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Los XV de Rubí, una quinceañera en esteroides: cuando la viralidad invade un pueblo sin internet

Medios enloquecidos, criaturas de viralidad, peregrinación de YouTubers, niñas de XV que se resisten a ser memes. Esta fue la combinación narcótica que por unos días hizo olvidar al municipio de Villa de Guadalupe los agobios de la realidad, la falta de gasolina y la violencia.


VILLA DE GUADALUPE, San Luis Potosí. Crescencio Ibarra y Ana Elda García seguían a la mañana siguiente frente al portal de su casa a orillas de carretera en La Joya, San Luis Potosí, saludando y complaciendo a los invitados que vinieron de lejos a celebrar la fiesta de XV años de Rubí, su hija, el 26 de diciembre.

Hacían cuentas y explicaban a la gente que pasó a agradecerles por la comida y el baile cómo se transformó en un vértigo su vida sencilla de rancho ganadero sin internet, desde que el anuncio de los festejos se volvió un fenómeno viral y los medios lo transformaron en un breaking news del espectáculo.

“No quiero saber nada de los medios. Me porté muy chida todo el tiempo y nos trataron muy mal”, se quejaba la madre de Rubí en camiseta, mallas de invierno, el moño de la noche anterior intacto y el cansancio acumulado de quince días sin dormir.

Durante dos días, los reporteros asediaron la casa de quinceañera como si sospecharan que en algún cuarto se ocultaba 'El Chapo' Guzmán. “Ya es suficiente”, les gritó Ana Elda cuando se lanzaron sobre la camioneta que trasladaba a la familia. (Vea: EN FOTOS: el acoso mediático en los XV de Rubí).

Entre empujones de una manada de camarógrafos, los Ibarra amenazaron con irse de la celebración que ya no les pertenecía: "Quédense con su fiesta. Tenemos que irnos de nuestro evento para que se queden ustedes", reclamó uno de los tíos de Rubí al finalizar la misa.

“Los medios no dejaron disfrutar a mi hija y fue lo que les pedí desde un principio: quiero una fiesta. Por eso salimos dando entrevistas a la gente, a los medios, tratándolos bien, cordialmente. Todo con la finalidad de que ese día me la dejaran un poquito en paz, a mi hija y a la familia”, decía Ana Elda.

Y los invitados —que viajaron a La Joya desde Tamaulipas, de Hidalgo, de Texas, de Arizona convocados por las redes sociales y por la curiosidad— asentían con cada reclamo. “Los medios fueron los que armaron el desmadre, en cambio la gente se portó muy bien y todo quedó muy bonito”, añadió una de las visitantes.

A esa hora, los titulares de la prensa reseñaban que los XV de Rubí habían acabado en tragedia con la muerte de Félix Peña Vásquez, dueño de la cuadrilla de los Coyotes Negros, arrollado por su propio caballo durante las carreras por “la chiva” de 10,000 pesos.

“No me importan los 10,000 (pesos) vengo por la fama de mis caballos, la fama es lo que cuenta”, dijo Peña antes de morir, en una entrevista que esa misma tarde estaba colgada en YouTube.

Porque los caballos eran su vida, los lugareños asumieron su muerte como un acto natural. Y sin internet para consultar las redes y las noticias, muchos de los asistentes a la fiesta no se enteraron sino hasta el día siguiente. Uno de esos casos en que lo viral viaja más rápido que lo real.

Las niñas que no querían ser memes (y las que sí)

La noche del festejo, todos los memes se juntaron: la quinceañera Rubí, el vendedor de tacos bautizado en redes como Lady Wuu y “el alcalde que robó poquito” , Hilario Layín. Tres de las creaciones más recientes de la viralidad mexicana sobre el mismo escenario, lanzando besos, haciéndose selfies y bailando al ritmo de Marcos Flores y su banda Jerez, siendo aplaudidos y vitoreados por una multitud de al menos 5,000 personas.

Esmeralda de León Rodríguez tiene 14 años, cumplirá 15 en mayo y responde sin dudarlo: “Sí, me gustaría que me pasara algo como lo de Rubí porque la están patrocinando marcas importantes”. (Vea: EN FOTOS: las quinceañeras en los XV de Rubí).

Tecate puso la cervezas de la comida. Charras, el gigante de las tortillas, donó las que acompañaban el mole servido durante el almuerzo e imprimió centenares de máscaras con el rostro de Rubí. La línea aérea Interjet regaló el boleto de vuelo del padrino de los XV, Eduard Arias, alias Lady Wuu. Y con suerte, el canal de ventas por televisión CV Directo le habrá obsequiado una plancha de vapor o una faja “cómoda, elegante y sensual” de las que ofrecían en venta a los invitados en un tarantín instalado a pocos metros del altar de la misa.

Esmeralda, nacida y criada en Matehuala, San Luis Potosí, sueña con llevar el día de sus XV un vestido azul agua esponjoso y con brillos. “Quiero que sea una fiesta grande, que venga toda mi familia y que dure mucho tiempo”. Sus padres, una enfermera y el dueño de un taller de hojalata, ya vendieron un terreno para poder costear los gastos de la fiesta, y les pedirán a sus familiares en Texas que financien el salón y la bebida.

¿Los memes de Rubí y su familia? Le parecieron divertidos, le hicieron pensar que el anuncio de la fiesta era una broma. Y nada más.

Francisca del Carmen Hernández, de 14, sí pensó que al ver todos esos memes Rubí debía estar pasándolo mal. La madre es quien responde a la pregunta de si desearía para ella la misma suerte: “Anda, di que sí”, le dice. Su padre, vendedor de ganado y madera en Ciudad Victoria, Tamaulipas, piensa invitar personalmente a la familia de Rubí para que vayan a los XV de su hija, en octubre próximo. Ya tiene reservado grupo de música, “Los corceles de Linares”. Eso sí: no hará un video como el padre de Rubí: “Luego van a decir que nos copiamos”.

El dedo que apretó “publicar”

La viralidad puede ser una forma de documentar el tejido de las sociedades: de señalar lo que se considera importante, interesante, para partes de una comunidad en un momento determinado, afirman Karine Nohon y Jeff Hemsley en el libro Going Viral publicado en 2013 en Cambridge . Un video, un tuit, una noticia se hacen virales cuando mucha gente lo comparte simultáneamente en un breve periodo de tiempo y el mensaje trasciende más allá de sus redes naturales.

“Hola, soy el viralizador del evento”. Roberto Martínez, estudiante de trabajo social de 24 años, fue quien hace un mes y una semana subió a Facebook el video de los Ibarra-García invitando a los XV de su hija y poco antes de que alcanzara un millón de vistas, la familia, espantada, le mandó a retirarlo.

Martínez trabaja para Ogarrio.com, un portal con información de noticias y eventos –bodas, bautizos, ferias regionales– que transcurren en Matehuala, la cuarta ciudad más grande de San Luis Potosí. “No publicamos nota roja porque es peligroso”, dice el joven. Hace un par meses, en octubre, reaparecieron las “narcomantas” en la capital con tres mensajes de Omar Z42, el supuesto nuevo líder del cártel de Los Zetas, retando al secretario de seguridad del estado a “partirse la madre” a tiros en el desierto el próximo 26 de enero.

Claro que la primera reacción de Martínez fue de sorpresa: “‘¡No manches, está subiendo el video!’, pensé. “Y después empezaron a hacer memes, primero nomás de aquí de la zona del Altiplano, luego a nivel nacional y hasta internacional. Pero estamos conscientes que es una pantalla de humo para ocultar todo lo que está sucediendo en el país”, cuenta Martínez, refiriéndose a la escasez de combustible que antecedió al aumento en los precios -–entre 14% y 20%– anunciado el mismo 26 de diciembre por el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Decenas de miles de espontáneos y media docena de celebridades se apuntaron a la cita a través de Facebook y Twitter. Terminaron por asistir las bandas musicales ya contratadas por don Crescencio y otro par de grupos de la región, y miles de mexicanos de todos los estados y expatriados en Estados Unidos que reivindicaban el goce y la tradición quinceañera.

Después de lo ocurrido, llovieron las peticiones para que Ogarrio.com compartiera otros videos y fotos y obrara de nuevo el milagro de la viralidad. “Pero no cada video que nos manden se va a viralizar. Si alguien quisiera hacer lo mismo, no va a tener el mismo impacto”.

Pobres, pero conectados

Cuentan en los pueblos que hace una década vinieron a Villa de Guadalupe unos ingenieros con el plan de montar una antena de telefonía en el municipio. Y los vecinos se opusieron, en la creencia de que las ondas de aquel aparato traerían enfermedades. Algo peor que un virus: cáncer.

Hoy solo hay tres puntos en todo el municipio de Villa de Guadalupe con señal de internet: la comandancia de la policía, la casa del hermano del alcalde y la cúspide de un cerrito a orillas de la carretera de Laguna Seca, en la curva anterior a la explanada donde Rubí dio el baile de sus XV.

“Ahí hay señal y nos vamos con las motos o en bicicleta”, dice Rutilio Ibarra, un ganadero de 56 años que –como el padre de Rubí– vive de la venta de cabritos y que en las idas y venidas a la loma o a los pueblos cercanos de Charcas y Matehuala revisa su Facebook al menos una vez al día.

El 74% de los internautas mexicanos admiten que Internet ha cambiado sus hábitos y el 79% de ellos señala que navegar en redes sociales en su principal actividad online, antes que enviar o recibir mails, según lo refleja el más reciente estudio sobre los hábitos de los usuarios publicado el 8 de diciembre por la Asociación Mexicana de Internet.

Poco después de que un helicóptero de la Marina mexicana aterrizó en el pueblo para supervisar los preparativos de seguridad en la celebración de Rubí, él se las había ingeniado para subir un foto a su cuenta que ya iba acumulando likes de parientes en México y Estados Unidos.

La casa de Ibarra está a seis kilómetros de la de Rubí. Él no había visto el video que grabaron la niña y sus padres. Supo de la invitación abierta a la fiesta de XV años por un sobrino de Monterrey que le escribió en el messenger: “Ay, tío, se está haciendo viral una quinceañera que va a haber en La Joya”. (Vea: EN FOTOS: los XV de Rubí a través de los miles de celulares que lo grabaron todo).

En México, el 57.4% de la población (62.4 millones de personas mayores de seis años) se conectan a internet, de acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía en el segundo trimestre de 2016. El mismo censo revela que un número aún mayor (77.7 millones) utiliza celular y que dos de cada tres personas posee un teléfono inteligente, en un país donde 46.2% vive en la pobreza.

La peregrinación del YouTuber

Los Muñoz no viajaron 14 horas por carretera desde la sierra otomí de Hidalgo para bailar y comer en los XV de Rubí. Solo vinieron por la foto que Daniel y Valeria, los adolescentes de la familia, miran fascinados en la pantalla del celular.

“Nada más queríamos esto, cumplir nuestro objetivo de conocer a la quinceañera porque es una persona famosa”, dice Daniel, de 17 años.

La familia llegó a La Joya la noche anterior a la fiesta. Por encima del muro, los Muñoz explicaron a los padres de Rubí lo importante que era para tres sus hijos conocer a la quinceañera. Y los Ibarra accedieron a dejarles pasar a la sala para la foto.

“Nosotros vimos el video original”, se jacta Valeria, mientras su hermanito menor grita desde una rama: “Mira, mira, me estoy escalando el árbol de Rubí”.

Daniel, como Rubí, celebró sus quince años con chambelanas, baile, pastel. “Como mujer pero versión hombre”, completa la hermana que, en cambio, prefirió un celular a una fiesta de XV. “No me gustaría que me pasara algo así, no me gusta ser el centro de atención”, dice.

Daniel, como Rubí, quiere ser cantante. “Él está en Facebook y en YouTube. Compone y canta. Se le quedó la guitarra por las prisas”, completa la madre, subrayando que en uno de esos videos su hijo canta junto a Francisco Javier, el ex de Lucero. “Antes que Mijares fue Francisco Javier”, dice.

A Daniel y Valeria les causa una gracia infinita la pregunta tonta: ¿por qué es famosa Rubí? ¿Qué tiene ella que no tengan otras?

“Rubí se volvió viral porque muchas personas comenzaron a compartir el video (de la invitación a su fiesta). Yo supongo que lo harían primero como una broma, por morbo, como una burla. Y ahora le cumplieron un sueño más grande del que ella pudo haber imaginado”, explica Daniel.

En el video aparece el padre de Rubí, Crescencio Ibarra, con sombrero negro, barba de candado y camisa azul de cuello, acompañado por Rubí y su esposa, Ana Elda García. Mirando a cámara anuncia los preparativos para los XV de su hija, enumerando el cartel de bandas regionales que tocarían y que habría “una chiva” de 10,000 pesos al ganador de lo que, luego se supo, sería una carrera de caballos. “Quedan todos cordialmente invitados. Gracias”, se despidió. La sencillez de sus palabras alborotó la burlas del México urbano y desencadenó el efecto avalancha, la viralidad.

“La burla a los XV de Rubí es tan racista como un chiste de negros o gallegos. Si en México nos reímos del padre campesino que orgulloso atiende a la tradición de celebrar a una quinceañera, no quedan argumentos para criticar al que nos hace menos bajo el estereotipo del huarache y el sombrero. Otra vez un chiste declarándose inocente. Otra vez las risas a costa de otros. Otra vez los trending topics que nos desnudan. Somos un país racista y clasista. Un país de memes más de acciones”, escribió el periodista Mauricio Cabrera en la revista mexicana Emeequis este 26 de diciembre, el mismo de la fiesta.

Para Cabrera, la súbita fama de Rubí es una enorme ofensa convertida en chistorete nacional, un trending topic que discrimina y que deja en claro que en su país los temas son tres: los políticos que roban, los muertos del narcotráfico y las pendejadas.

A la mañana siguiente de la fiesta que se robó la atención de México durante semanas, don Crescencio repetía los mensajes virtuales que le pedían en vivo sus invitados de Facebook, YouTube y Twitter, a las puertas de su casa, mirando a la cámara de los smartphones ajenos, sin camisa, con sombrero y chaleco beige. “Un saludo para mi hermana Keila en Florida, de parte de su hermana Coqui”. “Un saludo para tacos El Cachete de Piedras Negras, Coahuila”. “Un saludo para Tampico, Tamaulipas”.

–Don Crescencio, ¿y para cuándo la boda?, le pregunta uno de ellos.

–Oiga, ya no vuelvo a abrir la boca, responde el padre de Rubí y estalla entre todos la risa de un chiste que, al fin, les pertenecía.

Vea también: La viralidad aterriza en un pueblo mexicano sin internet (los XV de Rubí en fotos)

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