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7 locuras y extravagancias de grandes científicos

Publicado 11 Jul 2014 – 05:00 PM EDT | Actualizado 14 Mar 2018 – 09:48 AM EDT
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Las personas muy inteligentes también suelen ser bastante extravagantes, aunque gracias a sus aportes, sus locuras quedan de lado y pasan a ser anécdotas. Para los que aman la ciencia, hoy tenemos para ustedes 7 locas extravagancias de grandes científicos, que nos ayudarán a entender mejor qué pasa dentro de esas mentes brillantes.

7. Pitágoras y su fobia a los frijoles

El extraordinario matemático griego Pitágoras, tenía una regla muy extraña: no debía acercarse, tocar y menos comer frijoles. Esa regla lo llevó a su muerte: al ser perseguido por atacantes que llegaron a su casa, Pitágoras huyó y se encontró con un sembradero de fríjoles. En vez de adentrarse y esconderse, prefirió morir antes de tocarlos.

6. Nikola Tesla y su comportamiento compulsivo

Nadie puede decir que Nikola Tesla no fue uno de los más grandes inventores y genios de nuestros tiempos, pero este científico sufría de Trastorno Obsesivo compulsivo. Entre las compulsiones de Testla estaba el no tocar nada que pudiese tener algo de suciedad o tuviese forma redonda; su obsesión por el número tres, debía dar tres vueltas a un edificio antes de entrar, y el limpiar sus utensilios antes de comer utilizando exactamente 18 servilletas.

5. La frustración de Robert Oppenheimer ante las inteligencias normales

El genio de la física Robert Oppenheimer no sólo era un erudito en su área, sino que sus conocimientos se extendían a decenas de formas de conocimiento. Su inteligencia era tal que no entendía las limitaciones de los seres humanos comunes y corrientes. Fluente en 8 idiomas e interesado en casi todo, este erudito pidió a uno de sus asistentes preparar una clase que él debía dictar, entregándole un libro. Su asistente, se vio sorprendido al ver que el texto estaba en holandés; ante ello, Oppenheimer se sorprendió, ya que no era un holandés complicado. Los genios no comprenden que el resto no lo sea.

4. Los registros obsesivos de Buckminster Fuller

El científico y arquitecto Buckminster Fuller estaba obsesionado con conocer información exacta, llevar un registros de todas sus actividades y trabajar sin descanso. Este genio prolífico llevaba 3 relojes para conocer la hora exacta en las diferentes zonas horarias de los países a los que viajaba, dormía tan sólo 2 horas diarias para no perder tiempo productivo, y registrar obsesivamente sus actividades: cada 15 minutos, escribía sobre su actividad en sus diarios. 

Tras su muerte y, si se apilaban uno sobre el otro, los diarios de Buckminster Fuller llegaban a una altura de 82 metros, y hoy se conservan en forma de torre en la Universidad de Stanford.

3. Paul Erdős: vivir para su trabajo

Es común que los genios estén inmersos en su área de trabajo, pero en el caso del matemático húngaro Paul Erdős esa regla llegaba a un extremo. Erdős jamás se casó, llevaba consigo una maleta con sus posesiones, ya que no vivía en ningún lado y, cuando estaba trabajando en algún problema, solía aparecer en la casa de sus colegas a cualquier hora, indicando que su cerebro estaba abierto para genialidades. En sus últimos años, consumió anfetaminas y cafeína para permanecer despierto por hasta 20 horas; su poco sano ritmo de trabajo, nos dejó con más de 1500 artículos importantes sobre matemáticas, entre ellos el número de Erdős, que habla de la teoría de los seis grados de separación.

2. Richard Feynman: el físico fiestero

Uno de los físicos más importantes del siglo XX fue Richard Feynman, un genio conocido no sólo por su trabajo en la creación de la bomba atómica, sino que también por la forma en que ocupaba su tiempo libre. Feynman era un bromista nato; ocupaba su tiempo libre abriendo cerraduras y cajas fuertes y, su cerebro era tan genial que aprendió el idioma maya, canto de garganta de Tuvan y, explicó como los anillos de goma fueron responsables de la explosión del Challenger. Asimismo, sabía como divertirse. En camino a recibir su premio Nobel, aprovechó de pasar a divertirse con chicas de cabaret.

1. Las excentricidades de Oliver Heaviside

Oliver Heaviside, un matemático e ingeniero eléctrico británico, era conocido no sólo por sus tremendos aportes, sino que también por su gran cantidad de excentricidades. Heaviside, amobló su casa con grandes y pesados bloques de granito, bebía sólo leche y tenía sus uñas pintadas de color rosa. Además, sufría de hipergrafía, una condición que lleva a las personas a escribir en todo momento.

Como podemos ver, en ocasiones, tener un coeficiente intelectual que llega al cielo va a acompañado de rarezas; estas locuras y excentricidades de grandes científicos son la mejor muestra.

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