La economía ha sido la bandera de Donald Trump para asegurar votos para la presidencia de 2016 y fidelizar electores para luchar por la reelección de 2020. Sin embargo la misma economía, con un nuevo componente llamado coronavirus, puede ser su mayor debilidad en estados tradicionalmente republicanos, según explica un modelo electoral publicado por Oxford Economics.
Republicanos perderían Carolina del Norte y Biden sería el nuevo presidente, según Oxford Economics
"Se necesitaría un milagro económico para que los bolsillos favorezcan a Trump", explica el modelo electoral. Además, prevé que el partido perdería siete estados tradicionalmente republicanos si no hay una fuerte participación de los demócratas.
El documento prevé que la economía va a estar en mal estado aún en otoño, impulsando a que Trump sufra una "derrota histórica" en noviembre: "La economía estaría en peor estado que en la profundidad de la Gran Depresión", se lee en el documento que obtuvo en primicia CNN. Y, según se estima, esto llevará a que siete estados cambien a favor de los demócratas: Iowa, Wisconsin, Michigan, Pensilvania, Ohio, Missouri y Carolina del Norte.
"Esperaríamos que estos estados experimenten importantes contracciones económicas y pérdidas traumáticas de empleos que probablemente cambiarían el voto de bolsillo", se lee en el informe.
Un giro de 180 grados
Estas importantes contracciones económicas, según explica Oxford Economics, se traducen al continuo aumento del desempleo, a que el gasto del consumidor esté desapareciendo y que el Producto Interno Bruto (PIB, por sus siglas en inglés) se esté derrumbado.
El modelo, que utiliza el desempleo, el ingreso disponible y la inflación para analizar los resultados electorales, predice que Trump perderá, logrando solo el 35% del voto popular: "Se necesitaría un milagro económico para que los bolsillos favorecieran a Trump", escribió Oxford Economics en el informe, y agregó que la economía será un "obstáculo casi insuperable para Trump".
De acuerdo con CNN, el modelo predijo correctamente el voto popular en todas las elecciones desde 1948 hasta 2016, excepto 1968 y 1976 (aunque dos candidatos perdieron el voto popular pero ganaron la presidencia en ese lapso, incluidos George W. Bush en 2000 y Donald Trump en 2016).
El modelo electoral explica que, para que los demócratas le ganen la presidencia a los republicanos, debe haber una gran participación, en especial en estados como Florida, Texas, Arizona, Tennessee y Georgia. De lo contrario, aclara Oxford Economics, Donald Trump podría obtener una victoria electoral "extremadamente delgada".

























