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Huracán María

Miles de puertorriqueños toman agua contaminada y se bañan en ella por falta del servicio tras el paso del huracán María

Decenas de plantas de tratamiento de aguas negras están fuera de servicio y se han visto personas tomando agua de algunos de los pozos más tóxicos de la isla.
17 Oct 2017 – 2:18 PM EDT

Miles de residentes de Puerto Rico sin acceso a agua corriente están tomando agua de pozos clausurados y bañándose y lavando su ropa en riachuelos y cuerpos de agua contaminados por las aguas residuales que desembocan en ellos y que no han podido ser filtradas debido a que el huracán María averió numerosas plantas de tratamiento de aguas.

A casi un mes del paso del huracán, Puerto Rico apenas empieza a comprender la magnitud de la emergencia ecológica por la que atraviesa y para la cual aún no hay soluciones claras a la vista.

“Creo que este es el desafío más grande que ha encarado nuestro país en relación con el medio ambiente”, dijo Judith Enck, exadministradora regional de la Agencia federal de Protección Ambiental (EPA) que tuvo a Puerto Rico bajo su jurisdicción.

Según los últimos datos del gobierno de Puerto Rico, más de 300,000 clientes de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) aún no tienen servicio de acueductos y 20 de las 51 plantas de tratamiento de aguas negras de la isla no funcionan, lo que genera inquietud por la posibilidad de contaminación y enfermedades.

“La gente en Estados Unidos no puede comprender la magnitud de lo que hace falta”, dijo Drew Koslow, ecólogo de la organización sin fines de lucro Ridge to Reefs que hace poco pasó una semana en Puerto Rico trabajando en un sistema portátil de tratamiento de aguas.

Funcionarios de la EPA dijeron que hasta la semana pasada no habían podido inspeccionar cinco de los 18 lugares más contaminados de Puerto Rico, según designados por la entidad, que incluyen vertederos, terrenos en donde hay o hubo fábricas y hasta el antiguo polígono de tiro de la Armada estadounidense en la isla municipio de Vieques.

“Quisiera tener más recursos para hacerle frente a todo esto”, dijo Catherine McCaby, subdirectora regional de la EPA.

Puerto Rico tiene una larga historia de contaminación industrial y los problemas del medio ambiente se ven agravados por la desatención de estos temas en el marco de una crisis económica que ya lleva 10 años.

Una docena de vertederos llenos permanecen abiertos a pesar de que la EPA ordenó su cierre porque las autoridades municipales dicen que no tienen dinero para clausurarlos.

Aguas negras fluyendo a ríos, lagos y embalses

Numerosas viviendas fueron dañadas o destruidas, el tendido eléctrico fue diezmado y el tráfico es un caos. En este contexto, al personal de la EPA basado en la isla le cuesta informar lo que sucede de inmediato.

Doce días después de la llegada de María el 20 de septiembre, la EPA dijo que tenía 45 personas en Puerto Rico. El domingo había 85 y Enck dijo que necesitaba más personal.

Menos del 20% de la red eléctrica de la isla está funcionando y, si bien se trajeron cientos de enormes generadores, hay numerosas plantas de tratamiento de aguas residuales que siguen sin funcionar y que pueden contaminar fuentes de agua potable.

Una de las plantas de tratamiento más grandes de Puerto Rico alimenta un río que desemboca en el lago Carraízo, que suministra agua potable a la mitad de la zona metropolitana de San Juan.

Varias de las estaciones de bombeo de la isla siguen fuera de servicio debido a la escasez de diésel para los generadores, lo que implica que las aguas negras van a parar al lago.

“No nos acercamos allí”, dijo Edwin Félix, de 46 años, señalando hacia un río de aguas medio marrón, medio verdosas, que pasa cerca de su casa.

Esto aumenta la carga de las plantas de filtración que representan el último paso en el tratamiento de las aguas que llegan a la capital.

Las autoridades afirman que el 72% de la población ya tiene agua corriente que se puede beber, aunque el departamento de Salud insiste en que es mejor hervirla o desinfectarla.

En la ciudad de Juncos, personal de la EPA advirtió el jueves pasado a la gente que nadaba en un río junto a un pozo desbordado que estaba contaminado con aguas residuales porque la estación de bombeo no estaba funcionando, de acuerdo con Jaime Geliga, jefe de programa de aguas municipales de la zona.

“Es la única agua que reciben”, señaló.

Las propias autoridades de la isla distribuyeron agua de algunos pozos de Dorado, según el gobernador Ricardo Roselló, quien aseguró que las aguas han sido tratadas y cumplen con todos los requisitos federales.

Pero la EPA dijo el domingo que algunas personas habían ignorado vallas y carteles y habían sacado agua de los pozos más peligrosos de Dorado incluidos en la lista de los lugares más contaminados de Puerto Rico que elabora la EPA.

La agencia instaló nuevas vallas durante el fin de semana y dijo que había tomado muestras de esos pozos, aunque los resultados de los análisis todavía no están disponibles.

El secretario de Estado, Luis Rivera Marín, visitó este martes los pozos de Dorado y dijo que los ciudadanos solo pueden abastecerse de agua en uno que se llama Santa Rosa, mientras los de Magüayo 2, 6 y 7 están contaminados.

Las autoridades pidieron a los isleños que no tomen agua o toquen aguas de lagos y ríos, sobre todo después de la aparición de varios casos de lo que se sospecha es leptospirosis, una bacteria propagada por la orina de los animales y que es común en zonas de desastre o inundaciones.

Marín, por su parte, hizo en Dorado un llamado a líderes de diferentes entidades sin fines de lucro, cívicas y de servicio comunitario e iglesias para conformar una misión en la que se suministre agua a sectores de difícil acceso en la Isla, principalmente de la montaña.

“Tenemos muchas familias en pueblos de la montaña a las que todavía no tenemos acceso y que están careciendo de agua potable. En mis visitas alrededor de la Isla, las familias, aparte de tener que enfrentar los efectos del huracán María en sus hogares, lo que piden como primera necesidad, es agua”, dijo Rivera Marín.


La EPA dijo que planea asignar más personal esta semana a inspeccionar unas 250 fuentes de agua que sirven comunidades remotas y que generalmente están en malas condiciones.

¿Qué pasó con las cenizas?

En Guayama, ciudad de la costa sur, mientras tanto, los residentes han estado protestando porque el colapso de la montaña de cenizas de carbón en los terrenos de la planta generadora de electricidad a carbón AES.

La montaña parece intacta tras el paso del huracán, pero muchos temen que los vientos e inundaciones hayan esparcido cenizas tóxicas mezcladas con metales en los barrios vecinos.

Benjamín Planes Lugo, de 70 años, perdió el techo de la casa que construyó con lo que pudo ahorrar trabajando en una gasolinera de Nueva York, pero sostuvo que lo que más le preocupa es la ceniza, que ya consideraba responsable de sus problemas respiratorios.

La EPA dijo el domingo que había visitado el lugar y que esperaba los resultados de los análisis. “Estamos muy preocupados”, dijo Planes Lugo.

Antes del paso del huracán María la generadora AES estaba enfrentando serias protestas de ciudadanos y cuestionamientos de los legisladores de la isla por el almacenamiento de las cenizas residuales de la quema de carbón y su disposición en un vertedero en Peñuelas (sur), a lo que se oponían los vecinos del relleno sanitario.

Enck, la ex administradora de EPA, que supervisó las tareas de limpieza tras el paso de la tormenta Sandy por Nueva York y Nueva Jersey, dijo que sus sucesores deberían asignar gente de todo el país para que resuelva los problemas de Puerto Rico.

“Deben inspeccionar todos los vertederos”, manifestó. “EPA tiene que ir y ver cuánto material fue esparcido por otros sitios, porque, inevitablemente, eso sucedió”.

En fotos: Los rostros de la crisis humanitaria en Puerto Rico

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