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Condenas

Pistolero que asesinó a un oficial en LAX en 2013 pasará 60 años tras las rejas

En 2013, Paul Anthony Ciancia desató un tiroteo en LAX en el que una persona perdió la vida y tres más resultaron heridas.
8 Nov 2016 – 9:02 PM EST

LOS ÁNGELES, California.- El hombre que abrió fuego hace tres años en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles (LAX) y mató a un oficial de la Administración de Seguridad de Transporte (TSA), fue condenado este lunes a 60 años en prisión.

Paul Anthony Ciancia, de 26 años, se declaró culpable en septiembre de un cargo de homicidio a un oficial federal, dos cargos de intento de asesinato de oficiales federales, cuatro cargos por violencia en un aeropuerto internacional, uno por disparar un arma de fuego durante un crimen que provocó una muerte y tres cargos por descargar un arma durante.


La mañana del 1 de noviembre de 2013, Ciancia, quien tenía 23 años en aquel entonces, entró a la Terminal 3 de LAX con un rifle semiautomático que llevaba oculto en dos maletas unidas y 500 municiones que había comprado con antelación cuando empezó a preparar el atentado.

Según su declaración de hace tres años, primero asesinó al oficial Gerardo Hernández, mientras revisaba documentos de pasajeros. Luego subió a un segundo piso donde hay un puesto de oficiales de TSA, pero para ese momento tanto pasajeros como autoridades habían huído.

Más tarde, el hombre armado abrió fuego contra otros dos agentes: Tony Grisby y James Speer, a quienes dejó gravemente heridos. En el ataque, también hirió a Brian Ludmer, un maestro de escuela.


Según testigos, cuando Ciancia encontraba a civiles escondidos o intentando huir les preguntaba si eran agentes de la TSA, si respondían que no, seguía su camino sin prestarles más atención.

Ciancia fue aprendido después de un tiroteo con policías del aeropuerto que le dieron en el cuello y la pierna. En sus ropas encontraron una nota escrita a mano en la que explicaba que quería asesinar a un agente de TSA y “provocar miedo en las mentes traidoras”.

El día del ataque, Ciancia envió mensajes de texto a dos hermanos. A su hermano le escribió: “Siento que deba dejarte pronto, pero esto es por el bien de la humanidad. Este es el propósito para el que fui traído aquí”.

A su hermana le escribió: “No fue un ataque terrorista el 1 de noviembre. Fue un patriota enfurecido tratando de regar el árbol de la libertad”.


Una sentencia justa: Loretta Lynch

La Fiscal General de Estados Unidos, Loretta Lynch, declaró que la sentencia refleja un castigo apropiado por un horrible crimen.

“Con el castigo se garantiza que nunca pueda volver a lastimar o asesinar inocentes y parce enviar un mensaje claro de que el Departamento de Justicia no toletará ataques alculados en contra de nuestros oficiales”, dijo.

La fiscal federal por el distrito central de California, Eileen M. Decker, recriminó los actos de Ciancia que describió como “crueles, horribles y sin sentido”.


Presumen problemas mentales

De acuerdo con documentos oficiales, Ciancia había documentado un historial de matar insectos, animales y una obsesión con el contenido violento.

Ciancia se había mudado a California 18 meses antes del ataque, era un mecánico de motocicletas desempleado de Nueva Jersey que se hacía llamar “un patriota enfurecido”.

En la carta que se le encontró tras el ataque, se refería a las estaciones de trabajo como “puntos de control nazis”.

Tanto la defensa como la fiscalía concuerdan en que sufre de un problema de salud mental y tiene una obsesión por el suicidio.

Durante el juicio, Ciancia volteaba a ver a un grupo de oficiales de la policía del aeropuerto y les sonreía.

“Escuché que los oficiales de la TSA eran los más odiados en Estados Unidos. Vi videos de ellos lastimando a personas discapacitadas. Quería hacer una enunciación”, refirió.

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