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Protestas

"Resiste": un mensaje de los inmigrantes que hace eco desde Los Ángeles hasta Tijuana

Más de 50 organizaciones marcharon este 1 de mayo por las calles de Los Ángeles para exigirle al presidente Trump que dé un trato digno a los migrantes y trabajadores. Una de sus consignas era a favor de la caravana que espera al otro lado de la frontera para que acepten sus solicitudes de asilo: los manifestantes pidieron que se permita entrar a los centroamericanos que vienen huyendo de la violencia en sus países.
1 May 2018 – 08:35 PM EDT
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LOS ÁNGELES, California.– Al frente de un río de gente que este martes 1 de mayo marchó por las calles del centro de Los Ángeles iba Rosa Kuk, una mexicana indocumentada que venció sus miedos para estar ahí pidiendo la oportunidad de vivir y trabajar legalmente en este país. Lleva 28 años sin papeles.

Esta mujer de 51 años sostenía un cartel que decía "Resiste, insiste, persiste", uno entre cientos de letreros que se alzaron durante la doceava marcha del 1 de mayo, la segunda durante el gobierno Trump que nació para pedir por una reforma migratoria para 11 millones de indocumentados, ahora una consigna lejana porque, en cambio, se aplica una dura política migratoria.

"Vengo a marchar porque tengo un hijo con DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) y se lo quieren quitar. Me preocupa porque lo traje cuando tenía 1 año y si lo deportan, ¿qué hará él solito en México?, ¿qué será de él?", dice Kuk, quien formó en este país una familia con estatus mixto: cinco hijos menores nacieron aquí, su hijo mayor es dreamer y los papás no tienen papeles.

Uno de sus sueños es poder regresar legalmente a México para ver a sus padres, quienes son ya ancianos. No los visita desde que dejó su natal Yucatán hace casi tres décadas. "Me da una gran tristeza", lamenta.

Varias demandas se hicieron escuchar este martes en una caminata organizada por más de 50 grupos sindicales, religiosos y sociales, pero la mayoría le pidieron a Trump que no elimine DACA, ni el TPS (el programa Estatus de Protección Temporal, que beneficia a unos 300,000 centroamericanos), que deje de separar a las familias con operativos migratorios, que no construya el muro fronterizo y que permita entrar a los miembros de la caravana de migrantes que está varada en Tijuana, México.

"Es triste verlos porque ellos vienen amenazados. Las familias en Centroamérica están siendo desplazadas, o se salen o se mueren", señaló Neftalí Flores, un salvadoreño que desde hace 12 años vive sin papeles en EEUU. Él marchó pidiendo por su comunidad, que sigue en las sombras.

"Todos tenemos derecho a una oportunidad de trabajar y vivir legalmente aquí, es algo bueno para este país", dice este hombre de 52 años y padre de tres hijos, que viven en El Salvador. "Es complicado porque vives cuidándote, con temor", dice sobre su situación migratoria.

De Pershing Square a una cárcel de ICE

Desde que George W. Bush era presidente se marcha en Los Ángeles cada 1 de mayo pidiendo una solución legal para los inmigrantes indocumentados. María Aguilar, originaria de México, ha venido a casi todas las protestas y sigue sin documentos. "Estamos en un momento difícil por este presidente que no quiere a los hispanos, es muy racista", expone esta mujer de 64 años que confía en que la bulla llegue a oídos de la Casa Blanca.

"Sí nos está escuchando Trump, pero se pone más enojado, ya ve cómo ahora les están negando la entrada a nuestros hermanos centroamericanos que están en Tijuana", agrega. "Nosotros venimos a trabajar, no le quitamos el empleo a nadie".

Al frente de la marcha varios activistas sostenían una manta donde se leía: "California. Sin miedo y unidos". Otros sujetaban un enorme cartel con la palabra "Resiste". Otros grupos exigían entre tambores y gritos la legalización de los vendedores ambulantes en esta ciudad, protestaban contra el abuso policial, pedían mejores condiciones laborales (el 1 de mayo es el Día Internacional del Trabajo) y abogaban por la comunidad LGBT.

Mirna Kuk caminó levantando una pancarta que pedía el "alto a las deportaciones". Lo hizo por su familia. Ella teme caer en un operativo del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) y terminar lejos de sus dos hijos, de 3 y 7 años, ambos con nacionalidad estadounidense. Tanto le preocupa que ya elaboró un plan en caso de que eso ocurra: tramitó los pasaportes de sus hijos, les dijo que no abran la puerta a nadie y está en proceso una carta para que un familiar tome la custodia temporal de los niños.

"Queremos que paren las deportaciones y que el presidente nos dé papeles", señaló ella poco antes de recorrer más de 10 cuadras del centro de Los Ángeles.

Kuk, quien se gana la vida cuidando niños, dice que ella vino a EEUU hace nueve años buscando "salir adelante". Su esposo se dedica a lavar autos. Esta mujer cree que a pesar de sus humildes oficios su familia está en una mejor situación que si se hubieran quedado en México.

Por eso pidió también por los centroamericanos que siguen varados en Tijuana. "Es algo muy triste porque ya ve cómo los matan en sus países, pero ahora el presidente no los deja pasar", comentó preocupada.

Esta marcha que recorrió 1.3 millas del centro angelino, inició en Pershing Square y concluyó en una explanada del Edificio Federal, a solo unos pasos de una cárcel de ICE, donde acaban los sueños de muchos migrantes. "ICE fuera de Los Ángeles", gritaban los manifestantes ahí.

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