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Sexualidad

Porno, ¿Tantas opciones por elegir nos hacen más felices?

La industria ha crecido tanto que se ha hecho innavegable...
22 Mar 2016 – 1:41 PM EDT

Crecí en la generación que utilizaba dial-up para conectarse. Mi primera computadora llegó con la oportuna primavera de mi testosterona y, mientras aprendía a utilizar la enciclopedia Encarta, descubrí uno que otro misterio más interesante. Aún recuerdo esperar a que se cargara una fotografía barra horizontal tras barra horizontal, cuando pensar en videos era un imposible, pero la sensación de un abanico de posibilidades era suficiente para mi hormona adolescente.

Con los años, la velocidad del ancho de banda fue trayendo mejores ofertas. Primero, las descargas de vídeos sustituyeron las estáticas fotografías; después llegó el streaming y con esto un menú mucho más amplio de ofertas eróticas. Ahora, desde el celular y en FullHD, uno puede elegir entre millones de videos distintos y una cantidad de categorías que convierten la búsqueda en toda una odisea.

Como bien dejan claro los personajes de Avenue Q, Internet y la pornografía van de la mano. Se estima que el 30% de los datos transferidos son relacionados con el tema.

Solamente el sitio pronhub.com transmitió 4,392,486,580 horas de contenidos el año pasado, promediando 191 páginas vistas por persona solamente en Estados Unidos. Lo que hace virtualmente posible que cualquier adulto haya estado en contacto con alguno de estos sitios al menos una vez. Pero, ¿qué es lo que la gente busca?


Muy simple: novedad.

En una conferencia en TEDx, el psicólogo y anfitrión de yourbrainonporn.com, Gary Wilson explica cómo la naturaleza permite que un macho fértil pueda seguir apareándose mientras existan distintas hembras a su disposición y cómo el sentimiento de saciedad queda en segundo plano en aras del mantenimiento de la especie, a esto se le conoce como el efecto Coolidge y tiene un resultado similar con las mujeres en pantalla. Por lo que estarse renovando constantemente es la razón de existir para los sitios de pornografía.

Pero no solamente se trata de una amplia selección de estrellas porno, sino que lo asombroso es cuánto ha evolucionado la variedad en ofertas. Solamente en sitios populares –por denominarlos de algún modo- como Youporn o Pornhub existen alrededor de 80 categorías que incluyen los clásicos temas lésbicos, tríos y orgías, así como distintas nacionalidades y etnias de los protagonistas en los videos. También hay un apartado para hentai y uno distinto para caricaturas. Está la posibilidad de ver un detrás de cámaras y hasta algunos videos “graciosos”; puedes seleccionar amateurs o amateurs verificados (sí, porque habrá quien necesite más que la pura ilusión de lo virginal).

Sin embargo, ésta es solamente la punta del iceberg. Haciendo una búsqueda más extensa es sorprendente lo que internet tiene que ofrecer. ¿Gente teniendo sexo con un pez? ¿Hombres eyaculando sobre figuras de acción? ¿Adultos mayores sin dientes practicando sexo oral? Si lo puedes imaginar en su versión libre de sexo, seguramente hay una página que está dispuesta a ofrecerte videos e imágenes de éstas en un universo pornográfico.


El gran meollo del asunto es que estamos llegando a un punto en el cual hay tanto para elegir que, además de perder la capacidad de asombro, hemos alcanzado un momento crítico en lo que el psicólogo Barry Schartz llama “la paradoja de la elección”, en el cual explica que tener más opciones no nos hace más felices, sino que siembra en nuestros cerebros la duda constante acerca de si lo que consumimos fue la mejor elección o debemos replantearnos todo lo que hemos visto hasta el momento. Esto devana en un círculo vicioso en el cual el consumo aumenta, los sabores se van diversificando y hasta el más exótico de los deseos queda cubierto, incluso si buscas monstruos en 3D fornicando.

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