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Negligencia

“No pensé que algo iba a pasar": esposa de hispano que está al borde de la deportación por una antigua relación con una menor

Una relación entre una niña de 12 años y un hombre de 29 deja al descubierto todas las fallas en las que incurrieron varias agencias del gobierno que no detectaron a tiempo una historia de abusos.
12 Sep 2019 – 10:56 PM EDT

HOUSTON, Texas. - A los 12 años, Julissa Rodríguez conoció a quien, dice, era el hombre de su vida. Cuando se le pregunta si a esa edad ya estaba pensando en tener novio, ella responde: "En aquel tiempo, sí”. Había puesto sus ojos en un hombre 16 años mayor que ella a quien, asegura, siempre le ocultó su verdadera edad. Aquella era un relación prohibida por la ley. A los 13 años quedó embarazada y así terminaría su cuento de hadas.

Informados sobre las edades de Julissa y Pedro, el padre de la criatura que ella esperaba, el Servicio de Protección al Menor (CPS) retiró a la adolescente del hogar que compartía con él y la ubicó en un albergue para menores hasta que llegó el día del parto.

“No me la quisieron ni enseñar. No más vi que la levantaron pa'arriba y ya. No la vi. Ya no la volví a ver como hasta como los 3 meses”, relata con un dejo de tristeza.

¿Qué razón te dieron para ellos quedarse con la niña?, pregunta Arnaldo Rojas, periodista de Univision.

“Ninguna razón”, se apura a responder al tiempo que mueve su cabeza de un lado a otro en señal de negación.

Fue ahí cuando, a pesar de su corta edad, Julissa se embarcó en una batalla legal para retener a su hija, a la que CPS ubicó en un hogar temporal y más tarde puso en proceso de adopción.

“CPS me dice, si tú no das tu hija en adopción ahorita y no firmas tú nunca la vas a volver a ver”, recuerda Julissa.

Según CPS, Julissa era muy joven y no tenía la capacidad para hacerse cargo de la niña. Tampoco quisieron entregarla a la abuela materna por tener antecedentes con la agencia.

Después de dar a luz, estando en un hogar temporal bajo la supervisión de CPS, Julissa acusó al padre sustituto de haberla tocado, pero en aquel entonces no le creyeron.

“Yo fui y le dije a la trabajadora social y ella me dijo: tú nomás quieres meter la gente en problemas”, detalla.

Julissa tuvo que pasar allí varios meses más antes de que la retiraran de la casa hogar.

Cuatro años después, una vez cumplió los 18 años, la adolescente volvió a juntarse con Pedro y formaron una familia. Tuvieron tres hijos más que ahora tienen 1, 4 y 5 años.

Pero en 2018, 10 años después de su desencuentro con CPS, una llamada les cambió la vida.

Habían surgido nuevos señalamientos de abuso contra el padre sustituto al que Julissa acusó de haberla manoseado y ahora requerían de su testimonio para encausarlo. Sin embargo, el caso tomó un giro inesperado.

Según la detective que la llamó, contra Pedro, su esposo, también pesaban cargos penales de agresión sexual contra una menor, por la relación que tuvieron cuando ella tenía 12 años.

Este hecho tomó por sorpresa a todos en su entorno.

“Nosotros no sabíamos de que tenía algo Pedro, de que lo iban a buscar, ni nada de eso… porque nunca fue un oficial a decir oficialmente que él tenía orden de arresto o nada de eso”, dice Cindy Rodríguez, hermana de Julissa.

Cindy compartía con Julissa y con Pedro el mismo apartamento de donde la joven fue sacada por CPS. Dos meses después de que la agencia se la llevó, Pedro se mudó con una tía por cerca de cinco años.

Pedro no sabía que había cargos criminales en su contra, ni tampoco se estaba escondiendo, aseguró María Guerrero, la tía.

Tanto es así, que abrió su propio negocio, declaró impuestos, se casó legalmente con Julissa y compró una casa. Todo utilizando su información personal. Hubiera sido muy fácil ubicarlo antes.

Según documentos de corte, la orden de aprehensión en su contra fue emitida el 12 de junio de 2007. Nueve meses después las autoridades informaron a la corte de que no habían podido encontrarlo.

“(Lloro) porque yo quiero a mi papá”, dice una de las hijas de Pedro en medio del llanto.

Hoy sus hijos lloran la ausencia de Pedro que lleva un año y medio encerrado.

Julissa nunca anticipó que algo como lo que está viviendo fuera a pasar, a sabiendas de que su relación con su pareja años atrás no era permitida.

“No pensé que algo iba a pasar porque estábamos viviendo nuestro mejor momento, o sea, él tenía su negocio y le estaba yendo muy bien, teníamos nuestra casa, nuestro terreno. No pensé que él iba a pasar por esto”, dice la mujer mientras se limpia las lágrimas que se deslizan por sus mejillas. “Nunca me imaginé que mis hijos iban a pasar por esto”.

Haciendo un repaso a todo lo que le ocurrió desde que comenzó su relación con Pedro, la joven no se arrepiente.

“Lo único que puedo decirle que me arrepiento es que CPS se haya metido a mi vida y me haya arruinado mi vida”.

El viernes pasado, Pedro aceptó una oferta de la fiscalía que le devolvería la libertad en cuatro meses, luego de reducir la severidad del cargo penal en su contra. Pero Pedro es indocumentado y pudiera ser deportado luego de finalizada su sentencia.

Hace dos años, Julissa perdió todo contacto con su primera hija a pesar de que hay una orden judicial que le permite verla en algunos periodos. Asegura que ya no tiene contacto con la madre adoptiva de la pequeña.

En cuanto al padre sustituto, se encuentra libre bajo fianza.

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