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Detector de Mentiras

¿Podemos decir que hay una vacuna contra el covid-19 mejor que otra? Esto es lo que sabemos

¿Cómo se comparan las tres vacunas que se aplican en Estados Unidos en cuanto a eficacia y seguridad? ¿Cómo es la tecnología que usan y por qué hay cuestionamientos morales? Aquí te explicamos por qué los expertos recomiendan ponerse cualquiera de las autorizadas.
12 Abr 2021 – 10:02 PM EDT
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Una enfermera se prepara para administrar una vacuna contra el covid-19 de Pfizer-BioNTech . Crédito: Frank Augstein/AP

Menos de un año después de que la Organización Mundial de la Salud (la OMS) conociera sobre la aparición en China de casos de una “ neumonía viral”, que resultó ser provocado por el nuevo coronavirus, fue autorizado el 11 de diciembre de 2020 el uso de emergencia de la primera vacuna contra el covid-19 en Estados Unidos: la desarrollada por Pfizer-BioNTech.

Una semana más tarde sería autorizada la vacuna de Moderna y el pasado 27 de febrero la de Johnson & Johnson, lo que “amplía la disponibilidad de vacunas, el mejor método de prevención médica para el covid-19”, según destacó la comisionada interina de la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA), Janet Woodcock.

En unos tres meses, la cifra de vacunados con al menos una dosis contra el covid-19 en Estados Unidos ( 64 millones de personas) logró superar ampliamente el número de casos confirmados de la enfermedad, que hasta este 11 de marzo era de 29 millones.

Sin embargo, la velocidad con la que se desarrollaron las vacunas y las diferencias en cuanto a la eficacia o las tecnologías usadas han generado interrogantes. ¿Acaso tendría sentido postergar la vacunación por preferir alguna vacuna sobre otra?

“Es muchísimo mejor recibir cualquiera de estas tres vacunas que exponernos a una infección con el coronavirus, ya que todas reducen de manera muy similar los riesgos de hospitalización o de que la enfermedad nos cause la muerte”, afirma Salvador Iborra, docente e investigador del Departamento de Inmunología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, a El Detector.

“No tiene mucho sentido postergar la vacunación, más aún cuando existe un alto riesgo de contagio por el coronavirus”, agrega Iborra.

William Schaffner, un experto en enfermedades infecciosas de la Universidad Vanderbilt (ubicada en Nashville), le contaba a The New York Times que en una reunión con otros expertos en salud pública se preguntaban qué recomendación le harían a su pareja si pudiera vacunarse con la de Johnson & Johnson al día siguiente o con la de Pfizer o la de Moderna en tres semanas y todos contestaron lo mismo: Consigue la de mañana.

“El virus es malo. Estás arriesgando tres semanas más de exposición en lugar de obtener la protección mañana”, explicó Schaffner.

Y es que para el 12 de marzo de 2021, más de 531 mil muertes han sido reportadas en Estados Unidos debido al covid-19.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan vacunarse contra el covid-19 apenas sea elegible (todavía las vacunas están reservadas a grupos prioritarios ).

José Esparza, profesor adjunto del Instituto de Virología Humana de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, señala a El Detector que la vacunación tiene dos propósitos: proteger al individuo, pero también a la sociedad.

“Por eso es que las diferentes vacunas tienen que usarse todas en conjunto para vacunar al 70% de la población en Estados Unidos y, de esta manera, intentar parar la transmisión del virus para poder volver a la normalidad”, explica Esparza.

Los CDC afirman que vacunarse y seguir las recomendaciones de protección es el mejor modo de protección contra el covid-19. “Para detener una pandemia es necesario utilizar todas las herramientas disponibles”, indican.

Cómo entender la eficacia de las vacunas

A simple vista, los resultados de los ensayos clínicos muestran que la eficacia general para prevenir el covid-19 de la vacuna Pfizer es de 95%, ligeramente superior a la de Moderna (94%), mientras que la de Johnson & Johnson es de 66%.

Sin embargo, esto hay que leerlo en su debido contexto. “Es imposible comparar estas cifras directamente. Los ensayos utilizaron diferentes definiciones de enfermedad ‘moderada’, por ejemplo, y los estudios se realizaron en diferentes momentos y en diferentes lugares”, según se apunta en un artículo de la revista Nature.

“Es como comparar manzanas con naranjas, no se puede”, ilustra el virólogo José Esparza a El Detector. Añade que como la vacuna de Johnson & Johnson se probó meses después que las otras dos, ya existían variantes del virus que podrían escapar de la protección.

Esto permitió medir la eficacia de la vacuna de Johnson & Johnson frente a la variante sudafricana (que es más contagiosa) y resultó ser de 64%. Específicamente en Estados Unidos, la protección alcanzada fue de 72% y llegó a 85.9% cuando se trata de evitar la enfermedad grave.

“La vacuna de Johnson & Johnson parece tener una menor eficacia que las que están basadas en ARNm [como las de Pfizer y Moderna] (72% frente a 95% en la población de Estados Unidos), cuando se incluyen los casos de infección leves y moderados. Sin embargo, las tres vacunas parecen ser muy eficaces a la hora de prevenir casos graves”, señala el profesor e investigador Salvador Iborra a El Detector.

Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas y asesor de la Casa Blanca desde el inicio de la pandemia, ha dicho que la capacidad de prevenir la enfermedad grave y, por consiguiente, las hospitalizaciones y las muertes, es el indicador más crucial, según reseñó The New York Times.

Y las tres vacunas cumplen con esto.

Para hacernos una idea, si bien la efectividad de la vacuna contra la influenza puede variar de año en año, estudios recientes estiman que puede reducir el riesgo de contraer la enfermedad de 40% a 60%, de acuerdo con los CDC. Este porcentaje es inferior a la eficacia de las tres vacunas autorizadas contra el covid-19.

Sin embargo, la vacuna contra la influenza ha demostrado ser efectiva. Los CDC informan que ha prevenido en promedio en Estados Unidos 7.5 millones de casos, 105,000 hospitalizaciones y 6,300 muertes en la temporada 2019-2020, informan los CDC.

La relación entre beneficios y riesgos


“En vacunología el principio fundamental es seguridad”, afirma José Esparza, quien ha trabajado con la OMS y la Fundación Bill y Melinda Gates, a El Detector.

“Cuando una persona toma una medicina para algún problema cardíaco o hepático, por ejemplo, vale la pena correr un poco de riesgo, porque si no la progresión de la enfermedad es peor que cualquier posible efecto secundario de la droga”, dice Esparza.

En cambio, con las vacunas es un poco diferente porque se administra a millones de personas, además sanas, y “por eso es que es aún más importante garantizar que las vacunas sean seguras”, indica Esparza a El Detector.

El monitoreo de seguridad que se hace a las vacunas contra el covid-19 es el más riguroso en la historia de Estados Unidos, de acuerdo con los CDC, que participan junto a la FDA y otras agencias federales en esta labor.

En una comunicación del 2 de marzo, los CDC informaron que el Sistema de Reporte de Eventos Adversos de las Vacunas (VAERS) “ no ha detectado patrones en causas de muerte que puedan indicar un problema de seguridad con las vacunas contra el covid-19”.

Agregaron que los resultados del seguimiento de las vacunas son alentadores. “Algunas personas no sufren efectos secundarios. Algunas personas informaron efectos secundarios leves después de vacunarse contra el covid-19, como dolor o inflamación en la zona de la inyección, dolor de cabeza o escalofríos, o fiebre. Estas son reacciones comunes”.

Esto no es nada comparable con los riesgos de enfermar de covid-19.

Los CDC también señalan que una cantidad reducida de personas presentó una reacción alérgica grave, conocida como anafilaxia, luego de ser vacunada, pero añaden que esto es muy poco frecuente.

La vacunación, comenta el virólogo José Esparza, se recomienda a personas que tienen antecedentes alérgicos normales, como al polen o a los camarones, etc.

Los ensayos de las tres vacunas se hicieron con cerca de 40,000 personas cada una, que es una gran cantidad comparada con la de otras vacunas, según destaca Esparza, quien estuvo involucrado en el estudio de una vacuna contra el sida en Tailandia con 16,000 voluntarios.

La vacuna de Pfizer fue probada en personas de 16 años en adelante, mientras que las de Moderna y Johnson & Johnson en individuos de 18 años o más, por lo que la FDA autorizó su uso de emergencia para estas edades.

“Los efectos secundarios son muy menores y cuando uno lo compara con que más de medio millón de personas han muerto en Estados Unidos por el covid-19 por no vacunarse, por no existir la vacuna, la relación entre riesgo y beneficio es muy clara en favor de la vacuna”, explica Esparza.

Más allá de las diferencias entre las vacunas, los expertos José Esparza y Salvador Iborra coinciden al afirmar a El Detector que las tres vacunas son seguras y eficaces.

Dos tecnologías distintas, pero seguras

Las vacunas de Pfizer y Moderna necesitan ser administradas en dos dosis para brindar su máxima protección. Otras vacunas, como la de la polio o la hepatitis B, también requieren más de una dosis.

Entre la primera y la segunda dosis de la vacuna de Pfizer hay que esperar tres semanas (21 días), mientras que con la de Moderna es necesario que pase un mes (28 días) entre las dos dosis.

En cambio, la vacuna de Johnson & Johnson sólo necesita una dosis y ya está. “Esto supone una gran ventaja, dados los problemas logísticos y de producción, que a veces dificultan dar la segunda dosis de las vacunas de ARN mensajero [Pfizer y Moderna] en el momento oportuno”, afirma Salvador Iborra, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, a El Detector.

Pero ¿hay alguna razón de peso para preferir una u otra, más allá de que la de Johnson & Johnson sólo necesita una dosis y las de Pfizer y Moderna, dos?

“Es cierto que sí existen algunas diferencias entre ellas, pero todas estas vacunas permiten que nuestro sistema inmunitario fabrique anticuerpos frente a la proteína S ( spike), que es clave para que el SARS-CoV-2 [el nuevo coronavirus] infecte nuestras células. Además, las tres vacunas educan a nuestros linfocitos T para que puedan reconocer a las células infectadas y eliminarlas”, señala Iborra a El Detector.

Este investigador recurre a la informática para explicar las diferencias entre las tecnologías usadas: “Las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna, se basan en un ARN mensajero encapsulado en lípidos para facilitar su entrada en nuestras células. Este ARN es como un fragmento del ‘ software’ del coronavirus. El ‘ hardware’ de nuestras células interpreta esa información y la emplea para fabricar una proteína ( spike, S)”.

La estrategia de la vacuna de Johnson & Johnson es diferente. “Se basa en un adenovirus humano incapaz de replicarse y que porta la información genética del coronavirus en forma de ADN, una especie de ‘copia de seguridad’ del ARN mensajero. Aunque el virus infecta nuestras células sin replicarse, la información que porta sí se traduce a un ARN mensajero que codifica para la proteína S”, indica Iborra a El Detector.

Pero ¿qué decir a aquellos que aunque saben que las vacunas de Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson cuentan con la autorización de uso de emergencia de la FDA, sienten temor por las tecnologías usadas. ¿Puede haber algún riesgo?

“En principio, la vacunación contra el SARS-CoV-2 [el nuevo coronavirus] es un acto que no conlleva ningún tipo de riesgo especial en relación con el resto de procesos de vacunación que la humanidad lleva desarrollando desde hace muchas décadas”, afirma Victoria de Andrés, profesora titular del Departamento de Biología Animal de la Universidad de Málaga (España), a El Detector.

“La particularidad, en este caso, ha sido el desarrollo de vacunas tecnológicamente novedosas basadas en el uso de ARN mensajero. Eso ha supuesto un avance en lo que respecta a la eficiencia del proceso de inmunización, pero sin añadir ningún tipo de riesgo adicional”, agrega esta doctora en Biología.

“A veces hay la impresión de que es una tecnología que se inventó el año pasado y eso no es cierto”, señala Esparza. Destaca que las tecnologías llevaban años desarrollándose y que lo que sí ocurrió fue que rápidamente se adaptaron y utilizaron en respuesta a la pandemia.

Cuestiones morales

Las vacunas de ARN mensajero (Pfizer y Moderna) utilizan “ métodos de producción sintéticos”. No usan líneas celulares (células que se han adaptado para crecer continuamente en el laboratorio) en su producción.

En cambio, la vacuna de Johnson & Johnson sí usa líneas celulares, la PERC.6, que fue desarrollada, según se apunta en la revista científica Science , a partir de células de retina procedentes de un aborto ocurrido en 1985.

Esto ha dado pie a que recientemente se reabriera el cuestionamiento sobre “la permisibilidad moral” de las vacunas contra el covid-19 por la utilización de líneas celulares. Y es que la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) emitió una declaración en la que señala que si las personas tienen la capacidad de elegir, deberían optar por las vacunas de Pfizer o Moderna.

“Las vacunas de Pfizer y Moderna generaron preocupación debido a que se utilizó una línea celular derivada del aborto para probarlas, aunque no en su producción. Sin embargo, la vacuna de Johnson & Johnson se desarrolló, probó y se produce con líneas celulares derivadas del aborto, lo que genera preocupaciones morales adicionales”, según señala la Conferencia de Obispos Católicos.

Ya antes la utilización de líneas celulares de fetos abortados en el proceso de investigación y producción de las vacunas contra el covid-19 llevó al El Vaticano a pronunciarse.

La Santa Sede afirmó, el 21 de diciembre de 2020, que es “moralmente aceptable”, aunque precisó: “Cuando no estén disponibles vacunas covid-19 éticamente irreprochables (por ejemplo, en países en los que no se ponen a disposición de médicos y pacientes vacunas sin problemas éticos o en los que su distribución es más difícil debido a las condiciones especiales de almacenamiento y transporte, o cuando se distribuyen varios tipos de vacunas en el mismo país pero, por parte de las autoridades sanitarias, no se permite a los ciudadanos elegir la vacuna que se va a inocular)”.

El Centro Médico de la Universidad de Nebraska indica que no es lo mismo el tejido fetal que las líneas de células fetales, pues éstas crecen en el laboratorio y no contienen tejido de un feto. También destaca que ninguna de las vacunas contra el covid-19 utiliza células fetales extraídas de abortos recientes.

“A lo mejor no se ha explicado con claridad que no es que alguien esté abortando bebés para producir vacunas, sino que se está utilizando material de laboratorio que tiene muchísimos años circulando. Una célula se divide en dos y esas dos en cuatro y así se mantienen en muchos laboratorios del mundo. Tiene que ver con una tecnología que se desarrolló hace por lo menos 50 años”, destaca el virólogo José Esparza a El Detector.

En enero, el papa Francisco recibió la primera dosis de la vacuna de Pfizer y dijo que la vacunación es “ una acción ética, porque te juegas la salud, te juegas la vida, pero también te juegas la vida de los demás”, según reportó Deutsche Welle.

La diferencia en la logística

La vacuna de Moderna necesita ser conservada a temperaturas entre - 25º y -15ºC (-13º y 5ºF); mientras que la de Pfizer requiere ser mantenida ultracongelada a temperaturas entre -80ºC y -60ºC (-112ºF to -76ºF), de acuerdo con los datos difundidos por la FDA al autorizar su uso de emergencia.

El pasado 25 de febrero, sin embargo, la FDA anunció que la vacuna de Pfizer podrá ser transportada y conservada a temperaturas entre - 25º y -15ºC (-13º y 5ºF), similares a las requeridas por la de Moderna, pero solamente por un periodo de 2 semanas.

En cambio, la vacuna de Johnson & Johnson no requiere ser congelada para su almacenamiento y debe conservarse a una temperatura que oscila entre 2°C y 8°C (36°F y 46°F), similar a la que usa un refrigerador doméstico.

Los profesores Timothy Ford y Charles M. Schweik explican, en un artículo en The Conversation, que el hecho de que las vacunas de Pfizer y Moderna tengan que permanecer congeladas, mantener la cadena de frío al ser transportadas, plantea retos para el acceso a zonas remotas, aisladas, donde las temperaturas son muy altas, no hay acceso a la electricidad o el suministro eléctrico es inestable.

La vacuna de Johnson & Johnson simplifica la logística, “no sólo por su régimen de dosis única, sino también porque puede almacenarse hasta tres meses en una nevera”, se apunta en un artículo en la revista Nature.

Esta vacuna ofrece más oportunidades para llegar a una gran parte de la población, sobre todo que no vive en las grandes ciudades de Estados Unidos, según agrega José Esparza, profesor de la Universidad de Maryland, a El Detector.

Fuentes

Administración de Medicamentos y Alimentos. “Consideraciones clínicas provisionales para el uso de vacunas COVID-19 actualmente autorizadas en los Estados Unidos”, actualizado el 5 de marzo de 2021.

Administración de Medicamentos y Alimentos. “Documento informativo de la FDA sobre la vacuna Janssen Ad26.COV2.S para la prevención del covid-19”, 26 de febrero de 2021.

Administración de Medicamentos y Alimentos. “La FDA emite una autorización de uso de emergencia para la tercera vacuna contra el covid-19”, 27 de febrero de 2021.

Administración de Medicamentos y Alimentos.“Vacunas contra el covid-19”, 3 de marzo de 2021.

Administración de Medicamentos y Alimentos. “Vacuna de Jansen contra el covid-19”, 1 de marzo de 2021.

Administración de Medicamentos y Alimentos. “Vacuna de Moderna contra el covid-19”, 3 de febrero de 2021.

Administración de Medicamentos y Alimentos. “Vacuna de Pfizer-BioNTech contra el covid-19”, 3 de febrero de 2021.

Baden, Lindsey R. et al. “Eficacia y seguridad de la vacuna ARMm-1273 SARS-CoV-2”, The New England Journal of Medicine, 30 de diciembre de 2020.

Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. “Cómo actúan las vacunas”, actualizado el 13 de enero de 2021.

Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. “La efectividad de la vacuna: ¿qué tan eficaces son las vacunas contra la influenza?”. Consultado el 7 de marzo de 2021.

Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. “Monitor de datos de covid. Casos y muertes por covid-19 en Estados Unidos”. Consultado el 12 de marzo de 2021.

Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. “Monitor de datos de covid. Vacunaciones contra el covid-19 en Estados Unidos”. Consultado el 12 de marzo de 2021.

Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. “Recomendaciones para el lanzamiento de la vacunación”, actualizado el 19 de febrero de 2021.

Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. “Seguridad de las vacunas contra el covid-19”, actualizado el 2 de marzo de 2021.

El Detector, Univision Noticias. Cuánto y de qué protege realmente la vacuna contra el covid-19: lo que sabemos hasta hoy”, 24 de febrero de 2021.

Ford, Timothy y Schweik, Charles M. “Vacunas covid-19: La cadena de suministro en frío no llega a todas partes, lo que impide su administración equitativa”, The Conversation, 13 de enero de 2021.

Instituto Nacional del Cáncer. “Diccionario. Línea celular de cultivo”. Consultado el 9 de marzo de 2021.

Lyons, Patrick J. “¿En qué se diferencia la vacuna de Johnson & Johnson de las de Pfizer y Moderna?, The New York Times, 1 de marzo de 2021.

Organización Mundial de la Salud. “Cronología de la respuesta de la OMS al covid-19”, 29 de enero de 2021.

Pfizer.“Detrás de la ciencia:¿qué es una vacuna de ARNm?”, 25 de agosto de 2020.

Polack, Fernando P. et al. “Seguridad y eficacia de la vacuna BNT162b2 ARNm Covid-19”, The New England Journal of Medicine, 10 de diciembre de 2020.

Consulta por correo electrónico a Victoria de Andrés, profesora titular del Departamento de Biología Animal de la Universidad de Málaga (España).

Entrevista por correo electrónico a Salvador Iborra, docente e investigador del Departamento de Inmunología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (España).

Entrevista telefónica a José Esparza, profesor adjunto del Instituto de Virología Humana de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland.

Esta verificación se hizo con el apoyo de la Chan Zuckerberg Initiative.

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