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“Pido a Dios que no muera mi hijo, ya no soportaría más”: habla el esposo de la joven embarazada asesinada Marlen Ochoa-Urióstegui

Ver a su pequeño hijo luchar por la vida llena de esperanzas a Yiovanni López, esposo de la joven asesinada cuando tenía 8 meses de embarazo por dos mujeres que le arrancaron al bebé del útero. El niño continúa en cuidados intensivos.
23 May 2019 – 7:15 PM EDT

CHICAGO, Illinois. – “Perder a mi hijo es algo más que no me cabe en el corazón. Le pido mucho a Dios que no pase esto porque, la verdad, yo siento que ya no soportaría más”, dice entre lágrimas Yiovanni López, esposo de la joven Marlen Ochoa-Urióstegui, que fue asesinada cuando tenía 8 meses de embarazo por dos mujeres que le arrancaron a su bebé del útero.

De las presuntas asesinas y sus cómplices, López dice: "Yo no soy nadie para juzgarlos, ni para desearles mal. Ojalá se arrepientan algún día de la maldad que han hecho", en una entrevista exclusiva con Borja Voces, de Univision.

Yadiel López Ochoa es el nombre de bebé, que en estos momentos se encuentra en cuidados intensivos en el Advocate Christ Medical Center de Chicago.

El niño llegó a este centro médico de los brazos de Clarisa Figueroa, la sospechosa de asesinar a Marlen Ochoa-Uriostégui. Figueroa mintió al ingresar al hospital: dijo que ella había dado a luz en su casa y que acudió en busca de ayuda cuando vio que el niño no presentaba signos vitales.

Ver a su hijo luchar por su vida llena a López de esperanza, aún en medio de la tragedia: "Me quita la tristeza verlo, me hace sentir cosas bonitas porque le hago cariño, le digo 'mi cosita hermosa'". Y cada pequeño signo de progreso alimenta su fe: "Todo este tiempo que lo he estado viendo noto un cambio, porque veo que mueve un piecito, las manos, su cuerpo, su cabecita. De hecho el domingo abrió un poquito sus ojitos. Siento que Dios está yendo paso por paso. Y va a conseguir ese milagro".

Los médicos han dicho que el bebé ha tenido una leve mejoría, aunque no pueden asegurar que se recuperará completamente.

Las miradas de sospecha

Viudo a los 20 años de edad, López relata que buscó a su esposa `por tres semanas, hasta que las autoridades dieron con su cuerpo en un basurero ubicado en el suroeste de Chicago. Durante esos días de desespero, su familia política llegó a considerarlo sospechoso de la desaparición: “Estaban contra mí mis suegros. Todos estaban contra mí, pero yo no le había hecho nada a mi esposa. Ellos me preguntaban que dónde la tenía, que sí yo debía droga, que sí yo me metí en pandillas”.

López asegura que colaboró en todo momento con las autoridades para encontrar a Marlen: "Me sentía derrotado, con el corazón partido porque no encontraba a mi esposa. Yo la buscaba por todos lados y no la encontraba".

Y sin embargo, el escrutinio sobre él continuaba: "La policía me seguía interrogando que si yo le hice algo. Me seguían haciendo las mismas preguntas. Yo no lo hice nada, les estaba diciendo la verdad con toda mi sinceridad", afirma López.

Según el reporte policial, Marlen Ochoa-Uriostégui fue estrangulada por una mujer que la invitó a su casa, quien la engañó con regalarle ropa para su hijo que estaba a punto de nacer. La víctima había ido en dos oportunidades a la casa de sus presuntas asesinas y estaba en sus últimas semanas de embarazo.

"Recuerdo que el 1 de abril Marlen llegó con un columpito de un niño y me dijo: 'Mira me lo regaló una amiga", cuenta López. Él jamás imaginó que ese obsequio escondía un macabro plan para quitarle la vida a su esposa y robarles a su bebé.

Fue a través de un grupo de Facebook que Marlen Ochoa conoció a Clarisa Figueroa: ella le ofreció ropa nueva y un coche de bebé, pero todo fue una trampa para matarla y arrebatarle al niño, según detalla la acusación de los fiscales contra Figueroa.

El último día

López cuenta que el 23 de abril, el último día que vio con vida a su esposa, se despidió de ella como de costumbre. "La abracé, le dije te amo con todo mi corazón. Hubo besos. Me gustaba que siempre sonriera todas las mañanas", dice, y el recuerdo vuelve a dibujarle por segundos una sonrisa en el rostro.

Pero ese día, López tuvo un mal presagio. "Sentí una desesperación y a mí cuando me pasa eso es porque algo me va a pasar. Nos texteamos como a las 10:40 de la mañana. Le dije 'Hola amor ¿Cómo estás?'. Ella me dijo 'Bien, me siento un poco mal para manejar, pero sí aguanto hasta las 2:45 que salgo de la escuela'. Esa fue toda la conversación que tuvimos", rememora López.

Ese día López llegó a su casa a las 6:00 pm y le extrañó que su esposa no hubiese llegado a. "Ella siempre me esperaba afuera de la casa. Ese día yo llegué y se me hizo raro que ella no estuviera", recuerda. "Luego sentí un impacto en el corazón, y me dije: algo pasó".

Este jueves iniciaron los servicios fúnebres de Marlen Ochoa-Uriostégui. Sus padres llegaron este martes en la noche a Chicago procedentes de México con una visa humanitaria válida por 20 días. El entierro de Marlen Ochoa-Uriostégui será el próximo sábado.

Así fue como Clarisa Figueroa usó las redes sociales para atraer a Marlen Ochoa, asesinarla y quitarle su bebé

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