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Papás y Mamás

Ser el ejemplo a seguir: come para que tus hijos coman

15 May 2015 – 01:14 PM EDT
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Mi mamá siempre ha sido un ejemplo a seguir en muchas cosas, pero en lo que más me ha encantado seguirla es en la cocina y todo lo relacionado con la comida. Desde muy chica me acuerdo de mi mamá cocinando, planeando menus o comprando comida.

Me acuerdo muchísimo que iba al farmers market una vez a la semana, y siempre llegaba a la casa con canastas llenas de frutas y verduras. Compraba de todo, cosas que nos gustaban y cosas que no tanto, pero sobre todo compraba cosas que le gustaban a ella. A mi mamá no le gustan los betabeles por ejemplo, nunca le han gustado, y en la casa, no comíamos betabeles. Me di cuenta porque no había betabeles en casa de mis papas cuando tuve a mi primer hijo, Santiago.

Ahora que soy mamá y que tengo a mis hijos me doy cuenta de la importancia de ser el ejemplo en todo, me doy cuenta de lo importante que son nuestros actos y cómo muchas veces cuentan más que las palabras. A la hora de comer, mis hijos comen y prueban porque me ven comer, porque el papá se sirve un plato de ensalada gigante y prueba de todo lo que hay para ese día. Porque ven que comemos con gusto y porque ven nuestras caras de felicidad en cada mordida. Realmente creo que como papás tenemos que ser un ejemplo a seguir hasta en la mesa. ¿Cómo le podemos decir a los niños que coman un plato de betabeles o coliflor, si en nuestro plato no existe ni un pedacito? No tiene sentido.

Santiago desde el día uno de nacido fue alérgico a los lácteos, él no tomaba ni comía lácteos ni leche. A mí se me hacía muy normal, que a él le hiciéramos comida diferente, si por algo en la casa la comida llevaba algo de queso o algo de leche. Cuando Santiago creció, no me acuerdo de la edad, pero estaba empezando a hablar, un día me dijo… “¿Por qué tu sí comes queso y yo no?”. Ese momento fue un parte aguas en mi vida. Me di cuenta que lo mejor es predicar con el ejemplo, que si yo quería ser un ejemplo a seguir, tenían que coincidir mis palabras con mis actos. Y claro que también caché el truco de mi mamá de no comprar cosas que ella no comía y que no le gustaban para la casa, que la verdad eran muy pocas. En la casa, siempre vi a mi mamá comer de todo, y comer con gusto, probar nuevas recetas, pero sobre todo siempre vi sus ganas de hacer cosas ricas para que nosotros comiéramos bien, sano y variado, poniendo ella siempre primero el ejemplo. ¿Pero sabes qué es lo más chistoso de todo? Después de crecer sin betabeles, ahora soy una fanática de ellos—me fascinan.

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