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Papás y Mamás

Respeto a la diversidad: familias diferentes a la tradicional

3 Ene 2015 – 02:27 PM EST
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Es paradójico ver cómo en el siglo XXI una sociedad como la nuestra, tan avanzada en el terreno tecnológico y científico, se encuentre estancada en el plano de las relaciones interpersonales.

La realidad es que existen familias diferentes pero, quizás por desconocimiento, todavía hay personas a las que les cuesta concebir como válidas e igual de respetables otras formas familiares distintas a la tradicional. Veamos diferentes tipos (clasificación basada en el estudio “Modelos de familia y educación”. 2008):

  • Familias tradicionales: aquellas compuestas por el padre, la madre y los hijos.
  • Familias en cuyo hogar conviven varias generaciones: padres, hijos, abuelos, etc.
  • Familias multirraciales en las que los padres son de diferente raza.
  • Familias monoparentales: aquellas compuestas por un solo padre o madre y sus hijos (pueden ser biológicos, adoptados, etc.)
  • Familias adoptivas: aquellas que acogen en su seno como hijos a niños con los que no comparten lazos biológicos.
  • Familias en las que los padres son del mismo sexo (homosexuales).
  • Familias reconstituidas: compuestas por dos adultos que forman una nueva familia en la cual ambos o uno de ellos trae un hijo fruto de una relación anterior.
  • Familias que acogen a niños de manera temporal hasta que otra familia los adopte.
  • Familias en las que los adultos son padres gracias a las técnicas de reproducción asistida o a la subrogación.
  • Familias sin hijos compuestas por dos adultos que no han sido padres.

Como podemos ver, son muchas las familias diferentes y todas, independientemente de su estructura o configuración, tienen en común el amor que mantiene unidos a sus integrantes. No olvidemos que todas las familias, sin excepción, constituyen el primer contexto en el que los niños crecen y se desarrollan a nivel personal y social. En su seno nuestros hijos son educados, aprenden, forjan sus primeros vínculos emocionales y adquieren hábitos y valores que les permitirán incorporarse a la vida social más allá de su propia familia.

Todas las formas familiares son igual de respetables. Y eso no es cuestionable. ¿O es que acaso las familias diferentes a la tradicional no favorecen en sus hijos su paso de la dependencia a la autonomía? ¿No hacen lo posible para cubrir las necesidades básicas de alimentación, higiene, sueño y vestimenta de sus hijos? ¿Acaso no apoyan a sus pequeños y les ayudan a afrontar retos y a asumir responsabilidades? ¿No se preocupan por regular la convivencia en el hogar mediante el establecimiento de normas conjugando disciplina y afecto?

Desde mi punto de vista, todas las familias diferentes a la tradicional, incluida ésta, educan y socializan a sus hijos hasta convertirse en personas adultas, estableciendo con ellos relaciones emocionales cálidas que repercutirán positivamente en su autoestima. Y si esto no sucede, se deberá a la falta de valores, ética y moral de los padres. Nada tendrá que ver el hecho de que la familia sea extensa o monoparental, esté compuesta por padres heterosexuales u homosexuales, etc.

Por tanto, es nuestra responsabilidad como padres acercar a nuestros hijos al conocimiento de la diversidad familiar porque se trata de una realidad habitual que debe ser visible. Sus amiguitos, vecinos o compañeros de actividades quizás pertenezcan a familias diferentes a la suya y tu hijo debe aprender a tener una actitud respetuosa y no discriminatoria con ellos, pues ninguna familia es peor o mejor que otra.

En este cometido las familias no estamos solas; desempeñan un papel importante la escuela y otros sectores de la sociedad como los medios de comunicación (TV, radio, prensa). Todos debemos compartir la responsabilidad común de inculcar a los niños la idea de que no se trata tanto de tener derecho a ser iguales, sino más bien de lo que se trata es de tener igual derecho a ser diferentes. ¡Todos los niños han de sentirse orgullosos de su propia familia! Evitemos, por tanto, los prejuicios y estereotipos y enseñemos a las nuevas generaciones que no importa cuánto difiera una familia de otra porque lo que ha de primar es el amor, respeto y sinceridad que une a sus miembros. Y estos valores son denominadores comunes en todas las familias éticas.

Comparto contigo algunos consejos útiles para enseñar a tus hijos a respetar la diversidad familiar:

  • Léeles cuentos sobre distintos tipos de familias.
  • Háblales abiertamente sobre el tema empleando un lenguaje adaptado a su edad.
  • Procura responder a sus dudas sin evasiones y con ejemplos claros.
  • Pregúntales si conocen familias diferentes a la propia y hablen sobre ello.
  • Fomenta en ellos el respeto a los demás, independientemente de su raza, sexo, religión, cultura o procedencia familiar.

Queda ya en manos de redactores de libros de texto para escolares, medios de comunicación y escritores de literatura infantil, entre otros, hacer visible a la diversidad familiar como realidad que todos debemos respetar.

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