Narcotráfico

"Vendían droga y les teníamos miedo": así operó una narcotienda que desmanteló el FBI en Los Ángeles

Detrás de los percheros con ropa para hombre se ocultaba una "cocina" y una bodega de cocaína en piedra que era operada por una pandilla en Inglewood. La droga se distribuía en las calles de esa zona, incluso en oficinas de gobierno. Las autoridades arrestaron a 10 jefes de la banda.
30 Ago 2018 – 5:23 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.– Frente a la explanada donde se construye un imponente estadio de fútbol americano, los clientes de una pequeña plaza comercial ven de reojo una tienda con un cartel que dice "Stop and Shop" y que ahora está cerrada. En su interior hay percheros con ropa de hombre. Un cristal roto es la única seña de la redada que realizaron agentes federales y locales la noche del martes.

El establecimiento adornado con enredaderas era en realidad la fachada de un negocio que elaboraba, almacenaba y distribuía cocaína en piedra (crack) en las calles de Inglewood y el Sur de Los Ángeles, según una acusación federal publicada este miércoles.

Sus administradores eran jefes de la violenta pandilla afroamericana 92 Osage Legend Crips. Ellos usaron un complejo sistema para evitar que los descubriera la Policía, incluyendo letreros para advertir a los compradores de droga y cómplices cuándo no podían entrar a la tienda.

"Sabíamos que vendían droga y les teníamos miedo", dijo a Univision Noticias una mujer que desde hace unos años ha trabajado en esa plaza, ubicada sobre la avenida Praire. La empleada suplicó no publicar su nombre ni en dónde trabaja para evitar represalias. "Me puede pasar algo muy malo", insiste.

Otros trabajadores, en cambio, afirmaron que no sabían nada del asunto. "Supe que vino el FBI, lo vi en las noticias, pero no puedo decir más", comentó un hombre que compró en una licorería.

Para la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), este negocio es un ejemplo de que la banda estaba en el siguiente nivel del mundo del crimen, operando ya como "una empresa delictiva organizada".

Alrededor de 200 agentes federales, de la Policía de Inglewood y de otras dependencias arrestaron esta semana a 10 líderes de la 92 Osage Legend Crips en redadas que efectuaron en Inglewood y Los Ángeles.

Durante estas incursiones, que se efectuaron entre la noche del martes y la mañana del miércoles, las autoridades decomisaron además dinero en efectivo y varias armas de fuego, incluyendo pistolas y rifles. También encontraron un dispositivo de descargas eléctricas.

Cinco personas fueron detenidas en el operativo realizado el martes en la tienda "Stop and Shop". Dos de estos se encargaban de las operaciones relacionadas al narcotráfico. Se trata de Glen Dwight Love, alias 'Big Luck', de 46 años y vecino de Pasadena; y Deshay Lewann King, apodado 'Shay Bone', de 45 años y habitante del Sur de Los Ángeles.

La acusación también señala como responsable de la tienda a Wiley Venoy Ivory II, alias 'Slim', de 38 años y residente de Inglewood. Este se encuentra en una prisión estatal por cargos no relacionados a este caso.

Un total de 15 sospechosos han sido mencionados en la acusación federal, de los cuales cuatro están siendo buscados por las autoridades. "Seguimos con la investigación, buscando a los otros", dijo Óscar Mejía, teniente de la Policía de Inglewood, a Univision 34.

De banda a "empresa delictiva"

Esta célula de los Crips, una de las bandas callejeras más violentas de Los Ángeles y que tendría unos 35,000 miembros en todo el país, estuvo bajo la lupa del FBI durante dos años.

"Esta es una investigación para eliminar la jerarquía de una pandilla local que se había transformado en una empresa delictiva", dijo Paul Delacourt, subdirector del FBI en Los Ángeles, en una conferencia de prensa este miércoles.

"Creemos que hemos tenido un impacto significativo en esa pandilla aquí en Inglewood y esperamos que la comunidad esté más segura como resultado", agregó el funcionario.

Los fiscales alegan que después de cocinar y envasar la cocaína en piedra en el interior de la tienda, los pandilleros entregaban la droga a clientes en varios lugares, incluida la oficina del Seguro Social en Inglewood y una dependencia del Departamento de Asuntos de Veteranos de la zona.

Algunos pandilleros vendían el crack dentro y alrededor del territorio de Inglewood, yendo a lugares que les indicaban sus clientes usando lenguaje codificado.

Muchas de las ventas de narcóticos fueron de cantidades pequeñas, pero la acusación menciona que los sospechosos discutieron una serie de transacciones más grandes, como adquirir cuatro kilos de droga.

Para cuidar su negocio y cobrar a los que no querían pagarles, estos criminales no dudaban usar armas, asegura la Fiscalía federal. "Los miembros de la pandilla y sus socios usaron la violencia y la intimidación, incluyendo el uso de armas de fuego, para mantener y expandir su territorio, y protegerse a sí mismos, sus drogas y sus ganancias de bandas rivales y organizaciones de narcotraficantes", cita la acusación.

Nick Hanna, fiscal federal en Los Ángeles, mencionó que estos métodos son propios de las pandillas callejeras para controlar el narcotráfico en sus territorios. "Estamos comprometidos a realizar mejoras significativas en nuestras comunidades al enfocarnos en las pandillas que llevan el doble flagelo de las drogas y la violencia a los vecindarios", expresó el funcionario.

Si son declarados culpables, los acusados enfrentarían condenas desde 10 años de prisión y hasta cadena perpetua.

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