Accidentes

"Eres el amo de las calles hasta que te matas": así son las carreras ilegales de autos en Los Ángeles

Las redes sociales y las películas se han vuelto el combustible de clubes de autos que cada fin de semana se reúnen para realizar competencias de velocidad. Las autoridades advierten preocupación porque desde el año 2000 al menos 179 personas han muerto por estos eventos clandestinos.
7 Ago 2018 – 1:48 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.– En el submundo de las carreras callejeras de autos no eres nadie si no levantas el cofre para mostrar un motor potente, no ganas o no compartes tus 'hazañas' en las redes sociales. Así piensa Luis, quien ha gastado miles de dólares para tener el compacto más potente de Los Ángeles. Este joven acepta hablar sobre lo que hace en las calles con la condición de no publicar su nombre real.

"Soy adicto a la adrenalina y me encanta pisar el acelerador. Esto es mi vida", dice este hijo de inmigrantes mexicanos que apenas si rebasa los 20 años. "Eres el amo de las calles hasta que te matas", comenta sobre su pasatiempo, reconociendo que por este puede perder la vida en un instante.

Luis se reunió el pasado fin de semana en el estacionamiento de una plaza comercial. El sitio y la hora de ese encuentro entre clubes de autos se difundió en una página de Facebook con poca anticipación. Algunos, sin embargo, llegaron antes de la cita.

También acudieron patrullas del Sheriff angelino para vigilarlos a poca distancia. Según las autoridades, estas reuniones en ocasiones concluyen con vehículos "quemando llanta", realizando círculos o piruetas (haciendo donas), o yendo a un lugar secreto para competir y ver quién es más veloz.

"Sí he participado en carreras, pero no en tantas. Te arriesgas mucho. Pero en todas he ganado", dice orgulloso Luis, dueño de un vehículo con motor alterado que truena al acelerar, como si fuera una motocicleta vieja. Asegura que ese sonido como de explosiones es su sello distintivo.

Para que su vehículo pudiera subir la aguja del velocímetro a más de 100 millas por hora en unos segundos ha pagado tanto dinero que ya perdió la cuenta. "Yo no he apostado porque no me quiero meter en más problemas, pero otros sí lo hacen", asegura.

Muertes por los arrancones

Impulsados por los "me gusta" de Facebook, los corazones de Instagram y las vistas en YouTube, así como por las peligrosas escenas de las películas 'The Fast and the Furious' y los documentales 'Street Outlaws', las carreras ilegales de autos, también conocidas como arrancones, se han vuelto un creciente problema para las agencias del orden, que en 2016 formaron un equipo especial para meterlos en cintura. Pero no han podido lograr esa meta.

Ni las tragedias, ni los agresivos operativos han detenido a los corredores callejeros, que han llegado a desafiar a los policías bloqueando frente a estos la circulación para competir a su antojo, pintar círculos y levantar humaredas con los neumáticos. Les llaman 'street takeovers' (toma de calles).

Desde el año 2000 al menos 179 personas han muerto en presuntas carreras ilegales en el condado de Los Ángeles, de acuerdo con un análisis del diario Los Angeles Times, el cual advierte que la cifra podría ser más elevada ya que las autoridades no registran con precisión este tipo de incidentes.

La mayoría de las víctimas (47%) han sido corredores de autos y pasajeros (27%), pero también se han llevado por delante a conductores (14%) y peatones (6%) que se cruzaron por su camino y espectadores de esos eventos (5%), según la investigación del mismo diario.

Esa estadística, que abarca hasta marzo de este año, no incluyó a Dominick González, de 6 años, ni a su hermanito Antonio, de 8, quienes el pasado 15 de mayo perdieron la vida en la ciudad de Perris cuando un vehículo que participaba en un arrancón se impactó de frente contra el auto en el que estos viajaban. Los niños habían salido de su primaria y se dirigían a su casa, pero nunca llegaron.

Tras los clubes problemáticos



El sábado por la noche, el estacionamiento de una plaza comercial parecía un corral de toros de lidia. "Respeten el lugar", pedía la convocatoria en línea, pero algunos aceleraban sus motores y "quemaban llanta" a pesar de que trataban de calmarlos a gritos y silbidos. Es como si trataran de contener su furia como cuando un toro va a salir al ruedo. La mayoría de los que acudieron eran hombres hispanos de unos 20 y 30 años.

"Se supone que no corren, pero ¿tú crees que van a invertir tanto dinero en arreglar sus carros solo para hacer ruido y enseñarte el motor?", preguntaba un muchacho que llegó en un Civic antiguo en cuyas modificaciones ha gastado más de 2,000 dólares. "Aquí nadie corre y todos corren", expresó entre risas.

Para las 10:00 pm un segmento del centro comercial ya se había llenado de vehículos de modelos similares que fueron llegando en caravana. Los Camaro, los Mustang, los Lexus y los Honda se fueron agrupando por separado. Era casi imposible no voltear a verlos, si no por la música a volumen alto, por las luces de colores, el estruendo de los "escapes abiertos" y el rugido de los motores.

"La clave es la marca. Si quieres tener lo mejor y que otros te miren te va a costar", decía un hombre explicando cómo un Honda Accord se ha convertido en una discoteca rodante que hace cimbrar el suelo. "Este carro solo tiene una bocina chiquita en la cajuela, pero el amplificador es muy bueno", presumió.

Pero más que por estos autos alterados, la Policía está preocupada por la actitud de algunos conductores, que se han organizado para apostar mucho dinero en los arrancones, traficar drogas y armas, cometer robos y atacar a sus rivales. Son características propias de las pandillas callejeras. Algunos integrantes, de hecho, estuvieron en bandas callejeras y ahora son parte de clubes de autos.

Se calcula que hay alrededor de 100 de estos grupos solo en esta metrópoli, que se ha vuelto el punto de reunión de corredores de Inland Empire (la zona desértica al este de Los Ángeles) y el norte de California. Vienen al sitio donde nació esta subcultura en 2001, cuando salió la película 'The Fast and The Furious', que recrea el mundo de las competencias entre vehículos modificados.

A la fecha se han proyectado en el cine siete filmes de esa saga y cada una coincide con un repunte en los arrancones, según la Policía. Paradójicamente, uno de los protagonistas de estas películas, Paul Walker, falleció el 30 de marzo de 2013 luego de que el deportivo en el que viajaba como pasajero chocó mientras era conducido a exceso de velocidad. También el conductor perdió la vida.

Por eso, la unidad de Carreras de Autos y Rastreo (SRT), en la cual colaboran la Policía de Los Ángeles (LAPD), el Sheriff (LASD), la Patrulla de Carreteras de California (CHP) y otros departamentos, tiene en la mira a un puñado de clubes problemáticos. Uno de estos llamado 'Street Cartel' que tiene capítulos en el Valle de San Fernando, Los Ángeles y en al menos un estado en el Medio Oeste de EEUU.

El SRT también investiga a ciertos corredores que organizan estas competencias y las promueven en Internet. Instagram les permite publicar videos y fotos durante solo 24 horas. Bajo la lupa está una mujer que es conocida por el apodo de 'Mary Jane', porque en sus grabaciones aparece fumando marihuana mientras conduce a alta velocidad o realiza giros peligrosos.

El CHP reporta que en 2017 hubo 984 incidentes relacionados con carreras callejeras en el condado de Los Ángeles, incluyendo eventos organizados y carreras espontáneas.

Drones y disparos al aire

"Corredores de autos quédense en su casa", advirtió un tuit de la Policía de Los Ángeles en un reciente fin de semana, luego de un operativo que concluyó con 52 multas, dos cargos por delitos graves y el decomiso de un arma y un vehículo.

Las autoridades también tratan de persuadirlos usando Internet, el lugar preferido de los competidores callejeros para comunicarse en privado y, a la vez, presumir y ganar reputación.

Estas son las preocupaciones de la Policía sobre ciertos clubes: que hacen apuestas de hasta 20,000 dólares en carreras sofisticadas en California y México en las que usan drones para grabarse, que portan armas y han realizado disparos al aire para "celebrar" sus triunfos, que tienen un sofisticado sistema de vigilancia para que no los detecten, que afectan la calidad de vida y ponen en riesgo a los vecindarios donde se reúnen y que responden agresivamente cuando los descubren.

En ese ambiente las autoridades han recuperado droga y autos robados. Los operativos policiales han puesto tras las rejas a criminales convictos y defraudadores de compañías de seguros.

De patear patrullas que impidieron una carrera ilegal en abril de 2016, las reacciones violentas de los corredores callejeros han ido escalando. El caso más reciente es la acusación contra siete hombres que el pasado 19 de abril lanzaron piedras, botellas y otros objetos a dos agentes del LAPD que llegaron a una competencia clandestina en el sur angelino.

"Los agentes persiguieron al automóvil del sospechoso (uno de los participantes de la carrera), pero se vieron obligados a detenerse cuando los acusados supuestamente bloquearon la patrulla y al hacerlo ayudaron e instigaron a una multitud de espectadores que comenzaron a arrojar piedras y botellas al vehículo de la Policía", indicó la Fiscalía angelina.

Los siete acusados enfrentan una sentencia de hasta 7 años y 8 meses en una prisión estatal si son condenados por los cargos, señaló la dependencia.

Otro incidente inquietante ocurrió en diciembre pasado, cuando una ambulancia del Departamento de Bomberos de Los Ángeles (LAFD) que respondía a una emergencia fue atacada por los espectadores de una toma de calle porque intentó cruzar en medio del evento. El caso continúa bajo investigación.

Durante la celebración por el triunfo de la selección mexicana en su debut en el pasado Mundial de Fútbol no faltaron los que aprovecharon la euforia para hacer piruetas peligrosas en una calle de Huntington Park.

En un video publicado en Twitter se observa que un joven se sienta en la ventana de un deportivo que, en medio de una multitud que hondea banderas mexicanas, gira formando 'donas' en el pavimento. A esa práctica le dicen 'car surfer' y es cada vez más popular en los arrancones.

En fotos: la cara mortal de las carreras callejeras de autos en Los Ángeles

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