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Cartel del Golfo

Fingió decomisos de droga para robarle al Cartel del Golfo; le ayudaron seis agentes de Texas

Esta semana fue condenado a 15 años de prisión un narco mexicano que preparó un sofisticado plan para quedarse con los cargamentos que le llegaban de México. Para ello les pagó a varios agentes, incluyendo dos elementos de la Patrulla Fronteriza, que estaban en su nómina.
28 Ago 2021 – 05:39 PM EDT
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Dimas De León Ríos cumple ya una condena por narcotráfico en una prisión de Houston, Texas. Allí lo identifican como el reo 08752-479. Pasará 15 años tras las rejas por ser el líder de una organización que se dedicaba a transportar droga y que tuvo en el bolsillo a seis policías estadounidenses corruptos.

Los utilizó, afirma el gobierno, para proteger sus negocios y robarle varios cargamentos a su principal cliente, el Cartel del Golfo, que opera al otro lado de la frontera texana. Este narco de 47 años se quedaba con los paquetes de cocaína y marihuana que le entregaban, fingía que la Policía se los decomisaba y vendía la mercancía por su cuenta. Así llenó sus bolsillos y evitó que el cartel tomara represalias.

El plan era tan sofisticado que echó mano de agentes del orden que estaban en su nómina, incluyendo dos elementos de la Patrulla Fronteriza, para que ellos mismos planificaran, reportaran y confiscaran la droga falsa que dejaban en autos abandonados. Sus cómplices hacían pacas con alfalfa para hacerlas pasar por marihuana y preparaban tabiques con una sustancia parecida a la cocaína.

El engaño le funcionó un tiempo porque la “droga” incautada no fue analizada inicialmente para verificar qué tipo de narcótico era, porque el protocolo de las autoridades señala que si no hay detenidos es un procedimiento innecesario. Los reportes policiales, eso sí, llegaban hasta las manos de los capos del Cartel del Golfo y con eso De León Ríos justificaba las pérdidas millonarias.

En el mundo de la mafia, los transportistas de droga deben presentar a sus jefes o socios evidencia de las incautaciones, como notas periodísticas, comunicados de prensa e informes de las autoridades, para reducir la deuda asumida por un cargamento que no llegó a su destino. De lo contrario es considerado un robo por el que podría haber consecuencias, incluso fatales.

Hay pocos ejemplos de narcos mexicanos que en años recientes hayan acumulado suficiente poder corruptor para tener de su lado a tantos agentes estadounidenses. La Fiscalía federal señala que este capo compró a Daniel Polanco, quien estuvo en las filas de la Patrulla Fronteriza; y a Héctor Beltrán, expolicía de Edinburg; así como a otro agente migratorio, un elemento de la Policía de Houston, uno más de la Policía de Edcouch y hasta al exjefe de la Policía de la ciudad fronteriza de La Joya.

Polanco fue sentenciado a finales de 2020 a pasar más de 13 años en una prisión. En su juicio se indicó que este exagente fronterizo jugó un papel importante en la organización criminal de De León Ríos.

Cómo preparaban los falsos decomisos

La Fiscalía presentó como evidencia que ayudó a facilitar la distribución de más de 15 kilos de cocaína en abril de 2013. Su trabajo consistía en transportar la droga real y también ayudó a hacer los preparativos para que se efectuara el decomiso de paquetes con narcóticos falsos.

“Él personalmente llamó a las autoridades para reportar el vehículo abandonado e informó falsamente que el auto parecía sospechoso”, detalla el Departamento de Justicia (DOJ).

Polanco negó todas las acusaciones en su contra, pero un jurado no le creyó. A raíz de ese veredicto, él amenazó a uno de los agentes involucrados en el caso, le fincaron nuevos cargos, se desarrolló otro juicio y terminaron agregándole más tiempo en la cárcel.

“Todos los días, los dedicados agentes del orden en todo el país arriesgan sus vidas para hacer que nuestras comunidades sean seguras. Las acciones criminales de Daniel Polanco, por las cuales fue justamente sentenciado, degradan esa dedicación y sacrificio”, dijo en un comunicado Steven S. Whipple, agente a cargo de la oficina en Houston de la Administración para el Control de Drogas (DEA).

Por su parte, Héctor Beltrán, un expolicía de Edinburg que manejaba una patrulla con un perro antinarcóticos, recibió una condena a 10 años de prisión en febrero de 2020, informaron las autoridades.

En un juicio que duró dos semanas se reveló que él participó en más de diez decomisos de droga falsa que preparó el grupo de De León Ríos. A él le llamaban por teléfono para decirle la ubicación de los autos abandonados para efectuar la incautación.

En total, Beltrán participó, junto con otros policías que no eran parte de la conspiración, en el decomiso de alrededor de 600 kilos de marihuana falsa y 168 kilos de cocaína apócrifa. Por cada operativo recibió un pago. Beltrán mantuvo su inocencia hasta el final; sin embargo, un jurado lo declaró culpable.

La investigación comenzó en 2011 cuando las autoridades se enfocaron en la organización de De León Ríos, que estaba ligada al Cartel del Golfo. En el transcurso de las averiguaciones supieron que robaban los cargamentos que les confiaban. Los fiscales alegan que este narco ayudó a facilitar la distribución de más de 194 kilos de cocaína, que terminó vendiendo a otros.

La investigación por tráfico de drogas ha llevado al arresto y enjuiciamiento de 20 personas, incluidos los seis agentes del orden.

Como un agravante en el caso De León Ríos, los fiscales incluyeron el secuestro de un ciudadano estadounidense a manos de sicarios del Cartel del Golfo y que él usó armas de fuego para cometer sus delitos. No se revelan más detalles pues la mayor parte del proceso penal permanece sellado por orden judicial.

Este capo se declaró culpable el 9 de noviembre de 2017 y el martes pasado el juez Keith P. Ellison lo sentenció a 15 años de prisión.

Ya que no es un ciudadano de este país, De León Ríos será deportado a México al cumplir su condena.

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