas que había recibido la primera generación de la camioneta: el elevado consumo de combustible, siendo ahora más eficiente. El consumo varía según el tipo de tracción.

Uno de los atributos de la Ridgeline 2017 es la sensación que ofrece de estar conduciendo un sedán grande o una utilitaria. Esta virtud responde en gran medida a su andar silencioso, para lo cual colabora su motor y también detalles de su fabricación en la cual ha sido prioridad la aislación de ruidos. Al paso, su rigidez torsional ha sido mejorada en un 28%, aspecto que abre paso a una buena maniobrabilidad de la camioneta. La transmisión es automática de 6 marchas. Una buena elección por parte del fabricante es haber colocado una palanca y no los botones que hemos visto en algunos productos de Honda, los cuales puede derivar en distracciones. Uno de los grandes cambios en el modelo 2017 es el sistema de tracción a las cuatro ruedas, el cual se controla con un botón. Los sistemas preventivos pueden resultar intrusivos. Por ejemplo, al acercarse a las líneas del camino hay alertas visuales y vibración del volante. Un buen dato es que la opción puede ser desactivada.

Sin dudas, con Ridgeline 2017 ha sabido responder muchos de los pedidos de los usuarios. Sin embargo, cabe preguntarse por qué Honda no ofrece en este caso una versión especial off road tal como lo hace Toyota con la Tacoma TRD Pro. Ingenieros del fabricante japonés respondieron a esta pregunta diciendo que la camioneta que probamos en los caminos de San Antonio tiene capacidad suficiente para enfrentar todos los obstáculos que puede atravesar un usuario promedio.

Con un total de 7 versiones disponibles, el precio inicial de la Ridgeline 2017 es de 29,500 dólares.

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